Todo sobre el conflicto armado entre Afganistán y Pakistán

Bombardeos en Kabul, ataques con drones y combates en la frontera marcaron una escalada que ya es definida por Islamabad como “guerra abierta”. La noticia expone acusaciones cruzadas por el respaldo al Tehreek-i-Taliban Pakistan y el riesgo de que la crisis derive en un enfrentamiento regional de mayor escala.

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La frontera de 2.575 kilómetros que separa a Afganistán y Pakistán volvió a convertirse en un frente activo de guerra. En las últimas 72 horas, ambos países intercambiaron bombardeos, ataques con drones, artillería y fuego antiaéreo, en una escalada que Islamabad ya define como “guerra abierta”.

Explosiones sacudieron Kabul durante la noche del jueves, cuando residentes del Distrito 6 fueron despertados por una fuerte detonación seguida del sobrevuelo de aviones de combate. Los ataques formaron parte de la ofensiva aérea paquistaní denominada Operación Ghazab Lil Haqq (Furia Justa), lanzada tras enfrentamientos previos en la frontera.

Qué ocurrió en las últimas horas

El gobierno talibán afgano informó que inició operaciones terrestres “retaliatorias” contra posiciones militares paquistaníes a lo largo de la frontera, alegando que Islamabad había violado su soberanía y causado la muerte de civiles, incluidas mujeres y niños, en bombardeos realizados días antes.

En respuesta, Pakistán lanzó ataques aéreos contra:

  • Kabul
  • La provincia de Paktia
  • Kandahar, considerada el bastión espiritual del Talibán y lugar donde reside su líder, Hibatullah Akhundzada

Según autoridades talibanes, los bombardeos paquistaníes dejaron 19 civiles muertos y 26 heridos en esta última ronda, mientras que en ataques previos —el 21 de febrero— en Nangarhar y Paktika murieron al menos 13 civiles, según reportes considerados creíbles por Naciones Unidas.

Pakistán sostiene una versión distinta: asegura que sus ataques se dirigieron exclusivamente contra instalaciones de defensa afganas y escondites del Tehreek-i-Taliban Pakistan (TTP), también llamado Talibán pakistaní.

Cifras contradictorias y falta de verificación

Las cifras de bajas difieren drásticamente entre ambas partes:

  • Pakistán afirma haber matado a 274 combatientes talibanes afganos y herido a 400.
  • Afganistán reconoce 13 soldados muertos y 22 heridos.
  • El portavoz talibán Zabiullah Mujahid asegura haber matado 55 soldados paquistaníes y destruido 19 puestos militares.
  • Islamabad dice haber destruido 73 posiciones talibanes y capturado más de una docena.

Ninguna de estas cifras ha podido ser verificada de manera independiente debido a la dificultad de acceso a la zona fronteriza.

Ataques con drones y combate aéreo

El conflicto incorporó un nuevo factor: el uso intensivo de drones.

El gobierno talibán afirmó haber desplegado sistemas antiaéreos contra jets paquistaníes e incluso frustrado un intento de ataque contra la base aérea de Bagram, antigua instalación estadounidense.

Por su parte, Pakistán informó que militantes intentaron lanzar ataques con drones desde su territorio, pero que sus sistemas antidrone neutralizaron las amenazas.

Analistas señalan que los drones se han convertido en “la fuerza aérea del pobre”, modificando el equilibrio táctico en conflictos asimétricos.

El trasfondo: el Talibán pakistaní (TTP)

Líder del TTP, Mufti Noor Wali Mehsud

El eje central del conflicto es el Tehreek-i-Taliban Pakistan (TTP), grupo insurgente que Islamabad (Capital de Pakistan) acusa de operar desde territorio afgano con apoyo o tolerancia del gobierno talibán.

Pakistán sostiene tener “evidencia concluyente” de que el TTP está detrás de múltiples atentados, incluido un reciente ataque suicida contra una mezquita chiita en Islamabad que dejó más de 30 muertos, aunque el Estado Islámico también reivindicó ese atentado.

Kabul niega dar refugio al TTP y asegura que su territorio no se usa para amenazar a ningún país vecino.

Sin embargo, el líder del TTP, Mufti Noor Wali Mehsud, instó recientemente a sus combatientes a vengar la “invasión” paquistaní, lo que refuerza las sospechas de coordinación.

Una relación histórica compleja

Las tensiones actuales tienen raíces profundas.

Tras la caída del régimen talibán en 2001 por la intervención de la OTAN, Pakistán fue acusado de ofrecer refugio y apoyo logístico a la insurgencia talibán contra el gobierno afgano respaldado por Estados Unidos.

Cuando el Talibán retomó el poder en Kabul en 2021, tras la retirada estadounidense, Pakistán experimentó un fuerte aumento de la violencia islamista en su territorio.

En 2025 murieron más de 1.200 personas en ataques insurgentes en Pakistán, el doble que en 2021, según datos militares paquistaníes.

El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, fue contundente en redes sociales:
“Nuestra paciencia se ha agotado. Ahora es guerra abierta entre nosotros y ustedes”.

Asif también acusó a Afganistán de reunir “a todos los terroristas del mundo” y exportar terrorismo.

Desigualdad militar

Según el informe “Military Balance 2025” del International Institute for Strategic Studies:

Pakistán:

  • Potencia nuclear.
  • 660.000 efectivos activos.
  • 300.000 paramilitares adicionales.
  • Aviones F-16 estadounidenses.
  • Cazas Mirage franceses.
  • JF-17 desarrollados con China.
  • Fuerzas terrestres, navales y aéreas plenamente operativas.

Afganistán (Talibán):

  • Menos de 200.000 combatientes.
  • Sin fuerza aérea funcional.
  • Helicópteros soviéticos antiguos.
  • Equipamiento abandonado por EE.UU.
  • Uso intensivo de drones comerciales.
  • Amplia experiencia en guerra de guerrillas tras 20 años de conflicto contra la OTAN.

Aunque la superioridad convencional es paquistaní, el Talibán compensa con tácticas asimétricas y conocimiento del terreno.

Intentos fallidos de mediación

En octubre de 2025 ambos países protagonizaron el enfrentamiento más grave en años. Qatar y Turquía mediaron conversaciones en Doha e Estambul, logrando un frágil alto el fuego que no prosperó.

Actualmente, la Unión Europea, Naciones Unidas, Rusia, Irán, Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Jordania han llamado a la desescalada.

Sin embargo, con la atención internacional centrada en la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, diplomáticos advierten que el conflicto afgano-paquistaní podría quedar relegado

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Julián Sayago
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