Israel elimina al jefe de seguridad nacional de Irán, Ali Larijani, y al comandante de la milicia Basij
El régimen iraní pierde a su figura más poderosa tras la muerte de Khamenei. Con 10 altos líderes eliminados en apenas tres semanas de guerra, el fin del régimen de los ayatolás se acerca
srael confirmó este martes que sus fuerzas eliminaron durante la noche a Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán y, en la práctica, el hombre más poderoso del régimen tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei el primer día de la guerra, el 28 de febrero. En una operación separada, también fue abatido Gholamreza Soleimani, comandante de la temida milicia paramilitar Basij, el brazo represivo interno de la Guardia Revolucionaria que durante décadas aplastó protestas y masacró a ciudadanos iraníes que se atrevieron a pedir libertad.
Si la muerte de Larijani se confirma oficialmente —Irán, como es habitual, guarda silencio mientras su régimen se desmorona—, se trataría del golpe más devastador a la estructura de poder iraní desde la eliminación de Khamenei, y elevaría a diez el número de altos funcionarios iraníes eliminados por Israel en apenas tres semanas de conflicto.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, no dejó lugar a ambigüedades:
«Larijani y el comandante del Basij fueron eliminados durante la noche y se unieron al jefe del programa de aniquilación, Khamenei, y a todos los miembros eliminados del eje del mal, en las profundidades del infierno.»
Palabras duras. Pero proporcionadas a la magnitud de lo que Israel está logrando: la decapitación sistemática y metódica del régimen más peligroso de Medio Oriente, un régimen que durante cuatro décadas financió el terrorismo global, prometió la destrucción de Israel, desarrolló un programa nuclear clandestino, reprimió brutalmente a su propio pueblo y desestabilizó toda la región a través de sus proxies —Hezbolá, Hamás, los hutíes, las milicias chiíes en Irak y Siria—.
La operación: inteligencia quirúrgica en el corazón de Teherán
Los detalles que están emergiendo sobre la operación revelan la extraordinaria capacidad de inteligencia que Israel mantiene en el corazón mismo del régimen iraní, incluso en plena guerra.
Según medios israelíes, la Fuerza Aérea israelí ejecutó el ataque guiada por inteligencia precisa de la Dirección de Inteligencia Militar (Aman). El ataque contra Larijani estaba originalmente planificado para la noche anterior, pero fue pospuesto en el último minuto. Información de inteligencia recibida el lunes por la tarde indicó que Larijani se dirigía a uno de varios apartamentos que utilizaba como escondite en Teherán.
Larijani se encontraba junto a su hijo cuando el ataque fue ejecutado.
Cuando comenzaron a circular las primeras informaciones sobre que había sido alcanzado, un alto funcionario israelí declaró de manera categórica: «No había ninguna posibilidad de que sobreviviera a este ataque.»
La oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu emitió un comunicado confirmando que el líder israelí había ordenado personalmente «la eliminación de altos funcionarios del régimen iraní», y que las fuerzas de defensa continuarían con la misión.
En una operación separada, también en Teherán, la Fuerza Aérea eliminó al comandante del Basij, Gholamreza Soleimani, junto con otros altos mandos de la fuerza paramilitar. Israel publicó el anuncio directamente en su cuenta oficial de X:
«Guiada por inteligencia precisa de la Inteligencia Militar, la Fuerza Aérea llevó a cabo un ataque dirigido ayer en el corazón de Teherán, eliminando a Gholam Reza Soleimani, comandante de la unidad Basij durante los últimos seis años.»
Irán no ha confirmado ninguna de las dos muertes. Pero su silencio es elocuente. Y la nota manuscrita de Larijani publicada por los medios estatales iraníes —sin fecha ni hora, conmemorando a los marineros del IRIS Dena— no constituye prueba de vida alguna, ya que con toda probabilidad fue escrita antes del bombardeo.
¿Quién era Ali Larijani? El hombre que sostenía lo que quedaba del régimen
Para comprender la magnitud de esta pérdida para el régimen iraní, es necesario entender quién era Ali Larijani y el papel absolutamente central que jugaba.
Nacido en Nayaf, Irak, en 1958, Larijani se formó en Teherán y ascendió a través de las estructuras del Estado islámico tras la revolución de 1979. Su carrera abarcó los puestos más sensibles del poder iraní:
- Ministro de Cultura
- Jefe de la radiotelevisión estatal (una posición de enorme poder en un régimen que controla toda la información)
- Presidente del Parlamento durante más de una década
- Negociador nuclear jefe de Irán, papel en el que tuvo un rol determinante en las conversaciones con las potencias occidentales que condujeron al acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA)
- Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, nombrado en agosto de 2025 tras los ataques estadounidenses e israelíes de junio de ese año
Larijani era, más que cualquier otro político iraní, la persona que combinaba la estrategia militar y política del régimen. Era el puente entre la Guardia Revolucionaria y el establishment político. Era aliado cercano del fallecido Khamenei. Era el cerebro detrás del esfuerzo de guerra iraní tras la muerte del líder supremo.
Diez líderes eliminados: la decapitación sistemática del régimen
Con Larijani y Soleimani, el número de altos funcionarios iraníes eliminados por Israel desde el inicio de la guerra asciende a al menos diez. Entre ellos:
- Ali Khamenei — Líder Supremo, eliminado el 28 de febrero, primer día de la guerra, junto a varios miembros de su familia.
- Ali Shamkhani — Asesor cercano del Líder Supremo y ex secretario del Consejo de Seguridad Nacional.
- Cinco comandantes militares de alto rango de la Guardia Revolucionaria y las fuerzas armadas.
- Gholamreza Soleimani — Comandante del Basij.
- Ali Larijani — Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, el hombre más poderoso del régimen post-Khamenei.
Esta no es una campaña aleatoria. Es una estrategia deliberada y sistemática de decapitación del liderazgo iraní, ejecutada con una precisión de inteligencia que ha dejado atónito al mundo. Israel demuestra, semana tras semana, que puede alcanzar a cualquier líder iraní, en cualquier lugar de Irán, en cualquier momento.
El control casi total del espacio aéreo iraní por parte de Estados Unidos, combinado con la red de inteligencia israelí dentro de Irán, ha creado una situación sin precedentes: los líderes del régimen no tienen dónde esconderse. Larijani cambiaba constantemente de escondite, usaba múltiples apartamentos, tomaba precauciones extremas. No fue suficiente. Israel sabía exactamente dónde estaba y cuándo llegaría.
Como señaló el ministro Katz: «Los líderes del régimen están siendo eliminados y sus capacidades, terminadas. Nuestro ejército está trabajando con fuerza para continuar golpeando y terminando las capacidades de misiles así como la infraestructura estratégica.»
El fin se acerca
No sabemos exactamente cuándo caerá el régimen de los ayatolás. Puede ser en semanas, en meses o en un plazo más largo. Los regímenes totalitarios son resilientes y el IRGC controla vastos recursos.
Pero lo que sí sabemos es esto:
El régimen iraní nunca ha estado más débil que hoy. Nunca ha perdido tantos líderes en tan poco tiempo. Nunca ha enfrentado una campaña militar de esta magnitud. Nunca ha estado tan aislado internacionalmente. Y nunca ha tenido a su propio pueblo tan cerca de la ruptura definitiva con el sistema.
Ali Larijani, el hombre que se burlaba de Trump hace una semana diciendo que «una guerra no se gana con unos pocos tuits», ahora está muerto. Khamenei, el «líder supremo» que durante 35 años gobernó con puño de hierro, está muerto. Uno por uno, los pilares del régimen están cayendo.
Como dijo el ministro de Defensa Katz: se están uniendo «en las profundidades del infierno.»
El pueblo iraní —los millones que marcharon pidiendo libertad, las mujeres que se quitaron el velo en las calles, los jóvenes que enfrentaron a las fuerzas del Basij con las manos desnudas, los valientes que pagaron con su vida el sueño de un Irán libre— merece un futuro sin la República Islámica. Y ese futuro nunca estuvo tan cerca.
