Irán bombardea a Emiratos Árabes por una decisión comercial: el imperialismo teocrático en estado puro

Irán atacó a Emiratos porque Fujairah rompe su chantaje sobre el Estrecho de Ormuz: un puerto clave que permite comerciar sin pedirle permiso al régimen de los ayatolás.

Fujairah ataques

Lo que ocurrió este lunes en el Golfo Pérsico no es simplemente un episodio más de una guerra entre Estados. Es la demostración más descarnada de lo que significa vivir bajo la sombra de un régimen teocrático que considera que el mundo entero debe pedir permiso para existir.

Los Emiratos Árabes Unidos tomaron una decisión soberana y comercial: salir de la OPEP. Abu Dabi, miembro del cártel desde 1967, anunció su salida efectiva el 1° de mayo, tras décadas de tensiones acumuladas con Arabia Saudita y en el contexto de la guerra iraní que paralizó sus exportaciones. Una nación soberana decide qué hace con su petróleo. Fin de la historia, en cualquier mundo civilizado.

Pero Irán no vive en el mundo civilizado.


La geografía como arma: Fujairah, el puerto que Irán no puede tolerar

Para entender por qué los ayatolás atacaron donde atacaron, hay que entender la geografía energética de la región.

Fujairah es el extremo de un oleoducto que los Emiratos Árabes Unidos utilizan para exportar petróleo sin depender del estrecho de Ormuz. El oleoducto tiene una capacidad de 1,5 millones de barriles diarios, ampliable a 1,8 millones, y fue construido precisamente para que los EAU pudieran comerciar libremente sin pasar por las agitadas aguas que Irán controla con minas y misiles.

Dicho en criollo: los Emiratos construyeron una ruta alternativa para no depender del chantaje iraní sobre Ormuz. Irán respondió bombardeando esa ruta alternativa.

Este lunes, drones y misiles iraníes provocaron un gran incendio en la Zona Industrial Petrolera de Fujairah. Tres trabajadores de origen indio resultaron heridos. Los sistemas de defensa emiratíes interceptaron en total 12 misiles balísticos, 3 misiles de crucero y 4 drones. Se emitieron cuatro alertas de misiles en territorio emiratí — las primeras desde el inicio del alto al fuego hace casi un mes. Vuelos comerciales con destino a Dubai y Abu Dabi dieron la vuelta en pleno vuelo.

El Ministerio de Exteriores de los Emiratos calificó los ataques de «grave escalada» y «amenaza directa a la seguridad del país», reservándose el «pleno y legítimo derecho a responder.»

El mensaje de Teherán es cristalino: si intentás comerciar sin pedirnos permiso, te bombardeamos.


El imperialismo que la izquierda no ve

Acá está el núcleo del asunto que queremos plantear hoy en El Liberador.

Hay una palabra que la izquierda occidental usa hasta el agotamiento: imperialismo. Se la aplica a Estados Unidos, a Israel, a las empresas multinacionales, al FMI. Pero cuando un régimen teocrático decide literalmente bombardear la infraestructura petrolera de un país vecino porque ese país tomó una decisión comercial soberana que no le gustó, el silencio es ensordecedor.

Esto es imperialismo en su definición más pura: un Estado que considera que los recursos y las decisiones de otros países le pertenecen. Que reclama soberanía sobre aguas internacionales. Que publica mapas donde traza líneas sobre territorio ajeno. La Guardia Revolucionaria publicó este lunes un mapa que delimita las zonas que Irán considera bajo su control, desde el monte Mubarak hasta Fujairah al este, y desde la isla de Qeshm hasta la ciudad emiratí de Umm al Quwain al oeste — una declaración territorial explícita sobre el paso internacional.

Un régimen que dibuja mapas que incluyen territorio soberano de sus vecinos. ¿Eso no es imperialismo?

Roger Waters, cantante de Pink Floyd, es un reconocido activista de izquierda que defiende la dictadura teocrática de Irán

La amenaza nuclear: la pregunta que nadie quiere responder

Y acá viene la pregunta incómoda que los «pacifistas» de la izquierda global evitan responder:

¿Qué hará Irán si siente que pierde?

Un régimen que masacró a su propia población, con al menos 43.000 manifestantes muertos durante las protestas de 2025-2026 a manos de sus propias fuerzas de seguridad, que ejecuta disidentes bajo cargos de «corrupción en la tierra», que somete a las mujeres a servidumbre legal bajo la ley sharia, que financia a Hezbollah, Hamas y docenas de milicias terroristas en toda la región… ese régimen tiene o está muy cerca de tener armas nucleares.

La pregunta no es académica. Es existencial. ¿Qué hace un régimen que ya demostró que bombardea decisiones comerciales de sus vecinos cuando sienta que el mundo se le escapa de las manos? La respuesta que nadie quiere dar, pero que la lógica impone, es aterradora.

Uranio enriquecido en Irán

La Paradoja de la izquierda feminista y el régimen más patriarcal del planeta

Y llegamos al absurdo mayor. La contradicción más obscena de la política contemporánea.

Según el analista internacional Dani Lerer, Qatar e Irán son los principales financiadores de la ingeniería cultural anti-occidental en Occidente: «Qatar financia la retórica antiisraelí, Irán lo hace en el sector bélico, financiando a las organizaciones terroristas.» Y agrega: «A la izquierda, en el mundo, lo único que le queda es el antisemitismo y su postura anti-Israel y su trabajo en conjunto con el Islam. Fuera de eso, la izquierda ya no tiene valores.

Las feministas occidentales que marchan con el kufiyeh y gritan «resistencia» están defendiendo directamente a un régimen que:

  • Ejecuta mujeres por no usar correctamente el velo.
  • Prohíbe a las mujeres viajar, casarse, divorciarse sin permiso masculino.
  • Lapida a personas por relaciones consensuales entre adultos.
  • Cuelga a homosexuales en las plazas públicas.
  • Financia a Hamas y Hezbollah entre otros que aplica esas mismas normas en los territorios que controla.

Documentos capturados por Israel revelan que Irán transfirió decenas de millones de dólares anuales a Hamas durante dos décadas, incluyendo acuerdos de 7 millones de dólares mensuales para preparar ataques contra Israel.

El dinero de los ayatolás financia el terror. Y la izquierda occidental le hace la propaganda gratuita. La respuesta a por qué es simple: el enemigo de mi enemigo es mi amigo. El enemigo de Irán es Occidente. Y la izquierda hoy se define por su odio a Occidente, no por sus valores.

Primero el anticapitalismo, después los derechos de las mujeres.


La respuesta del mundo libre

La condena fue casi unánime. El primer ministro indio Narendra Modi fue el primero en pronunciarse: «Atacar a civiles e infraestructura es inaceptable.» El presidente francés Macron los calificó de «injustificados e inaceptables.» El canciller alemán Merz exigió a Teherán volver a la mesa de negociaciones. Arabia Saudita, Qatar, Kuwait, Bahréin y el mundo árabe moderado expresaron solidaridad con los Emiratos.

Estados Unidos, junto a Bahréin, Arabia Saudita, los EAU, Kuwait y Qatar, redactó una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que «exige a Irán cesar los ataques, el minado y el cobro de peajes» y que revele la ubicación de las minas marinas colocadas en Ormuz. China y Rusia vetaron una resolución similar el mes pasado.

Ahí también está el mapa de las alianzas. El mundo libre contra la alianza del autoritarismo: Irán, Rusia, China. Y en el medio, la izquierda occidental haciendo de vocera voluntaria de ese eje.


El Liberador no tiene dudas sobre qué lado de la historia está. El lado de la libertad individual, el comercio libre, la soberanía de las naciones y los derechos de las personas — especialmente de las mujeres que hoy viven bajo la bota teocrática iraní.

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Martín Tomassini
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