Romina Diez le cierra la puerta a Unidos: «Gracioso cómo algunos ‘no descartan’ alianzas que nadie les pidió»

La líder de La Libertad Avanza en Santa Fe echó por tierra el sueño de Pullaro, Scaglia, Cunha y Michlig de colgarse del espacio libertario. «La libertad avanza», tuiteó. Sin ellos.

romina diez congreso

La coalición Unidos —ese frente de radicales, socialistas y peronistas que gobierna Santa Fe bajo la marca Maximiliano Pullaro— lleva semanas enviando emisarios a los medios para «no descartar» una eventual alianza con La Libertad Avanza. La maniobra es transparente: tras salir terceros y lejos en la última elección, con apenas el 18% de los votos contra el 41% de los libertarios, la casta provincial intenta subirse a una ola que no le pertenece.

Este martes, Romina Diez les respondió con una bofetada de realidad. «Gracioso cómo algunos ‘no descartan’ alianzas que nadie les pidió. La libertad avanza !!!», escribió en su cuenta de X, acompañada de la foto que la muestra sonriente y con la certeza de quien sabe que el tiempo le dio la razón.

Los emisarios de la desesperación

La operación de acercamiento no fue sutil. En las últimas semanas, distintas figuras del oficialismo salieron a flotar la posibilidad de una sociedad con La Libertad Avanza. Gisela Scaglia, presidenta del PRO provincial y ex vicegobernadora, fue una de las más activas, pidiendo alianza «casi de rodillas» según testimonios internos. Cunha, referente del sector más dialoguista del PRO, y Felipe Michlig, senbador radical de San Cristóbal y padrino político del gobernador, repitieron el libreto en medios amigos: «no descartamos», «evaluamos», «la política es dinámica».

Todo mientras en la práctica, en ciudades como Gálvez —ciudad natal de Scaglia— el PRO boicoteaba eventos culturales organizados por La Libertad Avanza y o en Granadero Baigorria donde denunciaban penalmente a concejales libertarios que se negaban a subirse el sueldo. La coherencia, como siempre, brilla por su ausencia en la casta.

La misma receta, distinto envase

Unidos no es una coalición de cambio. Es una reunión de supervivientes del statu quo que se presenta como «frente anti-kirchnerista» pero que en la práctica comparte con el kirchnerismo los mismos pilares: más Estado, más gasto, más deuda, más impuestos y más aparato político. Radicales como Pullaro, socialistas como Pablo Farías, y reciclados del PRO como Scaglia tienen un denominador común inconfundible: toda su vida vivieron del Estado, nunca generaron un peso en el sector privado, y no piensan empezar ahora.

La propuesta de La Libertad Avanza es otra. Bajar impuestos, terminar con los privilegios de la política, ordenar las cuentas públicas y devolverle poder al ciudadano. No es retórica. Es lo que Milei está haciendo en la Nación y lo que Diez propone replicar en Santa Fe. Por eso, el intento de Unidos de presentarse como posible socio libertario choca contra una realidad evidente: no se puede ser parte del problema durante décadas y pretender, de un día para el otro, venderse como la solución.

La casta no entiende de libertad

Romina Diez no necesitó un comunicado largo. Con una frase corta, demoledora y con tres signos de exclamación, dejó en claro lo que la dirigencia de Unidos no quiere escuchar: La Libertad Avanza no nació para ser furgón de cola de nadie. Menos de quienes representan todo lo que el espacio de Milei vino a destruir.

La casta santafesina cree que la política es un mercado de puestos donde se negocian alianzas según las encuestas. Cree que si perdés una elección, podés ofrecer cargos, comisiones o «gestiones conjuntas» para recomponerte. Cree que el votante no se da cuenta cuando un socialista se pone corbata liberal o cuando una exfuncionaria kirchnerista cambia de camiseta.

Pero Diez —y con ella, la militancia libertaria de Santa Fe— sabe que la libertad no se negocia. No se puede pactar con quienes aumentaron el gasto público, blindaron sus sueldos, persiguieron a opositores y usaron el dinero del Estado para financiar bots que manipulan encuestas. No se puede construir un proyecto de país con quienes durante años fueron el problema.

«La libertad avanza», escribió Diez. Y avanza sin Pullaro, sin Scaglia, sin Cunha, sin Michlig. Avanza con los votos de los ciudadanos hartos de la casta. Avanza con los concejales que se bajan el sueldo, con los productores privados que organizan ferias del libro sin pedir permiso al Estado, con los medios independientes que denuncian la corrupción aunque les cueste pauta y persecución.

Unidos puede seguir enviando emisarios, comprando bots y soñando con alianzas que nadie les pidió. La libertad, mientras tanto, sigue avanzando. Sin ellos. Contra ellos. Hasta el final.

icono
el.liberador.diario@gmail.com |  + posts
Compartí esta noticia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *