El BCRA ya compró más de 6.000 millones de dólares en 2026 y las reservas crecen por tercera semana seguida
Milei cumple lo que prometió. El Central acumula divisas, las reservas netas volvieron a territorio positivo y el tipo de cambio se mantiene estable. Mientras la oposición predice el desastre, el modelo funciona.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) cerró otra semana con saldo a favor en el mercado cambiario y ya acumula compras netas por 6.016 millones de dólares en lo que va de 2026. Una cifra que lo mantiene en camino para cumplir la meta pactada con el FMI y que demuestra que la estrategia de acumulación de reservas no es un eslogan de campaña: es política de Estado.
Este viernes la autoridad monetaria sumó 95 millones de dólares en términos netos. En la semana completa, el resultado fue de 595 millones. Y las reservas brutas internacionales treparon 160 millones durante la jornada, cerrando en 45.791 millones de dólares. Es el tercer avance semanal consecutivo. En las últimas tres semanas, las arcas del Central crecieron 2.079 millones.
De números rojos a territorio positivo
El dato más relevante no está en las reservas brutas, sino en las netas. Según el cálculo del economista Federico Machado, las reservas netas culminaron la semana cerca de los 800 millones de dólares. Un número que parece modesto, pero que representa una recuperación histórica: habían iniciado febrero en terreno negativo.
Esto significa que Argentina ya no tiene reservas netas deficitarias. Que el Central no solo compra dólares, sino que lo hace después de pagar deuda, importaciones y obligaciones internacionales. Que la economía está generando verdaderos superávits comerciales que se traducen en fortaleza cambiaria.
El FMI respalda y el mercado confía
La discusión sobre las reservas fue uno de los ejes centrales de la negociación entre el Gobierno y el FMI esta semana. Se ratificó la meta oficial de comprar al menos 10.000 millones de dólares durante 2026 en el mercado cambiario. El acuerdo contempla además una recomposición mínima de 8.000 millones en reservas netas.
El cumplimiento de esas metas será clave para despejar dudas sobre la sostenibilidad del esquema cambiario y para mantener el respaldo del organismo internacional en los próximos desembolsos. Por ahora, el BCRA va por buen camino.
El dólar quieto, las brechas controladas
El engrosamiento de las arcas del Central se da en medio de una pax cambiaria que se mantiene firme. El dólar oficial mayorista cerró el viernes en 1.364,50 pesos para la venta, con un avance de apenas 6,50 pesos (+0,5%). Las brechas con el paralelo oscilan entre el 3% y el 7%, niveles que el Gobierno considera manejables.
El mercado sigue atento a la estacionalidad de los próximos meses, con pagos de importaciones y vencimientos de deuda que pondrán a prueba la estrategia. Pero por ahora, la calma es evidente.
El modelo funciona, aunque a la casta le duela
Cada vez que el BCRA compra dólares, cada vez que las reservas crecen, cada vez que el tipo de cambio se mantiene estable sin intervención estatal desesperada, se desmorona un poco más el relato de la oposición. La casta política argentina —peronistas, radicales, socialistas y progresistas de todas las cepas— lleva años prediciendo el colapso, el default, la hiperinflación, la devaluación. Nada de eso ocurrió.
Lo que ocurrió es lo contrario: superávit fiscal, superávit comercial, acumulación de reservas, baja de inflación y estabilidad cambiaria. No por magia. Porque Milei cerró el Banco Central de la Nación, eliminó la emisión monetaria para financiar déficit, bajó el gasto público y dejó que el mercado funcione.
La izquierda llora porque no puede entender que un país puede crecer sin déficit, sin deuda, sin subsidios y sin planes sociales clientelares. Llora porque ve que el modelo libertario funciona y que su modelo estatista —el que destruyó Argentina durante décadas— ya no tiene credibilidad.
6.000 millones de dólares comprados en cuatro meses. Reservas netas positivas. Tercera semana seguida de crecimiento. El BCRA de Milei no es el BCRA de Massa, de Fernández o de Macri. Es un Banco Central que compra dólares porque la economía produce dólares. Y eso, en la Argentina de la casta, es una revolución.
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