Aleart denuncia que Javkin incumple la ley: Rosario oculta los sueldos políticos desde 2023 y el Concejo desde el 2019
Dos iniciativas de La Libertad Avanza en el concejo exigen que se cumpla la ordenanza de publicación de haberes y que los políticos rosarinos dejen de aumentarse el sueldo mientras el ciudadano común hace un esfuerzo diario para salir adelante
En Rosario la política cobra, pero no muestra. La Municipalidad deja de cumplir con la ordenanza de transparencia desde junio de 2023. El Concejo Municipal, por su parte, lleva sin publicar la información desde 2019. Mientras los contribuyentes rosarinos pagan impuestos, mientras el comerciante baja la persiana con miedo al trapito y al ladrón, mientras el vecino de barrio pobre ve pasar los años sin obras reales, sus representantes esconden cuánto dinero se llevan del estado. Es un secreto de estado al alcance de un clic, pero que la casta local prefiere mantener en la oscuridad.
El concejal Juan Pedro Aleart, junto a los ediles de La Libertad Avanza, presentó dos proyectos que apuntan directo al corazón de esa opacidad. El primero exige el cumplimiento efectivo de la normativa de transparencia: el estado está obligado a publicar los sueldos de los funcionarios y no lo hace. No es una cortesía, es una obligación legal que la municipalidad y el deliberativo rosarino violan sistemáticamente desde hace años. La información existe, los sueldos se cobran religiosamente a fin de mes, pero al ciudadano se le niega el derecho básico de saber en qué se gasta su dinero.
El segundo proyecto va más allá de la publicación: propone congelar los sueldos políticos de Rosario hasta diciembre de 2027. No es un pedido, es una exigencia de coherencia. Si el municipio pide sacrificio, si los impuestos suben, si la ciudad agoniza por la inseguridad y la desidia, los que gobiernan deben dar el primer ejemplo. Un funcionario público que cobra del bolsillo del vecino no puede seguir aumentándose el haber mientras ese mismo vecino termina la quincena a dos manos.
La postura de La Libertad Avanza es clara: la política rosarina debe tener un gesto real con los ciudadanos. No más comunicados lacrimógenos, no más promesas de campaña, no más fotos en obras que nunca terminan. Congelarse el sueldo es el mínimo gesto de austeridad que puede exigirse a quienes viven del estado hace décadas. Especialmente en una ciudad donde el oficialismo —primero radical, luego socialista, ahora el frente progresista de Pullaro— lleva más de treinta años en el poder y la situación solo empeora.
La opacidad salarial no es un detalle administrativo. Es la demostración de que la política tradicional considera el dinero público como propiedad privada. Esconder los sueldos permite negociar aumentos en lo oscurito, mantener estructuras de asesores infladas y seguir alimentando un aparato estatal que gasta más en sí mismo que en solucionar los problemas de la gente.
Rosario necesita saber cuánto cuesta su política. Y esa política necesita empezar a sentir en el bolsillo lo que sienten los rosarinos todos los días. Aleart y los concejales libertarios apuntan a ambas cosas: transparencia forzada y austeridad real. El resto del arco político tendrá que definir si sigue escondiendo los números o si, por una vez, baja el gasto propio antes de pedirle más al ciudadano.
