S&P elevó la calificación crediticia de Argentina: otro respaldo internacional al programa económico de Milei

La agencia S&P Global Ratings mejoró la nota soberana del país de CCC+ a B-, una señal que saca a la Argentina de la zona de riesgo inminente de default técnico y valida el rumbo fiscal, monetario y financiero del Gobierno.

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S&P Global Ratings elevó la calificación crediticia de Argentina de CCC+ a B-, en una decisión que representa un nuevo espaldarazo internacional al programa económico del Gobierno de Javier Milei.

Con esta mejora, el país abandona la categoría de vulnerabilidad extrema asociada al riesgo inmediato de cesación de pagos y pasa a un escalón donde, si bien todavía existen fragilidades, la agencia observa mejores herramientas para que la Argentina pueda afrontar sus compromisos financieros durante 2026 y 2027.

La señal es clara: el mundo empieza a mirar a la Argentina con menos desconfianza.

La recalificación puede tener efectos concretos sobre el mercado: ayuda a comprimir el riesgo país, mejora la cotización de los bonos soberanos y facilita que empresas argentinas puedan acceder a crédito en el exterior en mejores condiciones.

Qué significa pasar de CCC+ a B-

La mejora no implica que Argentina haya resuelto todos sus problemas estructurales, pero sí marca un cambio relevante. El país sale de la zona de riesgo inminente de default técnico y pasa a una categoría donde la agencia reconoce una mayor capacidad e intención de pago.

En términos simples, S&P está diciendo que Argentina sigue siendo un país vulnerable, pero ya no aparece tan cerca de un escenario de incumplimiento como antes.

Menos riesgo de default, más confianza en los bonos y mejores condiciones para recuperar crédito.

También es importante aclarar que la calificación no la otorga el índice bursátil S&P 500, que sigue a las principales compañías de Estados Unidos, sino S&P Global Ratings, una agencia que pertenece al mismo grupo empresarial pero realiza una tarea distinta: evalúa la salud crediticia y la capacidad de pago de gobiernos, provincias, municipios y empresas.

Por qué S&P mejoró la nota de Argentina

La agencia observa una mejora en la salud financiera del país, menor vulnerabilidad en el corto plazo y mejores condiciones para afrontar vencimientos de deuda. Entre los factores principales aparecen:

Superávit fiscal: el ordenamiento de las cuentas públicas es el pilar central del programa económico. A medida que el Tesoro logra resultados positivos, se reduce la necesidad de endeudamiento neto del sector público y mejora la percepción de sostenibilidad.

Desaceleración de la inflación: la fuerte baja del ritmo inflacionario reduce la incertidumbre interna, mejora las expectativas y permite aliviar presiones cambiarias sin que el Banco Central deba sacrificar reservas.

Recomposición de reservas: el saneamiento del balance del Banco Central y la mejora en la acumulación de reservas fortalecen la capacidad del país para cumplir con sus obligaciones externas. Según el Gobierno, la meta de reservas prevista para 2026 ya fue sobrecumplida.

Reformas estructurales: las reformas aprobadas en el Congreso aportan mayor previsibilidad política e institucional. Para la agencia, estos cambios pueden sentar bases para una economía más formal, más ordenada y con mayor potencial de crecimiento. S&P proyecta una expansión del PBI cercana al 2,7% para este año.

Qué mira S&P para calificar a un país

Las notas de S&P van desde AAA, la máxima calidad crediticia, hasta D, que implica default. Para evaluar a un soberano, la agencia combina elementos cuantitativos y cualitativos en cinco grandes áreas:

Institucional y política: estabilidad del sistema político, transparencia, capacidad de aprobar y aplicar leyes, y continuidad de las reglas de juego.

Económica: nivel de riqueza, PBI per cápita, crecimiento económico y diversificación productiva.

Externa: liquidez en moneda extranjera, deuda externa neta y fortaleza de la balanza de pagos.

Fiscal: déficit o superávit del gobierno, sostenibilidad de la deuda pública y capacidad de financiamiento.

Monetaria: credibilidad del Banco Central, historial inflacionario y profundidad del sistema financiero local.

Una carta de presentación ante el mundo

La mejora de S&P funciona como una validación externa del rumbo económico iniciado en diciembre de 2023. El Gobierno logró mostrar superávit fiscal desde el primer mes de gestión, avanzar en un ajuste de gran magnitud sobre el gasto público y sostener una fuerte desaceleración de la inflación.

Ese combo empieza a traducirse en una mejor lectura internacional: menor riesgo de default, mayor confianza en los bonos y una señal más favorable para inversores y empresas.

La Argentina empieza a salir del castigo financiero al que la llevó la irresponsabilidad fiscal de años.

Sin embargo, la mejora de la nota es apenas el primer paso. El desafío ahora será consolidar la estabilidad en el mediano plazo, avanzar hacia la normalización cambiaria completa, levantar las restricciones que todavía pesan sobre la economía y lograr que el alivio financiero se transforme en recuperación genuina para el sector privado.

La suba de la calificación no resuelve por sí sola los problemas del país, pero sí marca un cambio de clima. Argentina deja atrás la zona de vulnerabilidad extrema y empieza a recuperar una herramienta clave que había perdido hace años: credibilidad.

Cristian Almada
Cristian Almada
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