Trump se metió en la previa del Mundial y arengó al equipo de Pochettino
El presidente de Estados Unidos llamó al plantel norteamericano antes del debut contra Paraguay, elogió al entrenador argentino y aseguró que la selección anfitriona tiene chances de llegar hasta el final.
Donald Trump volvió a mostrar su estilo directo, personalista y de alto impacto, esta vez en la previa del debut de Estados Unidos en el Mundial 2026. A pocas horas del partido frente a Paraguay, el presidente norteamericano llamó al plantel de la selección anfitriona y conversó con Mauricio Pochettino, el entrenador argentino que conduce al equipo estadounidense.
La Casa Blanca difundió la grabación completa de la comunicación, que tuvo lugar antes del estreno del conjunto norteamericano en el Grupo D. El contacto reflejó la importancia política, deportiva y simbólica que tiene para Estados Unidos ser uno de los tres países organizadores de la Copa del Mundo, junto con México y Canadá.
Trump saludó primero a Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial FIFA 2026, quien lo puso en contacto con los 26 futbolistas convocados y con el cuerpo técnico encabezado por Pochettino.
Con tono distendido, el presidente les transmitió respaldo a los jugadores y apuntó especialmente al técnico argentino. “Es un tipo fantástico, un entrenador fantástico”, dijo Trump sobre Pochettino, a quien elogió por su trayectoria y por el desafío de conducir a una selección que llega al torneo con enormes expectativas.
El mandatario también se mostró optimista sobre las posibilidades del equipo estadounidense. “Creo que tienen muchas posibilidades de llegar hasta el final”, les dijo al plantel y al cuerpo técnico, en una arenga que rápidamente fue interpretada como una señal de apoyo institucional antes de uno de los debuts más importantes en la historia reciente del fútbol norteamericano.
Pochettino respondió con agradecimiento y asumió el compromiso de representar al país anfitrión con orgullo. “Muchas gracias por su apoyo, señor presidente, y vamos a hacer todo lo posible para que usted y toda la gente de este país se sientan orgullosos”, expresó el entrenador argentino durante la charla.
La escena tuvo un fuerte componente simbólico. Trump, que suele involucrarse personalmente en eventos de alta visibilidad pública, eligió aparecer en la previa mundialista para respaldar a un equipo que representa no sólo una apuesta deportiva, sino también una vidriera internacional para Estados Unidos.
El Mundial 2026 es una pieza central para el país norteamericano. Además de recibir partidos de la fase de grupos y etapas decisivas, Estados Unidos busca consolidar el crecimiento del fútbol en un mercado históricamente dominado por otros deportes como el fútbol americano, el básquet, el béisbol y el hockey sobre hielo.
En ese marco, la selección dirigida por Pochettino tiene una presión especial. Jugar de local, con una generación joven y con el respaldo de su público, convierte al equipo en uno de los focos de atención del torneo. El desafío no será sólo competir, sino demostrar que el fútbol estadounidense puede dar un salto real en la escena internacional.
El plantel cuenta con figuras de peso como Christian Pulisic, Weston McKennie, Tyler Adams, Sergiño Dest y Folarin Balogun. La base combina experiencia europea, juventud y velocidad, aunque el proceso previo al Mundial tuvo altibajos y dejó algunas dudas por rendimiento, lesiones y falta de regularidad.
Pochettino, sin embargo, llegó al cargo con la misión de cambiar la mentalidad competitiva del equipo. El técnico argentino, con pasado en Tottenham, Paris Saint-Germain y Chelsea, fue elegido para darle jerarquía internacional a una selección que busca dejar de ser una promesa y empezar a competir de igual a igual en los grandes escenarios.
En la previa del debut, el entrenador remarcó que no alcanza con jugar al fútbol, hay que competir al máximo nivel. Esa idea atraviesa su ciclo al frente de Estados Unidos. El objetivo es que sus jugadores entiendan que un Mundial no se gana sólo con talento o entusiasmo, sino con concentración, carácter, disciplina táctica y hambre competitivo.
El debut frente a Paraguay aparece como una primera prueba fuerte. El equipo sudamericano, dirigido por Gustavo Alfaro, llega con una propuesta dura, pragmática y ordenada, capaz de incomodar a cualquier rival. Para Estados Unidos, sumar de entrada será clave para encaminar su clasificación y alimentar la ilusión del público local.
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