Barrabravas buscan copar la tribuna argentina y el Gobierno activa controles para frenarlos

El Ministerio de Seguridad envió a la organización del Mundial una lista con 34.000 personas con derecho de admisión. Estados Unidos aplicará filtros migratorios y vigilancia especial para evitar el ingreso de violentos a los estadios.

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El Mundial 2026 no sólo será una cita deportiva para la Selección argentina. También volverá a poner bajo la lupa a uno de los problemas históricos del fútbol argentino, el intento de las barrabravas de apropiarse de la tribuna albiceleste y trasladar al exterior las disputas de poder que mantienen dentro de los clubes.

A pocos días del debut argentino en Estados Unidos, el Gobierno nacional desplegó un operativo especial para impedir que los violentos con derecho de admisión ingresen a los estadios. La estrategia combina controles migratorios, intercambio de información con las autoridades del país anfitrión y seguimiento de los principales referentes de las hinchadas.

Según trascendió, el Ministerio de Seguridad envió al Comité Organizador del Mundial una base con 34.000 personas incluidas en el régimen de derecho de admisión. La nómina fue remitida a las autoridades vinculadas a la FIFA y a los tres países sede: Estados Unidos, México y Canadá.

Aunque el listado no está compuesto únicamente por barrabravas, sí incluye a varios de los nombres más conocidos del mapa violento del fútbol argentino. También aparecen personas con restricciones por infracciones menores en espectáculos deportivos y deudores alimentarios alcanzados por impedimentos específicos.

La medida apunta a evitar que los grupos violentos vuelvan a usar un Mundial como vidriera de poder. En torneos anteriores, distintas barras lograron instalarse como referentes de la tribuna de la Selección. Ocurrió con La Doce de Boca en México 1986 e Italia 1990, con Los Borrachos del Tablón de River en Alemania 2006 y con Hinchadas Unidas Argentinas en Sudáfrica 2010, cuando más de 300 barras viajaron bajo una estructura que contó con vínculos políticos.

En Qatar 2022, la barra de Vélez fue una de las que logró mayor presencia en la tribuna argentina, acompañada por referentes del ascenso y grupos menores de otros clubes. Para Estados Unidos, sin embargo, el escenario aparece más complejo para los violentos: el país anfitrión endureció controles migratorios, visados y admisiones, mientras que las autoridades argentinas prometen seguimiento en tiempo real.

El operativo argentino estará encabezado por Franco Berlín, director nacional de Seguridad en Eventos Deportivos, responsable del programa Tribuna Segura, y por Alejandro Eboli, jefe de la División Eventos Deportivos de la Ciudad de Buenos Aires. Ambos trabajarán en contacto con Homeland Security, el organismo estadounidense encargado de migraciones, ingresos, egresos y visados.

La delegación será reducida, pero contará con herramientas de alerta. Cada vez que una persona con derecho de admisión pase por el control migratorio de Ezeiza, el sistema enviará una notificación a la Dirección Nacional de Seguridad en Eventos Deportivos. Esa información podrá ser compartida con las autoridades estadounidenses, que tendrán la decisión final sobre el ingreso, seguimiento o eventual rechazo de esas personas.

Uno de los puntos centrales del operativo será la presencia de funcionarios argentinos en los accesos a los estadios donde juegue la Selección. La idea es identificar rostros conocidos del ambiente barra y alertar a las fuerzas locales incluso en casos donde no exista una restricción formal de ingreso.

Entre los nombres más resonantes aparece Rafael Di Zeo, histórico jefe de La Doce, quien tiene derecho de admisión sin fecha de vencimiento. Mauro Martín, otro referente de la barra de Boca, no tendría impedimento vigente en Argentina, pero tampoco viajaría: la última vez que intentó ingresar a Estados Unidos fue retenido en el aeropuerto y devuelto al país.

En River, la situación también aparece limitada. Los hermanos Ferreras y Ariel “Pato” Calvici figuran entre los nombres que no tendrían chances de viajar por las restricciones vigentes. También hay alrededor de 300 integrantes del mundo River incluidos en la nómina enviada a las autoridades del Mundial.

Los principales referentes de Racing e Independiente también están alcanzados por impedimentos. En el caso de Racing, figura Leandro Paredes, líder de “Los Pibes de Racing”. En Independiente, los nombres señalados son Mario Nadalich y Juan Ignacio Leczniki, vinculados a la conducción de la barra del club de Avellaneda.

Otros grupos también quedaron bajo observación. En Lanús aparece el caso de “Fanfi” Goncebatte, quien además tiene pedido de captura. En Vélez, la cúpula que tuvo fuerte presencia en Qatar quedó comprometida por restricciones posteriores a incidentes ocurridos en Liniers. Entre los apuntados figuran Jonathan Pereyra, Raúl Ciminelli, Cristian “Castor” Cejas, Maximiliano Ojeda y Diego Richini.

A diferencia de los grandes clubes, algunos sectores del ascenso buscarían ganar protagonismo en la tribuna argentina. Según la información publicada, habría pequeñas delegaciones de barras de equipos de la Primera Nacional y categorías menores, aunque con una consigna clara: moverse con bajo perfil para evitar quedar expuestos ante los controles.

Uno de los nombres que aparece con aspiraciones de liderazgo es Pedro “Gitano” Minuet, referente de la barra de Belgrano de Córdoba, quien ya tuvo presencia visible en Qatar 2022. También se menciona al “Cabezón” Emerson, de Argentinos Juniors, y a Emiliano “Bocón”, de Huracán, aunque ese club no contaría con su jefe principal por derecho de admisión.

El Gobierno apuesta a que la combinación entre restricciones argentinas y controles estadounidenses reduzca al mínimo la presencia de violentos en los estadios. La cercanía geográfica del Mundial, que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá, podía facilitar el viaje de hinchas argentinos, pero las exigencias migratorias y el intercambio de información complicaron los planes de muchas barras.

La discusión excede al fútbol. Detrás de cada barra hay estructuras de poder, negocios ilegales, aprietes, vínculos políticos, reventa, estacionamientos, seguridad informal y control territorial dentro de los clubes. Que esos grupos busquen representar a la Selección en el exterior muestra hasta qué punto el Estado debe sostener una política firme para separar al hincha genuino de las mafias que durante décadas se adueñaron de las tribunas.

El Mundial será una prueba para la Selección dentro de la cancha, pero también para la capacidad del Estado de impedir que los violentos usen la camiseta argentina como pantalla. El desafío es claro, que la tribuna vuelva a ser de los hinchas y no de las barras.

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