Voto a voto: así fue el triunfo de Keiko Fujimori sobre la izquierda en Perú
Con el escrutinio oficial al 100%, la candidata de Fuerza Popular se impuso por apenas 49.641 votos sobre el izquierdista Roberto Sánchez. La ONPE cerró el conteo y ahora sólo resta la proclamación formal del Jurado Nacional de Elecciones.
Perú cerró una de las elecciones más ajustadas de su historia reciente. Con el escrutinio oficial al 100%, la Oficina Nacional de Procesos Electorales confirmó el triunfo de Keiko Fujimori sobre Roberto Sánchez en la segunda vuelta presidencial.
La candidata de Fuerza Popular obtuvo 9.223.396 votos, equivalentes al 50,135% de los sufragios válidos. Su rival, el izquierdista Sánchez, alcanzó 9.173.755 votos, con el 49,865%.
La diferencia fue mínima, apenas 49.641 votos en un país profundamente dividido, golpeado por años de inestabilidad política y atravesado por una crisis de seguridad que marcó buena parte de la campaña.
El resultado deja a Fujimori a las puertas de la Presidencia. Ahora resta la proclamación oficial del Jurado Nacional de Elecciones, prevista para los próximos días. Si no hay cambios en el trámite institucional, asumirá el 28 de julio.
Una elección definida por márgenes mínimos
La segunda vuelta se resolvió voto a voto. Durante semanas, el conteo mantuvo en tensión al sistema político peruano, con una diferencia estrechísima entre ambos candidatos y un clima de incertidumbre alimentado por impugnaciones, denuncias cruzadas y presión militante.
El recuento final confirmó que el empuje decisivo para Fujimori llegó de sectores urbanos, votantes del exterior y regiones donde el fujimorismo logró consolidar su mensaje de orden, seguridad y estabilidad económica.
Sánchez, en cambio, concentró apoyo en zonas vinculadas a la izquierda tradicional, sectores rurales y votantes críticos del apellido Fujimori. Aun así, no logró revertir la ventaja final.
La elección expuso un país partido prácticamente en dos. Pero también dejó una señal política regional: frente al avance del desorden, la inseguridad y la crisis institucional, una parte mayoritaria del electorado peruano eligió girar hacia una opción de derecha.
La izquierda denuncia fraude sin pruebas
Tras conocerse el cierre del conteo, Roberto Sánchez volvió a rechazar el resultado y denunció supuestas irregularidades, especialmente en el voto del exterior. Hasta el momento, no presentó pruebas concluyentes que permitan modificar el resultado oficial.
El candidato de izquierda había pedido anular votos de consulados y cuestionó el trabajo de la autoridad electoral, pero organismos internacionales y misiones de observación señalaron que el proceso se desarrolló con normalidad.
La estrategia de Sánchez abre un frente de tensión. En lugar de reconocer la derrota, su espacio mantiene la presión sobre las instituciones y alienta movilizaciones, lo que podría extender la inestabilidad en un país acostumbrado a crisis presidenciales, vacancias y conflictos permanentes entre poderes.
El triunfo representa el regreso del fujimorismo al poder después de 25 años. Para Keiko Fujimori, además, significa la victoria en su cuarto intento presidencial, luego de haber perdido en 2011, 2016 y 2021.
Su llegada a la Presidencia no estará libre de desafíos. Perú tuvo ocho presidentes en la última década y arrastra una crisis de representación que golpeó muy duramente, especialmente con los últimos gobiernos de izquierda.
Durante la campaña, prometió enfrentar la inseguridad, recuperar autoridad estatal, ordenar la economía y frenar el deterioro institucional. Su discurso conectó con un electorado cansado de la violencia, la incertidumbre y la improvisación.
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