El Gobierno anticipó el Presupuesto 2027: menos inflación, menos impuestos y superávit fiscal
El informe enviado al Congreso marca el inicio formal del proceso presupuestario. La gestión de Javier Milei proyecta continuidad del orden fiscal, desaceleración inflacionaria, reducción tributaria y mejora de indicadores sociales.
Casa Rosada, office of the president of Argentina located on landmark historic Plaza de Mayo.
El Gobierno nacional dio el primer paso formal hacia el Presupuesto 2027 con el envío al Congreso del informe de avance previsto por ley. El documento anticipa los ejes centrales de la planificación económica: baja de la inflación, continuidad del superávit fiscal y una nueva reducción de impuestos.
El informe fue firmado por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y marca el inicio del proceso que deberá concluir con la presentación del proyecto definitivo antes del 15 de septiembre.
Aunque todavía no incluye estimaciones puntuales sobre variables clave como inflación, tipo de cambio, comercio exterior, consumo, inversión o distribución de partidas por organismo, el documento fija la orientación política del Gobierno: sostener la disciplina fiscal y devolver recursos al sector privado.
La prioridad: mantener el superávit
El corazón del esquema presupuestario seguirá siendo el equilibrio de las cuentas públicas. Para la Casa Rosada, el superávit fiscal no es una meta contable, sino la base del programa económico.
La administración de Milei considera que sin orden fiscal no hay estabilidad monetaria, no baja la inflación y no puede recuperarse el crédito. Por eso, el Presupuesto 2027 se perfila como una nueva señal de continuidad: el Estado deberá gastar dentro de sus posibilidades.
El Gobierno buscará consolidar un marco de previsibilidad que permita sostener la recuperación de la actividad, mejorar salarios reales y atraer inversión privada.
Inflación en baja y recuperación de ingresos
En materia inflacionaria, el informe no fija una meta numérica, pero plantea que el Ejecutivo espera una “desaceleración significativa de la inflación” durante 2027.
Según la visión oficial, ese escenario permitiría fortalecer la recuperación de los salarios reales y mejorar el ingreso disponible de los hogares.
La baja de la inflación es uno de los pilares políticos y económicos del Gobierno. Después de años de emisión, déficit y pérdida de poder adquisitivo, Milei busca mostrar que la estabilidad puede convertirse en una tendencia sostenida si se mantiene la disciplina fiscal.
Menos impuestos para devolver recursos al sector privado
El documento también ratifica la intención de avanzar con nuevas reducciones de impuestos. El objetivo es liberar recursos para el sector privado, mejorar la competitividad exportadora y eliminar trabas que castigan la producción.
La lógica oficial es clara: un Estado más ordenado permite bajar la presión tributaria sin poner en riesgo las cuentas públicas.
El informe proyecta además un leve incremento real de la recaudación durante el período 2027-2029, impulsado por la mejora de la actividad económica y el crecimiento de las exportaciones.
Para el Gobierno, la clave no es subir impuestos, sino ampliar la base productiva: más actividad, más comercio exterior y más inversión.
Mejora social y menos desempleo
El adelanto presupuestario también incorpora previsiones de mediano plazo sobre indicadores sociales y económicos.
Entre los objetivos aparecen la reducción de la tasa de desempleo, mejoras en pobreza e indigencia y avances en la distribución del ingreso, medida a través del coeficiente de Gini.
El Gobierno busca vincular la estabilización macroeconómica con resultados sociales concretos. La apuesta es que la baja de la inflación, el crecimiento del empleo privado y la recuperación del salario real empiecen a reflejarse con más fuerza en los indicadores sociales.
Menos obra pública discrecional
En materia de inversión pública, el Banco de Proyectos de Inversión recibió solicitudes para 1.765 proyectos correspondientes al período 2027-2029, por un monto total de $10,2 billones.
La cifra representa una baja frente a los 2.014 proyectos solicitados para 2026 y los 4.496 presentados para 2025. El Gobierno interpreta esa reducción como una señal de mayor razonabilidad en la demanda de obra pública.
El mensaje es consistente con la línea de Milei: menos gasto político, más selección de prioridades y mayor control sobre los proyectos financiados con recursos de los contribuyentes.
El camino hasta septiembre
El próximo paso será la elaboración de los anteproyectos presupuestarios por parte de los distintos organismos del Estado. Esos documentos deberán ajustarse a los límites financieros que establezca la Secretaría de Hacienda.
El proyecto definitivo tendrá que ser enviado al Congreso antes del 15 de septiembre, donde comenzará la discusión política por las partidas, las prioridades y el alcance del gasto público.
Con este primer adelanto, el Gobierno dejó marcada su hoja de ruta: superávit fiscal, inflación en baja, menos impuestos y un Estado más chico, ordenado y enfocado en prioridades reales.
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