Kicillof baja a Buenos Aires de la principal feria turística y deja solos a los municipios
El gobierno bonaerense decidió retirar a la Provincia de la FIT 2026 y argumentó que ahorrará cerca de $1.000 M. La medida tiene además un componente político reconocido por sus propios funcionarios y obliga a más de 40 municipios a buscar alternativas para promocionar sus destinos.
El gobierno de Axel Kicillof tomó una decisión inédita para el turismo bonaerense: la provincia de Buenos Aires no tendrá stand institucional en la Feria Internacional de Turismo de América Latina (FIT) 2026, el encuentro más importante del sector en la región. El argumento oficial es presupuestario, pero detrás de la retirada también aparece una definición política que deja a decenas de municipios buscando por su cuenta cómo mantener presencia en una de las principales vidrieras comerciales de la actividad.
Según publicó el medio especializado TurismoCero.com, la administración provincial decidió bajarse de la feria mientras sostiene que no dispone de los recursos necesarios para afrontar la participación. La medida implica abandonar un espacio que históricamente utilizó Buenos Aires para presentar destinos, conectar prestadores con operadores y promocionar su oferta turística.
La decisión fue anunciada por la subsecretaria de Turismo bonaerense, Soledad Martínez, durante una reunión del Consejo Federal de Turismo. La funcionaria estimó que montar la presencia provincial demandaría cerca de $1.000 M, recursos que el Ejecutivo asegura que serán redireccionados hacia acciones de promoción directa, asistencia a municipios y apoyo a prestadores.
Pero el retiro no se explica solamente por números. La propia funcionaria reconoció públicamente que no participar constituye también una “decisión política” para denunciar la situación que, según el kirchnerismo bonaerense, atraviesa el turismo.
De 840 metros cuadrados a directamente desaparecer
La magnitud del giro resulta evidente al comparar la presencia histórica de Buenos Aires con lo que ocurrirá este año.
La Provincia venía utilizando alrededor de 840 metros cuadrados en la FIT. En 2026 pasará de esa enorme superficie a no contar con ningún stand institucional propio.
El contraste es todavía mayor por la relevancia de la feria. En su edición de 2025, la FIT reunió a más de 140.000 visitantes, 1.900 expositores, representantes de 59 países y más de 10.800 reuniones comerciales, según datos recopilados por el medio especializado Ladevi.
Es decir, Buenos Aires no se está retirando de una exposición marginal: está renunciando a una vidriera donde confluyen agencias, operadores, prestadores, destinos, aerolíneas y otros protagonistas de la industria turística.
Y aparece allí una contradicción difícil de ignorar. Mientras el gobierno de Kicillof advierte públicamente sobre la gravedad de la situación del turismo bonaerense, simultáneamente decide retirar a la Provincia del principal encuentro sectorial de América Latina.
Más de 40 municipios deberán arreglarse por su cuenta
La consecuencia inmediata recae sobre los distritos bonaerenses.
Más de 40 municipios comenzaron a buscar alternativas para garantizar individualmente su presencia en la feria, ahora sin el paraguas institucional y la infraestructura que históricamente aportaba la Provincia.
El punto resulta particularmente sensible porque Buenos Aires reúne destinos muy diferentes entre sí: Costa Atlántica, sierras, turismo rural, termalismo, gastronomía y escapadas de cercanía.
Para muchos municipios, especialmente los de menor escala, participar individualmente de una feria semejante supone afrontar costos y una logística que resultan mucho más sencillos cuando existe una estructura provincial común.
La pregunta, entonces, es si ante un presupuesto considerado excesivo era necesario abandonar completamente la FIT o si podía reformularse la participación.
El caso de Misiones aporta un contraste. Ante restricciones presupuestarias, esa provincia decidió achicar su despliegue tradicional, colocar prestadores dentro de espacios de operadores comerciales, fortalecer la presencia de Puerto Iguazú y mantener una activación más austera, en lugar de retirarse completamente.
Buenos Aires eligió otra alternativa: pasar de una presencia de cientos de metros cuadrados a cero.
Kicillof culpa a Milei mientras retira a la Provincia
El Ejecutivo bonaerense intenta colocar la responsabilidad por la crisis turística sobre el Gobierno nacional.
El ministro de Producción, Augusto Costa, viene apuntando contra el programa económico de Javier Milei y advirtió recientemente que el próximo verano podría ser “muy complicado”. Según cifras presentadas por la propia Provincia, las vacaciones de invierno dejaron 790.000 turistas, un 11,5% menos que en 2025 y un 22% por debajo de 2023. El gasto turístico también retrocedió en términos reales.
La administración Kicillof utiliza esos números para cuestionar a la Nación. Sin embargo, la respuesta elegida desde La Plata consiste precisamente en retirar a Buenos Aires de una herramienta de promoción turística que podría servir para conectar a sus destinos con compradores, agencias y operadores.
El Gobierno provincial sostiene que los casi $1.000 M tendrán mayor impacto utilizados directamente en el territorio.
Esa discusión sobre eficiencia del gasto es perfectamente válida. Lo que queda sin explicar es por qué la única alternativa posible era pasar de un stand de aproximadamente 840 metros cuadrados a ninguna representación institucional, en vez de diseñar una participación austera y medible.
La controversia se profundiza porque la decisión no quedó limitada al terreno presupuestario. De acuerdo con información del sector, la salida fue analizada con Costa y con el propio Axel Kicillof, y forma parte también del posicionamiento político que la administración bonaerense mantiene frente al Gobierno nacional. Eso modifica sustancialmente el debate.
Si la retirada fuera exclusivamente económica, podría discutirse si gastar $1.000 M en una feria representa o no una utilización eficiente del dinero de los contribuyentes.
Pero cuando aparece explícitamente una motivación política, surge otra pregunta: ¿por qué los municipios y prestadores bonaerenses deben perder una plataforma comercial para que Kicillof profundice su enfrentamiento con Milei?
La FIT no pertenece al Gobierno nacional ni a un partido político. Es una feria donde el sector público y privado promociona destinos y genera negocios.
Convertir la presencia —o ausencia— de la provincia más poblada del país en una herramienta de confrontación política implica trasladar esa disputa hacia empresarios, trabajadores y municipios que dependen de la actividad.
La administración bonaerense asegura que los fondos serán utilizados de una manera más eficiente. Habrá que comprobarlo cuando se conozca exactamente dónde terminarán los casi $1.000 M que ya no irán a la FIT y qué resultados concretos producirán.
Por ahora, el resultado inmediato es otro. Kicillof profundiza su pelea política con la Casa Rosada, Buenos Aires desaparece institucionalmente de la principal feria turística de la región y más de 40 municipios deben buscar por su cuenta la manera de no perder esa vidriera.
