Fin de la impunidad: detuvieron al exgobernador kirchnerista Sergio Urribarri por corrupción
El dirigente entrerriano fue trasladado a la Unidad Penal N.º 1 de Paraná para comenzar a cumplir su condena a ocho años de prisión. La Corte Suprema rechazó su último recurso y dejó firme la sentencia por peculado y negociaciones incompatibles con la función pública.
El exgobernador kirchnerista de Entre Ríos Sergio Urribarri fue detenido y trasladado durante la madrugada a la cárcel de Paraná, luego de que la Corte Suprema de Justicia dejara firme su condena a ocho años de prisión por delitos de corrupción.
La medida también alcanzó a Juan Pablo Aguilera, cuñado del exmandatario, y a Pedro Báez, quien se desempeñó como ministro de Cultura y Comunicación durante su administración. Ambos deberán cumplir penas de seis años y seis meses.
Urribarri se encontraba en su domicilio de Concordia cuando se concretó la orden judicial. Desde allí fue llevado aproximadamente 280 kilómetros hasta la Unidad Penal N.º 1 de Paraná, donde quedó alojado junto con los otros dos condenados.
La Corte cerró el último camino judicial
La detención se produjo después de que el máximo tribunal rechazara el recurso presentado por la defensa del exgobernador. La resolución fue firmada por los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, quienes aplicaron el artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación.
La decisión no implicó una nueva revisión del contenido de la causa, pero dejó sin efecto la última vía recursiva disponible y permitió que comenzara la ejecución efectiva de las condenas dictadas por la Justicia entrerriana.
Urribarri había sido condenado el 7 de abril de 2022 a ocho años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. El tribunal lo encontró responsable de los delitos de peculado y negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública.
Su defensa intentó evitar el traslado a una unidad penitenciaria mediante una presentación de último momento vinculada con su estado de salud. El planteo fue rechazado y la Justicia ordenó que la pena se cumpliera en prisión.
Fondos públicos al servicio de su proyecto político
La investigación reconstruyó un entramado de contrataciones publicitarias y operaciones financiadas con recursos provinciales entre 2010 y 2015. Según la sentencia, parte de esos fondos fue direccionada hacia personas y empresas relacionadas con el entorno político y familiar del entonces gobernador.
Uno de los capítulos centrales fue la denominada causa del “Sueño Entrerriano”, vinculada con el intento de Urribarri de proyectarse como candidato presidencial en 2015. La Justicia determinó que distintas acciones destinadas a promocionar su figura fueron solventadas con dinero de los contribuyentes entrerrianos.
Entre los hechos juzgados apareció la instalación de un parador en Mar del Plata, cuyo costo ascendió a 14 millones de pesos de aquella época. También se analizaron pagos realizados a la productora Nelly Entertainment para elaborar y difundir tres anuncios presentados formalmente como parte de la promoción de la Cumbre del Mercosur celebrada en Paraná.
El expediente incluyó además contrataciones de publicidad oficial, cartelería y campañas comunicacionales. La investigación detectó 143 operaciones consideradas irregulares y concluyó que existió un perjuicio económico para la provincia.
Un dirigente estrechamente vinculado al kirchnerismo
Urribarri gobernó Entre Ríos entre 2007 y 2015 y fue uno de los mandatarios provinciales más alineados con Néstor y Cristina Kirchner. Durante su segundo mandato buscó posicionarse como heredero político del ciclo kirchnerista y lanzó una costosa campaña para competir por la Presidencia.
Años más tarde, Alberto Fernández lo designó embajador argentino en Israel. Debió abandonar el cargo diplomático en abril de 2022, inmediatamente después de recibir la condena por corrupción.
El exgobernador ya había permanecido detenido durante alrededor de 50 días entre noviembre de 2024 y enero de 2025. En aquella oportunidad recuperó la libertad mientras la Corte analizaba las presentaciones de su defensa.
El rechazo definitivo del máximo tribunal modificó ese escenario. Con la sentencia firme, Urribarri volvió a quedar tras las rejas, esta vez para comenzar a cumplir la pena impuesta.
La llegada del exmandatario a la cárcel de Paraná marcó el desenlace de una de las causas de corrupción más relevantes de la historia reciente de Entre Ríos. El antiguo hombre fuerte del kirchnerismo provincial terminó preso por utilizar fondos públicos en beneficio de su estructura y de sus ambiciones políticas.
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