Argentina potencia nuclear: el Gobierno llevó el RA-10 del 52% al 96% y lo pondrá en marcha en 2027
El reactor multipropósito producirá radioisótopos para diagnósticos y tratamientos médicos, además de prestar servicios a la industria y la investigación. El proyecto fue reactivado por la gestión de Javier Milei y contará con inversión privada para desarrollar su planta productiva.
El Gobierno nacional confirmó que el Reactor Argentino Multipropósito RA-10 comenzará su proceso de puesta en marcha antes de finalizar 2026, con el objetivo de completar esa etapa durante los primeros meses de 2027.
El anuncio fue realizado por el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, durante una presentación en el Centro Atómico Ezeiza que reunió a autoridades, representantes de empresas e integrantes del sector nuclear.
El proyecto se encontraba sin el financiamiento necesario, con contratos suspendidos y distintos frentes de obra paralizados cuando comenzó la actual administración. En ese momento, el montaje electromecánico registraba un avance del 52%.
Luego de reactivar los contratos y recuperar el ritmo de los trabajos, el Gobierno completó la obra civil y la ingeniería, mientras que la instalación de los equipos y sistemas llegó al 96%. Actualmente, unas 530 personas participan en las tareas finales y en los ensayos necesarios para verificar el funcionamiento del complejo.
El mayor proyecto de la CNEA en décadas
El RA-10 es el emprendimiento de mayor envergadura desarrollado por la Comisión Nacional de Energía Atómica durante las últimas décadas. La CNEA es responsable de su construcción y propietaria de la tecnología, mientras que INVAP participa en la gestión del proyecto y aporta servicios especializados de ingeniería.
Se trata de un reactor multipropósito de investigación y producción con una potencia de 30 megavatios. A diferencia de las centrales nucleares convencionales, no estará destinado a generar electricidad.
Su función será aprovechar los neutrones producidos mediante fisión nuclear para elaborar insumos y ofrecer servicios relacionados con la salud, la industria, la ciencia y el desarrollo tecnológico.
Entre sus principales capacidades se encuentra la producción de molibdeno-99, utilizado para obtener tecnecio-99m, uno de los radioisótopos más empleados en estudios de diagnóstico por imágenes.
También podrá producir lutecio-177, utilizado en tratamientos oncológicos, e iridio-192, destinado a aplicaciones médicas e industriales.
Argentina podría abastecer el 20% de la demanda mundial
La capacidad proyectada del RA-10 permitiría producir una cantidad de molibdeno-99 equivalente a aproximadamente el 20% de la demanda mundial actual. Esa escala colocaría a la Argentina entre los principales proveedores internacionales de un mercado con pocos productores y fuertes barreras tecnológicas.
El reactor tendrá una capacidad superior a las necesidades previstas para el mercado interno. De esta manera, podrá garantizar el abastecimiento del sistema sanitario argentino y destinar los excedentes a la exportación.
Además de generar divisas, el proyecto promete impulsar puestos de trabajo altamente calificados y fortalecer la presencia del país dentro de una industria estratégica.
El RA-10 también permitirá producir silicio dopado mediante transmutación neutrónica, un insumo utilizado en semiconductores de alta potencia para sistemas eléctricos, energías renovables, transporte y distintas aplicaciones industriales.
A eso se sumarán servicios de irradiación, ensayos de materiales y análisis por activación neutrónica para proyectos científicos y tecnológicos.
Una planta productiva financiada con capital privado
Para convertir la capacidad del reactor en una actividad comercial será necesario construir una planta asociada. En esas instalaciones se procesarán los materiales irradiados dentro del RA-10 para obtener los radioisótopos que luego serán destinados al sistema sanitario y a los mercados internacionales.
La Secretaría de Asuntos Nucleares diseñó un esquema para que capitales privados financien el desarrollo y la construcción de esa planta, además de participar en las actividades productivas y comerciales vinculadas con el reactor.
El Estado conservará la conducción estratégica de la política nuclear. También mantendrá sus competencias sobre regulación, fiscalización, seguridad y salvaguardias, conforme a lo establecido por la Ley 24.804 de Actividad Nuclear.
El modelo busca combinar la capacidad científica y tecnológica acumulada por el sector público con los recursos necesarios para desarrollar la etapa comercial sin trasladar toda la inversión al contribuyente.
Tecnología argentina para el mundo
Una vez concluido el montaje, el proyecto deberá avanzar con los ensayos, el licenciamiento y el proceso técnico de puesta en marcha. La hoja de ruta oficial contempla iniciar esa instancia antes de terminar 2026 y completarla durante los primeros meses de 2027.
La recuperación del RA-10 representa un paso decisivo para la industria nuclear argentina. La obra pasó de estar frenada y sin recursos suficientes a ingresar en su etapa final, con una estrategia orientada tanto al abastecimiento nacional como a la exportación.
Con tecnología propia, participación de empresas argentinas e inversión privada para ampliar su capacidad productiva, el RA-10 puede transformar al país en uno de los protagonistas mundiales del mercado de radioisótopos.
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