Milei reivindicó el mérito en el Día del Maestro: «La Argentina que queremos se construye en las aulas»

El Presidente encabezó un acto en el Palacio Sarmiento junto con Sandra Pettovello. Reconoció a alumnos y docentes, destacó la constancia, la responsabilidad y la buena conducta, y remarcó el papel de las familias en la formación educativa.

Milei Dia del Maestro

El presidente Javier Milei encabezó este viernes el acto oficial por el Día del Maestro en el Palacio Sarmiento, donde reivindicó el mérito, el esfuerzo personal y la disciplina como valores centrales para la recuperación del sistema educativo argentino.

La ceremonia reunió a estudiantes del primer ciclo de distintas escuelas, docentes y autoridades nacionales. También participó la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, junto con representantes de la Biblioteca Nacional de Maestros y funcionarios del área educativa.

Durante su discurso, Milei recordó la figura de Domingo Faustino Sarmiento y destacó que el lugar elegido para el acto está estrechamente relacionado con su legado. El expresidente impulsó la creación de la Biblioteca Nacional de Maestros y convirtió a la educación en uno de los principales ejes de su obra pública.

Un reconocimiento ganado con esfuerzo

El acto tuvo como protagonistas a un grupo de niños seleccionados por sus maestros como alumnos ejemplares. Para la elección se tuvieron en cuenta las calificaciones, la conducta, la dedicación y el compromiso demostrado durante el ciclo escolar.

Milei remarcó que el reconocimiento no fue producto del azar, sino una consecuencia concreta del trabajo realizado por cada estudiante. En ese sentido, señaló que estudiar, completar las tareas, respetar a los compañeros y volver a intentarlo frente a una dificultad constituyen hábitos que terminan definiendo la formación de una persona.

El mandatario puso especial énfasis en la constancia y sostuvo que la inteligencia, por sí sola, no garantiza el aprendizaje. También alentó a los alumnos a no tener miedo de equivocarse, al considerar que el error forma parte del proceso necesario para incorporar nuevos conocimientos.

Según explicó, un buen estudiante no es solamente quien obtiene calificaciones elevadas. También es quien escucha, espera su turno, cumple con sus responsabilidades y persevera cuando una cuenta matemática o una palabra presentan dificultades.

Del aula a la vida en sociedad

El Presidente vinculó esos comportamientos cotidianos con la formación ciudadana. Afirmó que aprender a vivir en sociedad comienza mucho antes de alcanzar la edad necesaria para votar y se construye en espacios como el aula, el recreo, la vereda de la escuela y el hogar.

Ayudar a un compañero, respetar una fila, cuidar los espacios comunes, devolver en buenas condiciones aquello que fue prestado y cumplir las reglas de un juego fueron algunos de los ejemplos utilizados para explicar el valor de la responsabilidad individual.

Milei comparó el funcionamiento de un país con el de un aula: cuando cada persona cumple con su parte, incluso cuando parece pequeña, el resultado colectivo mejora. Por el contrario, la falta de responsabilidad genera desorden y termina perjudicando a los demás.

El mandatario también describió el carácter como una construcción formada por acciones que muchas veces pasan inadvertidas. Llegar a horario, pedir disculpas después de cometer un error, ordenar los objetos utilizados o esperar el momento adecuado para hablar son, según planteó, conductas que contribuyen a formar personas responsables.

En esa línea, explicó que no es necesario ocupar un cargo, alcanzar la fama o ser adulto para convertirse en un ejemplo. El modelo se construye mediante la repetición diaria de buenas acciones.

El papel de los docentes y las familias

Milei dedicó una parte de su intervención a reconocer la tarea de los maestros, tanto dentro como fuera del horario escolar. Destacó el trabajo de quienes preparan las clases, corrigen cuadernos y acompañan de manera cercana el crecimiento de sus alumnos.

También subrayó la importancia de las familias. Madres, padres, abuelos y hermanos mayores, señaló, cumplen una función decisiva cuando ayudan con las tareas, promueven la lectura y sostienen el esfuerzo de los estudiantes desde sus hogares.

Como parte del homenaje, los niños reconocidos recibieron un diploma oficial, un kit de lectura y una membresía honoraria de la Biblioteca Nacional de Maestros.

El Presidente cerró su discurso con una defensa de la lectura como instrumento para ampliar el conocimiento y desarrollar el pensamiento. Luego convocó a los estudiantes a intentar ser cada día mejores y los invitó a formar parte de una Argentina basada en el esfuerzo, la honestidad y la responsabilidad.

La ceremonia dejó así una definición política sobre el rumbo educativo que pretende impulsar el Gobierno: recuperar la cultura del mérito, reconocer el trabajo docente y volver a colocar el aprendizaje en el centro del sistema.

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