El efecto de bajar impuestos: Longvie lleva su producción a Catamarca

La histórica empresa fabricante reorganizará sus tres plantas y concentrará en Catamarca la producción de calefones y anafes. La decisión llega después de que el gobernador Raúl Jalil anunciara la eliminación de Ingresos Brutos para la actividad industrial. La experiencia abre un debate sobre cómo la competencia entre provincias para reducir costos puede convertirse en un incentivo para producir, invertir y generar empleo.

Acuerdo y alianza sobre mapa argentino

La decisión de Longvie de trasladar a Catamarca la fabricación de calefones y anafes puso en evidencia un principio que el Gobierno de Javier Milei busca instalar en la economía argentina: cuando producir cuesta menos, las empresas tienen más incentivos para invertir, ampliar su capacidad y generar actividad.

La compañía reorganizará sus tres plantas industriales y concentrará en Catamarca líneas que actualmente funcionan en Paraná, Entre Ríos, y Villa Martelli, en la provincia de Buenos Aires. El proceso se completará durante noviembre y, según la empresa, apunta a reducir costos, ganar escala, mejorar la eficiencia y aprovechar mejor la infraestructura disponible.

La decisión adquiere una dimensión particular porque se produce después de que el gobernador catamarqueño Raúl Jalil anunciara que avanzará con la eliminación de Ingresos Brutos para la actividad industrial. El caso Longvie aparece así como una muestra concreta de lo que puede ocurrir cuando una provincia decide competir por inversiones mediante una menor carga tributaria.

Menos impuestos, más incentivos para producir

A fines de septiembre, Jalil había anunciado la decisión luego de reunirse con representantes de la Unión Industrial Argentina. El objetivo declarado por el gobernador fue reducir costos, incentivar inversiones y proteger el empleo industrial.

Y pocos días después apareció una señal concreta del sector privado: Longvie comunicó a la Comisión Nacional de Valores que concentrará en Catamarca la producción de calefones y anafes.

La empresa explicó que busca “ganar escala y reducir el costo unitario de fabricación”, disminuir costos fijos, aprovechar plenamente la infraestructura de su planta catamarqueña y aumentar su capacidad instalada para responder a mayores volúmenes.

La compañía mantendrá operativas sus tres fábricas. Catamarca quedará especializada en calefones y anafes; Paraná se concentrará en termotanques y calefactores, mientras que Villa Martelli continuará con cocinas y hornos.

El dato central es que no se trata de cerrar una planta para trasladarla a otra provincia. Longvie reorganiza su estructura industrial y mantiene sus tres establecimientos en funcionamiento, buscando que cada uno tenga una especialización más definida.

La competencia fiscal empieza a modificar el mapa productivo

El caso de Catamarca abre una discusión que coincide con uno de los planteos centrales de la administración de Milei: las provincias también pueden competir entre sí para atraer inversiones mediante menores costos y reglas más favorables para producir.

Ingresos Brutos es un impuesto provincial aplicado sobre la facturación de las actividades económicas. Una de las principales críticas empresarias es su carácter acumulativo, ya que puede incorporarse sucesivamente en diferentes etapas de una cadena productiva. Por eso, una reducción de esa carga puede mejorar los costos relativos de una empresa y modificar las condiciones para decidir dónde producir.

En el caso Longvie, la propia compañía ubicó la reducción de costos y la mejora de eficiencia entre los fundamentos de la reorganización. Las fuentes consultadas por Infobae también señalaron que la incorporación de las dos líneas permitirá utilizar mejor la dotación de personal ya existente en Catamarca.

Un mensaje para el resto de las provincias

La experiencia catamarqueña plantea un escenario diferente al de una economía en la que las empresas simplemente absorben aumentos de impuestos.

Si una provincia reduce costos para las empresas y consigue atraer producción, puede aumentar su actividad económica, ampliar su base productiva y generar nuevos puestos de trabajo. Esa es la lógica detrás de una competencia fiscal entre jurisdicciones: en lugar de competir por quién cobra más, los gobiernos provinciales pueden competir por quién ofrece mejores condiciones para producir.

En ese sentido, la decisión de Jalil, aunque provenga de un gobernador de otro espacio político, coincide con una de las ideas que Milei convirtió en eje de su programa económico: bajar el peso del Estado sobre quienes producen y generar condiciones para que el capital privado vuelva a invertir.

El propio mensaje difundido por el gobernador catamarqueño apuntó a reducir costos, incentivar la inversión y proteger el empleo industrial.

Catamarca gana producción y Longvie busca mayor eficiencia

La planta de Longvie en Catamarca ya contaba con infraestructura industrial y personal. La compañía había avanzado previamente en su reconversión y, según información publicada sobre la reorganización, realizó inversiones para adecuar el establecimiento de El Pantanillo.

Ahora, la llegada de las líneas de calefones y anafes le dará un papel mayor dentro de la estructura productiva de la empresa.

La reorganización también busca liberar espacio en Paraná y Villa Martelli para que esas fábricas puedan concentrarse en sus respectivas líneas y eventualmente aumentar sus volúmenes de producción.

Por eso, el efecto no se limita a Catamarca: las tres plantas continuarán funcionando, pero con una distribución diferente de las actividades.

El Gobierno de Milei sostiene que la Argentina necesita reducir costos, eliminar trabas y generar condiciones para que la inversión privada sea el motor del crecimiento.

El caso Longvie muestra, al menos, un ejemplo concreto de una empresa que está reorganizando su estructura industrial para reducir costos y aumentar eficiencia, en un contexto donde Catamarca anunció una reducción de la carga tributaria sobre la industria.

La señal que deja el caso es clara: si las provincias comienzan a competir para atraer empresas mediante menores impuestos, infraestructura y reglas más favorables, el mapa industrial argentino puede empezar a cambiar.

Y ese es, justamente, uno de los objetivos que el modelo económico de Milei busca instalar: que producir sea más rentable que sobrevivir dentro de una estructura de impuestos y costos crecientes.

Catamarca dio un paso en esa dirección. Longvie respondió con una reorganización productiva. Y el resultado abre una pregunta para el resto de los gobernadores: si bajar impuestos puede convertirse en un incentivo para producir, invertir y generar empleo, ¿por qué no seguir el mismo camino?

Sayago
Julián Sayago
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