Casi la mitad de los musulmanes de Francia dicen que podrían irse del país si gana Marine Le Pen

Una encuesta de IFOP reveló que el 46% de los musulmanes franceses contempla abandonar el país ante una eventual victoria de la líder de Agrupación Nacional. El dato expone una fractura cada vez más profunda en torno a inmigración, islam, identidad nacional y seguridad.

Marine Le Pen

Francia llega a las presidenciales de 2027 con una tensión cultural difícil de disimular. Según una encuesta de IFOP para Marianne, el 46% de los musulmanes consultados afirmó que podría considerar abandonar el país si Marine Le Pen llega al Palacio del Elíseo.

El dato no significa que todos vayan efectivamente a emigrar, pero sí muestra hasta qué punto una eventual victoria de Agrupación Nacional es percibida como un cambio de época por una parte importante de la población musulmana.

La encuesta también reveló que el 81% teme un aumento de la discriminación o de las agresiones en caso de un triunfo de Le Pen, mientras que el 27% afirmó que podría ocultar su pertenencia religiosa.

La identidad francesa, en el centro de la campaña

Marine Le Pen construyó gran parte de su agenda alrededor de la inmigración, la seguridad, la laicidad y la asimilación cultural.

Su espacio sostiene que Francia perdió durante décadas capacidad para exigir integración a quienes llegaron al país y cuestiona la aparición de comunidades cerradas, barrios donde el Estado perdió autoridad y prácticas religiosas que, según el RN, chocan con los valores republicanos franceses.

Uno de los temas más sensibles es el velo islámico. Le Pen lleva años defendiendo mayores restricciones a su uso en el espacio público, dentro de una concepción particularmente estricta de la laicidad.

Sus adversarios consideran que esas políticas pueden derivar en una discriminación colectiva contra ciudadanos musulmanes. El RN responde que el problema no es una religión en particular, sino la defensa de una identidad nacional común y de las reglas de la República por encima de cualquier comunidad.

El fracaso del multiculturalismo entra en debate

La cuestión de fondo excede a Le Pen.

Francia recibió durante décadas grandes corrientes migratorias procedentes del norte de África, África subsahariana y Medio Oriente. La dificultad para integrar plenamente a una parte de esas comunidades terminó generando conflictos que atraviesan la política francesa: guetos urbanos, delincuencia, radicalización islamista, terrorismo y fuertes disputas sobre costumbres y valores.

Para la derecha francesa, el error fue permitir que la integración fuera reemplazada por el multiculturalismo.

Su argumento es que quien elige vivir en Francia debe adaptarse a las normas, instituciones y valores franceses, y no esperar que el país receptor modifique su identidad para acomodar cada tradición importada.

La izquierda y parte del centro político sostienen, en cambio, que ese enfoque estigmatiza a millones de personas que nacieron en Francia o viven legalmente en el país.

El RN dejó de ser una fuerza marginal

Durante años, Marine Le Pen fue presentada como una candidata sin posibilidades reales de llegar al poder. Esa situación cambió.

Llegó al balotaje presidencial en 2017 y 2022 y aumentó considerablemente su caudal electoral entre una elección y otra. Para 2027, además, Emmanuel Macron no podrá presentarse nuevamente después de completar dos mandatos consecutivos.

Por eso el debate ya no gira alrededor de una hipótesis remota.

Las propuestas del RN comenzaron a analizarse como las posibles políticas de un futuro gobierno y los distintos sectores sociales empiezan a posicionarse frente a esa posibilidad.

Una elección sobre algo más que economía

La campaña francesa discutirá impuestos, gasto público, jubilaciones y competitividad, pero hay una cuestión todavía más profunda: qué significa ser francés y qué nivel de integración debe exigirse a quienes viven en el país.

Que casi la mitad de los musulmanes consultados contemple irse ante una victoria de Le Pen muestra el tamaño de esa fractura.

Para sus críticos, es una señal del temor que genera el RN. Para sus votantes, puede ser interpretado como evidencia de que Francia llegó a un punto en el que debe redefinir las condiciones de pertenencia, integración y respeto de su identidad nacional.

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