Milei apuntó contra la izquierda pro-Hamas: «Si fueran a un país islámico, terminarían todos muertos»

El Presidente cuestionó en Madrid la alianza entre sectores progresistas occidentales y movimientos islamistas radicales. Durante una conferencia en la Universidad Rey Juan Carlos, defendió a Israel como un bastión de Occidente y señaló las contradicciones entre el feminismo, la izquierda y organizaciones que rechazan libertades básicas.

Milei en España

Javier Milei volvió a meterse de lleno en la batalla cultural durante su gira por España y lanzó una dura crítica contra los sectores de izquierda que respaldan a Hamas y a movimientos vinculados con el islamismo radical pese a reivindicar en Occidente causas feministas, LGBT y progresistas.

Durante una conferencia realizada en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, el Presidente planteó que existe una profunda contradicción ideológica entre esos movimientos.

“Si los zurdos fueran a un país islámico, terminarían todos muertos”, sostuvo Milei al referirse a las diferencias existentes entre los valores defendidos por buena parte de la izquierda occidental y los sistemas políticos o religiosos más radicalizados de Medio Oriente.

La frase formó parte de una exposición más amplia sobre los valores occidentales, el antisemitismo, el respaldo a Israel y la denominada batalla cultural.

Milei apuntó particularmente contra aquellos sectores que, después de reivindicar durante años la libertad sexual, los derechos de las mujeres y las minorías, terminaron marchando junto a organizaciones que respaldan a Hamas o relativizan el fundamentalismo islámico.

El mandatario mencionó como ejemplo las movilizaciones feministas bajo consignas a favor de Palestina y cuestionó que no exista una discusión equivalente sobre el trato que determinados regímenes islamistas dispensan a las mujeres y a las minorías sexuales.

Su planteo no estuvo dirigido contra los musulmanes en general ni contra la población palestina, sino específicamente contra el islamismo radical y contra la relación política que, según Milei, sectores de la izquierda occidental establecieron con ese movimiento.

Milei volvió a defender a Israel

El Presidente también reivindicó nuevamente el papel de Israel dentro de Occidente y vinculó el crecimiento del antisemitismo con el avance de corrientes políticas hostiles al capitalismo liberal.

Para Milei, el enfrentamiento contra Israel excede ampliamente la disputa territorial de Medio Oriente.

El libertario considera al Estado israelí como uno de los principales bastiones de los valores occidentales en la región y sostiene que detrás de numerosos movimientos que buscan su destrucción existe también un rechazo contra el sistema democrático, la economía de mercado y las libertades individuales.

Argentina tiene además una experiencia directa con el terrorismo internacional.

El Presidente recordó en diferentes oportunidades los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y contra la AMIA en 1994, los dos mayores ataques terroristas ocurridos en territorio argentino.

La Justicia argentina atribuyó responsabilidades por el ataque contra la AMIA a altos funcionarios iraníes y miembros de Hezbollah, organización respaldada por Teherán.

Desde su llegada a la Casa Rosada, Milei modificó sustancialmente la política exterior argentina y estableció un alineamiento explícito con Israel y Estados Unidos.

La definición forma parte de su decisión de abandonar la histórica ambigüedad diplomática argentina y posicionar al país junto a las democracias occidentales.

La batalla cultural también se libra en Europa

La exposición en Madrid volvió a mostrar que Milei considera la discusión internacional como una extensión de la batalla cultural que inició en Argentina.

Durante su gira española cuestionó al socialismo, el crecimiento del Estado, la inmigración descontrolada y las políticas progresistas que dominaron durante años buena parte de las instituciones europeas.

En la Universidad Rey Juan Carlos puso el foco especialmente sobre lo que considera una contradicción de la izquierda moderna: reivindicar libertades individuales en Occidente mientras respalda o relativiza movimientos que, una vez en el poder, restringen precisamente esas libertades.

Para Milei, el fenómeno forma parte de un enfrentamiento mucho más profundo entre dos modelos de civilización.

De un lado coloca a la tradición occidental basada en la vida, la libertad, la propiedad privada y los valores judeocristianos. Del otro, a las corrientes totalitarias que subordinan al individuo al poder político o religioso.

El Presidente volvió así a llevar al escenario europeo una característica central de su liderazgo político: no limitarse a administrar variables económicas sino disputar abiertamente las ideas que, según sostiene, llevaron a Occidente hacia décadas de decadencia.

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