Marine Le Pen lanzó su campaña presidencial con seguridad, inmigración y soberanía en el centro
La líder de Agrupación Nacional reunió a más de 8.000 seguidores en Orléans y prometió una “renovación de Francia”. Propuso tolerancia cero contra la delincuencia, deportación de extranjeros condenados, controles migratorios más estrictos, menos burocracia y una recuperación de la soberanía frente a la Unión Europea.
Marine Le Pen lanzó formalmente su cuarta campaña presidencial con un multitudinario acto en Orléans y colocó la seguridad, la inmigración, el poder adquisitivo y la soberanía francesa como los principales ejes de su propuesta para las elecciones de 2027.
La dirigente de Rassemblement National (Agrupación Nacional) habló ante más de 8.000 simpatizantes reunidos durante el congreso partidario y presentó su candidatura como una ruptura con los diez años de gobierno de Emmanuel Macron.
Le Pen prometió una “renovación de Francia” y sostuvo que recuperar el orden público será una de las principales prioridades de un eventual gobierno.
La campaña comienza en un escenario atravesado por fuertes protestas por el costo de vida, episodios de saqueos y enfrentamientos con la Policía que dejaron más de 1.300 detenidos durante las últimas movilizaciones.
“Restaurar el Estado de derecho”
La dirigente nacionalista cuestionó con dureza la respuesta del Gobierno frente a la violencia callejera y aseguró que las fuerzas de seguridad fueron debilitadas tanto material como políticamente.
Entre sus propuestas aparecen una política de tolerancia cero contra la delincuencia, mayor cumplimiento efectivo de las condenas, combate contra bandas vinculadas con el narcotráfico y expulsión de extranjeros condenados por delitos.
La inmigración ocupará nuevamente un lugar central.
Le Pen propone reforzar las fronteras nacionales y europeas, recuperar la denominada “prioridad nacional” para determinadas prestaciones y limitar la capacidad de Bruselas para imponer políticas migratorias a Francia.
En materia económica, planteó reducir impuestos sobre las empresas, achicar burocracia y favorecer la industria nacional. También rechazó nuevos aumentos de la edad jubilatoria.
La dirigente defendió además una mayor independencia energética y llegó a proponer la recuperación de la exploración de hidrocarburos, cuestionando la legislación que Francia aprobó en 2017 para impedir nuevos permisos.
Bardella sería su primer ministro
El congreso terminó también de ordenar la estructura política de Agrupación Nacional.
Jordan Bardella fue reelegido presidente del partido con casi 99% de los votos internos, mientras Le Pen dejó la conducción del bloque parlamentario para concentrarse completamente en la campaña presidencial.
La fórmula política planteada por el espacio es clara: Le Pen buscará el Palacio del Elíseo y Bardella sería su primer ministro si consigue formar gobierno.
Macron no puede presentarse para un tercer mandato consecutivo, por lo que Francia tendrá obligatoriamente un nuevo presidente en 2027.
Le Pen llega a la carrera electoral con una posición fuerte en las encuestas publicadas hasta ahora, aunque faltan todavía varios meses para la primera vuelta y el escenario político francés permanece fragmentado.
La dirigente enfrenta además un frente judicial vinculado con el uso de fondos del Parlamento Europeo, sentencia que se encuentra apelada y que había generado dudas sobre su candidatura.
Superado hasta ahora ese obstáculo, Le Pen decidió comenzar oficialmente la campaña.
Después de tres intentos fallidos por llegar al Elíseo, la líder de la derecha nacional francesa vuelve a intentarlo con una agenda centrada en orden, fronteras, soberanía y rechazo al rumbo político de la última década.
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