Flávio Bolsonaro pide anular las elecciones y su entorno denuncia fraude tras el triunfo de Lula
El candidato del Partido Liberal se negó a reconocer el resultado y anunció una presentación judicial contra el balotaje.
La crisis política en Brasil escaló pocas horas después de que el Tribunal Superior Electoral proclamara ganador a Luiz Inácio Lula da Silva. El candidato presidencial Flávio Bolsonaro anunció que no reconocerá el resultado y confirmó que su equipo jurídico solicitará la anulación del balotaje.
El senador apuntó directamente contra la decisión adoptada por el juez del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin, quien prácticamente sobre el horario previsto para el cierre dispuso extender la votación durante dos horas, hasta las 19.
“Es imposible reconocer el resultado de las elecciones en el contexto en el que ocurrieron estas cosas”, sostuvo Bolsonaro. Según el candidato, la decisión quebró la igualdad entre electores porque en numerosos establecimientos las urnas ya habían sido cerradas cuando llegó la orden judicial.
El propio Tribunal Superior Electoral reconoció que varias máquinas ya habían finalizado técnicamente la votación. Por ese motivo, la extensión terminó aplicándose solamente en aquellas mesas que permanecían abiertas y las urnas ya cerradas no fueron reabiertas.
Flávio Bolsonaro cuestionó precisamente esa diferencia de funcionamiento y sostuvo que nunca podrá determinarse cuántos electores adicionales podrían haber votado en las secciones donde el proceso ya había concluido.
Existe, sin embargo, un elemento que probablemente tendrá peso cuando se analice la presentación judicial: el propio comando de campaña de Flávio Bolsonaro también había solicitado una prórroga, aunque enfocada especialmente en municipios del Sur y Sudeste afectados por fuertes lluvias.
La campaña de Lula había formulado pedidos similares por dificultades vinculadas con transporte público en otras regiones.
Zanin terminó extendiendo el horario a nivel general debido a los inconvenientes reportados, una decisión cuya aplicación generó desorden porque llegó cuando el procedimiento de cierre ya había comenzado.
El TSE informó oficialmente que Lula obtuvo 64.256.232 votos, equivalentes al 51,79%, mientras Flávio Bolsonaro consiguió 59.826.041, el 48,21%. La diferencia final fue superior a 4,4 millones de votos.
El presidente del tribunal sostuvo además que la extensión no modificó el resultado final del escrutinio.
Hasta el momento, Flávio Bolsonaro cuestionó la legalidad y la igualdad del procedimiento, pero no presentó públicamente una prueba técnica que demuestre manipulación de votos o de las urnas electrónicas.
Quien sí utilizó directamente la palabra “fraude” fue Eduardo Bolsonaro, quien publicó un mensaje en inglés dirigido a la comunidad internacional en el que pidió no reconocer las elecciones y reclamó presión externa para conseguir su anulación.
La acusación tampoco estuvo acompañada inicialmente por pruebas verificables.
La batalla ahora pasa a los tribunales
El resultado abre así un conflicto institucional que podría extenderse durante los próximos días.
Bolsonaro deberá demostrar jurídicamente que las anomalías denunciadas no fueron simplemente problemas operativos, sino irregularidades capaces de comprometer la igualdad, integridad o resultado de la elección.
La decisión sobre cualquier eventual recurso quedará en manos de la Justicia Electoral brasileña.
La controversia resulta especialmente sensible porque la prórroga fue adoptada de manera excepcional, cuando en algunos lugares ya existían urnas cerradas y boletines emitidos, mientras en otros los electores continuaban sufragando.
Eso constituye un hecho objetivo que merece explicaciones detalladas de las autoridades, aunque por sí mismo no demuestra fraude.
Brasil amaneció así con Lula proclamado presidente para un cuarto mandato y con su principal adversario negándose a reconocer el resultado. Después de una campaña extremadamente polarizada, la elección terminó en las urnas, pero la disputa política ya se trasladó a la Justicia.
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