Trump cuestionó el balotaje de Brasil: «Pareció una elección manipulada»

El presidente de Estados Unidos puso bajo sospecha el proceso que terminó con la reelección de Lula da Silva y reclamó que las elecciones sean “indiscutibles”. Sus declaraciones llegaron después de que Flávio Bolsonaro desconociera el resultado y anunciara que pedirá la anulación del balotaje por las controversias ocurridas durante la jornada electoral.

Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, irrumpió de lleno en la crisis política brasileña y cuestionó públicamente las elecciones que terminaron con la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva.

“No tomé partido, pero pareció otra elección manipulada”, afirmó Trump este lunes ante periodistas antes de abandonar Washington para participar de un acto de campaña.

El mandatario norteamericano fue todavía más lejos y calificó lo ocurrido en Brasil como algo “muy malo”, al tiempo que reclamó reglas electorales capaces de disipar cualquier duda sobre los resultados. “Las elecciones tienen que ser indiscutibles”, sostuvo.

Trump no presentó pruebas concretas de fraude o manipulación de votos, por lo que sus declaraciones constituyen hasta el momento una acusación política y no una conclusión respaldada por evidencia técnica.

Sin embargo, su intervención agrega presión internacional sobre un proceso electoral que terminó rodeado de controversias por la decisión de extender la votación durante dos horas cuando numerosas mesas ya habían cerrado.

Flávio Bolsonaro tampoco reconoció el resultado

Las declaraciones del presidente estadounidense llegaron menos de 24 horas después de que Flávio Bolsonaro anunciara que no reconocerá la victoria de Lula y que acudirá a la Justicia para reclamar la anulación de las elecciones.

El candidato del Partido Liberal cuestionó especialmente la decisión del juez del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin de extender el horario de votación hasta las 19 horas.

La resolución fue adoptada prácticamente sobre el horario original de cierre y generó situaciones diferentes según el establecimiento: mientras algunas secciones continuaron recibiendo electores, otras ya habían cerrado técnicamente sus urnas y emitido los correspondientes boletines.

El Tribunal Superior Electoral aclaró posteriormente que las urnas cerradas no podían reabrirse.

Bolsonaro sostiene que esa circunstancia quebró la igualdad entre los ciudadanos y aseguró que llevará el caso ante los tribunales.

Existe, sin embargo, un dato que formará parte inevitablemente del debate judicial: las dos campañas habían solicitado algún tipo de extensión de horario, aunque por motivos y regiones diferentes.

El equipo de Lula había denunciado problemas de transporte, mientras el comando de Bolsonaro reclamó medidas debido a las fuertes lluvias registradas en diferentes zonas.

Lula terminó imponiéndose con 51,79% de los votos, contra 48,21% de Bolsonaro, una diferencia superior a los 4,4 millones de sufragios.

Hasta ahora no se presentó públicamente evidencia que pruebe una manipulación de urnas capaz de explicar esa diferencia.

Trump se mete en la disputa brasileña

La intervención de Trump tiene un peso político adicional por la histórica relación entre el presidente estadounidense y la familia Bolsonaro.

Durante la presidencia de Jair Bolsonaro, ambos gobiernos mantuvieron una estrecha sintonía en cuestiones económicas, diplomáticas y culturales.

La Administración Trump también celebró durante los últimos meses el avance de fuerzas de derecha en distintos países latinoamericanos y siguió particularmente de cerca la elección brasileña.

La victoria de Lula frenó esa tendencia en la economía más grande de la región y mantuvo al Partido de los Trabajadores en el Palacio del Planalto.

Trump decidió ahora cuestionar públicamente el procedimiento.

“Me pareció terrible”, aseguró el mandatario estadounidense, que habló de una elección que, según su impresión, “pareció muy corrupta”.

La Casa Blanca no anunció hasta el momento una revisión formal de su relación con Brasil ni presentó documentación destinada a respaldar esas afirmaciones.

La mayoría de los gobiernos extranjeros comenzó, en cambio, a reconocer la victoria de Lula.

El escenario político interno permanece mucho más abierto. Bolsonaro anunció una ofensiva judicial, parte de su espacio denuncia irregularidades y ahora recibe el respaldo discursivo del presidente de Estados Unidos.

Brasil entra así en una etapa en la que el resultado oficial está definido, pero su principal fuerza opositora se niega a considerarlo cerrado.

Trump decidió sumarse a ese cuestionamiento con una frase destinada a generar repercusión internacional: “Pareció otra elección manipulada”.

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