Grito Monumental: River derrotó 2-1 a Boca y se quedó con un Superclásico
Con un golazo de tiro libre de Franco Mastantuono y un letal cabezazo de Sebastián Driussi, el millonario impuso su voracidad ofensiva desde el primer minuto y no dejó espacio para la especulación. Mientras Gallardo mantiene intacta su intensidad “made in River” —esa que a veces roza el vértigo pero siempre busca el arco rival—, Boca se mostró apático, encerrado en su línea de cinco defensores y sin variantes cuando el partido exigía romper el bloque, como evidenció el cambio de Saracchi por Blanco faltando cuatro minutos, una señal más de su timidez táctica.
La derrota despertó una tormenta en las redes contra Gago y contra la gestión de Riquelme. Mensajes como pedidos de renuncia o los retuits del presidente Milei: «El progresismo o mejor dicho pobrecismo que domina a Boca lo sigue hundiendo. No solo por los resultados deportivos, sino porque atrasaron al club en todo sentido«, dice uno, mientras que en otro se lee: «Gago y Riquelme llevaron a Boca a ser el club más cagón del mundo. Milei siempre tiene razón».
Para Gago, el futuro se volvió incierto en apenas 90 minutos. Había sobrevivido a tropiezos menores, pero perder ante River siempre deja cicatrices más profundas. El domingo dejó al descubierto las limitaciones de su planteo defensivo y la falta de peso ofensivo de sus puntas, y ahora su permanencia dependerá de la próxima fecha: en un club donde la presión del socio y la voz del hincha pesan tanto como los balances económicos, el tiempo apremia. Mientras tanto, River sonríe y sueña con pelear el torneo; Boca, obligado a reinventarse, verá si encuentra la fórmula para dejar atrás este traspié antes de que la exigencia de cambio lo devore.
Compartí esta noticia