La Ley de Grandes Superficies, un freno al crecimiento económico de Rosario
Desde hace más de dos décadas la Municipalidad mantiene una normativa que va en detrimento del consumidor y del desarrollo económico local. La Ciudad estancada en beneficio de un pequeño puñado de empresarios locales.
La Ley Provincial N.º 12.069, sancionada en 2003, fue concebida para proteger al comercio local frente al avance de grandes cadenas. Establece límites de 1.200 m² por sucursal y un tope de facturación anual de 90 millones de pesos para ser considerada una «gran superficie». Rosario adoptó esta normativa mediante la Ordenanza 7.790 en 2004, exigiendo permisos previos y controles para nuevas construcciones comerciales. Sin embargo, más de dos décadas después, surgen cuestionamientos sobre su efectividad. ¿La ley realmente protege al pequeño comerciante o beneficia a las grandes cadenas ya establecidas?
En 2011, la cadena mayorista Yaguar intentó abrir una sucursal en Rosario, pero el municipio rechazó el permiso basándose en la ley vigente. Tras años de litigio, la Corte Suprema confirmó la negativa, impidiendo su instalación en la ciudad. Este caso ilustra cómo la normativa puede actuar como barrera para nuevos competidores, favoreciendo a los actores ya presentes en el mercado, mayoritamente locales, y perjudicando a los consumidores bajo la cartelización de precios que ejercen.
Por si fuera pocos, las restricciones impuestas por la presente normativo demostró en la práctica solo generar efectos adversos para los consumidores. Al limitar la entrada de nuevos competidores, se reduce la oferta y se encarecen los precios de los productos, la mayoría de consumo masivo y básico como los alimentos.
La competencia como motor del progreso
Desde la óptica de la Escuela Austriaca de Economía, representada por pensadores como Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, la libre competencia es esencial para el desarrollo económico. Intervenciones estatales que limitan la entrada al mercado pueden distorsionar el proceso económico y restringir la prosperidad. Según esta visión, la planificación excesiva y la regulación pueden conducir a resultados indeseados y trabas burocráticas que impiden la generación espontánea de riqueza.
En un contexto económico que promueve la libre competencia como herramienta para reactivar la economía y reducir precios, es pertinente cuestionar si la Ley 12.069 sigue siendo adecuada. Otras ciudades, como Córdoba, han flexibilizado sus normativas sin afectar negativamente al comercio local, permitiendo la entrada de cadenas que ofrecen productos a menor costo.
Revisar y adaptar la legislación vigente podría estimular el desarrollo económico, fomentar la competencia y beneficiar a los consumidores. En lugar de mantener protecciones que pueden estar desfasadas, sería más conveniente eliminar obstáculos para las inversiones productivas y permitir un mercado más dinámico y equitativo.
