¿Un dólar barato para cuando el mercado lo decida?
El ingreso récord de capitales y las reformas económicas abren una ventana para que el peso se recupere, pero la estabilidad real exige reglas liberales y planes sólidos, no solo expectativas.
El reciente análisis de Salvador Di Stéfano para iProfesional marca un punto de inflexión: “Las bandas cambiarias llegaron para quedarse… los dólares estarán sobre ofertados”, apunta al fuerte ingreso de divisas, que pone al dólar más cerca de los $1.320-1.360. Esta afirmación, sumada a la caída en el riesgo país y el récord de u$s2.900 millones de obligaciones negociables, abre una puerta hacia una economía más libre y abierta.
Capitales al rescate: el rol del dólar y la inversión extranjera
Para un enfoque pro-mercado, este escenario representa mucho más que un cambio de signo: es la oportunidad de consolidar un nuevo contrato económico donde la libertad cambie de ser promesa a práctica. La clave no está únicamente en el tipo de cambio, sino en qué tanto el Estado permita que el mercado opere sin trabas. Di Stéfano lo sintetiza: “‘El Gobierno necesita tender puentes a la inversión… es necesario que baje impuestos’”.
En primer lugar, el dólar: cuando el mercado financiero se reintegra, se reduce la presión sobre el peso y se crean condiciones para una moneda más sólida. Menos volatilidad = mayor previsibilidad para ahorros, inversiones y crecimiento. En segundo lugar, el impuesto a la creencia de que solo se necesita imprimir más pesos: si no hay respaldo productivo, esa vía genera inflación. Y aquí entra el punto liberal: disminuir cargas impositivas, reducir regulaciones innecesarias y abrir el juego a la competencia son los pilares del modelo que se propone.
Menos impuestos, más producción: camino para convertir expectativas en hechos
Pero no hay magia: la receta liberal exige disciplina fiscal, una política monetaria creíble y reglas y contratos que protejan la inversión. Si el dólar “queda más cerca de $1.320” no será producto de deseo, sino del entramado económico que incluye reducción de impuestos, estímulo del ahorro y un Estado que deja de actuar como custodio del pasado y se transforma en facilitador del futuro. Como dice Di Stéfano: “Cuando la actividad económica esté encaminada… será el momento ideal de comprar dólares vía emisión monetaria”.
En definitiva, lo que está en juego no es solo el precio del dólar, sino la libertad del ahorro, la fuerza del mercado y la responsabilidad del Estado. En ese cruce, el libre mercado deja de ser una bandera y se convierte en la condición para que el país deje de debatirse entre crisis y parches, y comience una era donde producir, invertir y crecer sean el estándar.
— Ecus
La libertad no se mendiga, se ejerce
