Caso Cecilia Strzyzowski: el jurado declaró culpables a César Sena y a sus padres por homicidio y recibirán prisión perpetua
El femicidio de Cecilia Strzyzowski no solo derrumbó al clan Sena: también destapó el entramado político que el kirchnerismo provincial, bajo Jorge Capitanich, permitió y financió durante años. Un poder territorial construido sobre la pobreza, el miedo y el dinero público que terminó colapsando.
Resistencia, Chaco. Tras 898 días de uno de los casos más conmocionantes del país, un jurado popular declaró culpables a César Sena (21) y a sus padres, Emerenciano Sena (61) y Marcela Acuña (53), por el asesinato de Cecilia Strzyzowski (28), ocurrido en junio de 2023.
El veredicto, leído a las 15.18, fue unánime y sentó una definición histórica: César fue considerado autor del femicidio, mientras que sus padres fueron condenados como partícipes primarios, lo que también les acarrea prisión perpetua.
El fallo también alcanzó a otros tres acusados —colaboradores del clan Sena— condenados por encubrimiento, mientras que una imputada fue absuelta y recuperó la libertad en el acto.
Un caso emblemático: del poder piquetero al banquillo
El juicio, uno de los más complejos realizados por jurados en Chaco, expuso no sólo el crimen, sino el funcionamiento de un aparato de poder piquetero y político que durante años operó con impunidad en la provincia.
El clan Sena, con fuerte inserción territorial, manejo de planes sociales, vínculos con gobiernos provinciales y presión callejera, había logrado construir una estructura paralela que mezclaba política, asistencia social y coerción.
El debate fue extenso, tenso y plagado de testimonios sobre las maniobras para ocultar el cuerpo, limpiar la escena e intimidar testigos, que finalmente llevaron al jurado a un veredicto contundente.
Cómo votó el jurado y qué viene ahora
Después de dos días de deliberación, aislamiento absoluto en un hotel y más de diez horas de debate cerrado, los 12 jurados coincidieron unánimemente en todas las calificaciones:
Condenados
- César Sena: homicidio agravado por el vínculo y por violencia de género → perpetua
- Emerenciano Sena: partícipe primario de homicidio agravado → perpetua
- Marcela Acuña: partícipe primaria de homicidio agravado → perpetua
Por encubrimiento
- Fabiana González (38) – culpable por encubrimiento agravado
- Gustavo Obregón (44) – culpable por encubrimiento agravado
- Gustavo Melgarejo (31) – culpable por encubrimiento simple
Absueltos
- Griselda Reinoso (44) – absuelta e inmediatamente liberada
La audiencia de cesura, donde se fijarán las penas formales, se realizará dentro de los próximos 10 días.
En los casos de encubrimiento, las penas podrían permitir que algunos recuperen la libertad por tiempo cumplido y colaboración.
Festejos, tensión y un cierre simbólico
Más de 300 personas se concentraron en la Plaza 25 de Mayo para seguir el fallo por altavoces.
Hubo celebraciones, cintas y globos rosa —color que simboliza a Cecilia— y también momentos de tensión, especialmente cuando el abogado del clan Sena abandonó el edificio bajo fuerte custodia policial.
La presencia de Mercedes Valois (84), tía abuela de Cecilia, emocionó al público que aguardaba justicia desde hace casi tres años. La madre de Cecilia, Gloria Romero, no estuvo en la sala, pero celebró el fallo en redes.
Editorial: el fin de una impunidad política que parecía intocable
El veredicto marca mucho más que la condena por un femicidio:
marca el fin simbólico de una estructura de poder pseudo-militante, sostenida durante años por redes políticas que utilizaron la pobreza como herramienta de control.
El clan Sena no era sólo un grupo familiar: era una organización social convertida en aparato político, protegida por gobiernos peronistas provinciales y por el modelo de administración de planes que rigió durante dos décadas en la Argentina.
El jurado popular —ciudadanos comunes— le puso un límite donde la política no había podido o no había querido ponerlo.
La justicia no le devuelve la vida a Cecilia, pero sí marca un antes y un después:
la caída de una estructura que creyó que el poder callejero, los planes y la presión política eran un escudo eterno.
Hoy, ese escudo se rompió.
