Los centros comerciales de Rosario se vieron colmados este fin de semana mostrando un auge en el consumo
Mientras buena parte de los grandes medios insiste en vender una economía paralizada, las imágenes del Alto Rosario muestran otra postal: pasillos llenos, locales activos, familias comprando y una ciudad que empieza a reflejar en la calle el cambio de clima económico.
Hay una Argentina que no siempre aparece en los titulares de los grandes medios. Es la Argentina que se ve en los centros comerciales, en los bares, en los patios de comida, en los locales de ropa, en los cines y en los pasillos repletos de gente. Una Argentina que, lejos del relato permanente de derrumbe, empieza a mostrar señales concretas de movimiento.
Las imágenes tomadas en el Alto Rosario Shopping, uno de los centros comerciales más importantes de la ciudad, muestran una postal difícil de ocultar: pasillos colmados, comercios con circulación constante y familias enteras recorriendo el lugar. No es una estadística fría ni un parte oficial: es la economía real caminando por los pasillos.
Por supuesto, la recuperación no es pareja ni automática. Venimos de años de destrucción del salario, inflación descontrolada, cepo, emisión, impuestos y una economía castigada por el populismo. Pero justamente por eso, cada señal de reactivación importa. Y lo que se ve en Rosario empieza a contrastar con el libreto que muchos medios nacionales repiten casi por reflejo: que todo está peor, que nadie consume, que el país está detenido.
Los datos oficiales muestran un escenario todavía mixto, pero con señales que no pueden ignorarse. En enero de 2026, las ventas en centros de compras crecieron 20,7% a precios corrientes respecto del mismo mes del año anterior, y en la Región Pampeana —donde está incluida Santa Fe— el aumento fue del 20,9% nominal. A precios constantes, el dato nacional fue casi neutro, con una baja de apenas 0,1% interanual, lo que muestra una economía que dejó atrás el desplome y empieza a buscar piso.
También es cierto que otros indicadores siguen mostrando dificultades: en febrero, las ventas de supermercados a precios constantes cayeron 3,1% interanual, aunque la serie desestacionalizada marcó una suba mensual de 0,3%. Es decir: no hay magia, pero sí aparecen señales de recomposición luego de años de desorden económico.
La pregunta incómoda es otra: ¿por qué tantos medios parecen necesitar que a la economía le vaya mal? Tal vez porque durante años se acostumbraron a vivir de la pauta estatal, de los favores del poder y del relato subsidiado. Cuando el Estado deja de repartir dinero para comprar titulares, muchos descubren que informar sin depender del presupuesto público es bastante más difícil.
Por eso, mientras algunos canales porteños buscan una fila vacía para convertirla en símbolo nacional, en Rosario la realidad muestra otra cosa: gente circulando, comercios abiertos, consumo en movimiento y una ciudad que empieza a recuperar pulso.
La baja de la inflación también juega su papel. En abril de 2026, el IPC mensual fue del 2,6%, por debajo del 3,4% de marzo, con una inflación interanual del 32,4%, un número todavía alto, pero muy lejos del caos heredado de la política inflacionaria anterior.
El cambio de etapa no se mide solo en un shopping lleno, pero tampoco se puede negar lo que está a la vista. El consumo empieza a despertar, la gente vuelve a moverse y la economía real empieza a mostrar señales que el periodismo pautero prefiere no mirar.
Rosario, desde sus centros comerciales, deja una postal clara: la recuperación puede estar recién empezando, pero ya se siente en la calle.
