Millonarios subsidios del gobernador Zamora a Central Córdoba y la telaraña de negocios de Pablo Toviggino en Santiago del Estero
El gobierno de Gerardo Zamora financió con miles de millones de pesos a Central Córdoba, mientras alrededor del club y del Estadio Único se habría montado un circuito de negocios privados vinculado al tesorero de la AFA.
Un club profesional sostenido con la billetera del Estado
El gobierno de Santiago del Estero habría convertido a Central Córdoba en un verdadero club de Estado: una estructura profesional que, lejos de autofinanciarse como cualquier entidad privada, recibe año tras año subsidios directos de las arcas provinciales.
De acuerdo a esa pesquisa, el Ministerio de Economía santiagueño emitió 58 expedientes de subsidios a favor del club. Las cifras son elocuentes:
- En 2021, Central Córdoba habría recibido casi $300 millones.
- En 2023, los aportes treparon a alrededor de $460 millones.
- Entre 2020 y 2024, el total superaría los $1.000 millones de pesos a valores nominales, sin ajuste inflacionario.
Lo más grave no es solo el monto, sino el destino de los fondos: esos subsidios se usan para gastos corrientes, traslados, indumentaria y, especialmente, pago de sueldos de jugadores profesionales. Es decir, el Estado provincial estaría cubriendo costos que en cualquier mercado sano deberían afrontar socios, sponsors reales y gestión privada.
En términos económicos, eso implica una competencia desleal frente a otros clubes del país que no cuentan con una “caja” provincial para financiar planteles y estructura, y que deben equilibrar cuentas con recursos propios o endeudamiento.

El “ascenso meteórico” y la sombra de los arbitrajes
Este esquema de financiamiento coincide temporalmente con el “crecimiento exponencial” de los clubes santiagueños desde que Pablo Toviggino empezó a ganar poder en la AFA.
El caso emblemático es Central Córdoba:
- Saltó del Nacional B a la Primera División.
- Llegó a finales de Copa Argentina.
- Consiguió clasificación a Copa Libertadores.
Mientras tanto, la AFA se mueve con una opacidad casi total: escasos controles externos, decisiones disciplinarias y arbitrales cuestionadas y una estructura de poder concentrada en la dupla Tapia–Toviggino.
En ese contexto, el “ascenso meteórico” de Central Córdoba no se lee solo como éxito deportivo, sino como parte de un ecosistema de privilegios: un club que recibe subsidios millonarios del Estado y se beneficia del peso político del tesorero de la AFA. Las sospechas que sobrevuelan apuntan a que la inversión pública no solo compra camisetas y pasajes, sino también protección deportiva y arbitral para cuidar ese “activo” financiado con impuestos.
El Estadio Único y el “circuito Toviggino”: cuando todo pasa por caja
El Estadio Único Madre de Ciudades —construido y mantenido íntegramente por el Estado provincial— se convierte en una pieza central de un circuito de negocios privados.
El mecanismo funciona de forma casi perfecta:
- La provincia financia la construcción y el mantenimiento del estadio.
- La AFA, con Toviggino como hombre fuerte del interior, designa a Santiago del Estero como sede de partidos de la Selección y finales de copas.
- Ese flujo de delegaciones, dirigentes, turistas y operadores del fútbol termina consumiendo en el llamado “Imperio Toviggino”:
- Se alojan en el HT Hotel, vinculado al entorno del tesorero.
- Cargan combustible en su estación de servicio.
- Consumen vinos y productos con la marca “Neurus”, asociada a un bar y a una vinoteca en Santiago.
El resultado es un negocio redondo para pocos:
el Estado pone la infraestructura; la AFA decide la programación; y el círculo privado ligado al poder captura los beneficios.
Mientras tanto, miles de santiagueños viven en una provincia con altos niveles de pobreza estructural, donde los recursos públicos deberían destinarse a servicios básicos, educación, salud y producción, no a sostener el negocio cruzado entre política, fútbol y hotelería premium.
Testaferros, monotributistas y la trastienda del patrimonio
Otro aspecto inquietante del entramado que rodea a Toviggino —expuesto en otras denuncias y testimonios públicos— es la figura de los prestanombres y “empresarios” de papel.
En paralelo a este modelo de subsidios y negocios vinculados al fútbol, se han conocido casos de:
- Propiedades de altísimo valor registradas a nombre de monotributistas sin capacidad económica real para justificar ese patrimonio.
- Personas con perfiles laborales modestos que terminan vinculadas a sociedades, estancias, inmuebles o negocios millonarios.
- Una ingeniería jurídica y contable típica de esquemas de encubrimiento patrimonial y posible lavado de activos.
En ese contexto, el modelo santiagueño se parece cada vez menos a una política deportiva y cada vez más a un sistema de financiamiento paralelo montado alrededor de la AFA, donde el contribuyente pone la plata y una minoría se queda con las ganancias.
