Estados Unidos promete el día más intenso de bombardeos contra Irán

El Pentágono anticipa una jornada de fuego sin precedentes mientras la administración Trump acelera la ofensiva contra el régimen terrorista de Teherán

Pete Hegseth

Washington no viene a negociar. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, advirtió este martes que se avecina la jornada más intensa de ataques contra Irán desde el inicio de la ofensiva militar ordenada por el presidente Donald Trump. El mensaje es claro: el tiempo de los «acuerdos vergonzosos» y la diplomacia de rodillas terminó.

La administración Trump, fiel a su promesa de campaña de restaurar el respeto por Estados Unidos en el mundo, ha desplegado una operación militar sin precedentes contra el régimen de los ayatolás. Esta nueva fase de bombardeos masivos busca acabar de una vez por todas con la amenaza nuclear iraní y su red de terrorismo proxy que durante décadas ha sembrado caos en Medio Oriente.

De las palabras a los hechos

Mientras los progresistas del mundo —y sus aliados locales en la oposición argentina— siguen llorando por la «diplomacia» y el «multilateralismo», Trump actúa. La ofensiva actual supera incluso la Operación Martillo de Medianoche de junio pasado, cuando bombarderos furtivos B-2 Spirit destruyeron las instalaciones nucleares de Fordow y Natanz con las poderosas bombas GBU-57 MOP, capaces de penetrar 80 metros de montaña.

Ahora, el Pentágono promete escalar aún más los ataques. No más advertencias. No más sanciones inútiles. Acción directa contra quienes financian el terrorismo islámico y amenazan a Israel, nuestro principal aliado en la región.

El mensaje a Teherán: rendición incondicional o destrucción

Trump ya fue claro semanas atrás: Irán tiene dos opciones, un acuerdo que implique el desmantelamiento total de su programa nuclear o enfrentar consecuencias militares devastadoras. El régimen iraní, acostumbrado a los gobiernos débiles de Biden y Obama que les entregaban billones de dólares en efectivo a cambio de promesas rotas, se encontró con una pared de plomo.

«Preferiría tener un Acuerdo que no tenerlo, pero si no llegamos a un Acuerdo, será un día muy malo para ese País«, advirtió el presidente estadounidense en sus redes sociales.

Consecuencias globales: el fin del multilateralismo progresista

Esta operación marca el fin definitivo de la era de la «comunidad internacional» progresista, ese club de burocratas de la ONU y líderes europeos que durante años miraron para otro lado mientras Irán avanzaba hacia la bomba atómica. China ya salió a pedir «moderación» —traducción: que EEUU deje de defenderse— mientras sus empresas violan sanciones comerciales con Teherán.

La realidad es simple: solo la fuerza disuade a los tiranos. La administración Trump lo entiende. Los hutíes yemeníes, esos «rebeldes» que tanto defienden los medios progresistas, ya sintieron el peso de los bombardeos estadounidenses cuando intentaron bloquear el Mar Rojo. Ahora le toca a sus amos iraníes.

Lo que esto significa para Argentina

Mientras el mundo civilizado aplaude la decisión de Trump de enfrentar al terrorismo islámico con determinación, aquí en Argentina seguimos esperando que nuestros políticos dejen de robar y empiecen a gobernar. La misma izquierda que defiende al régimen iraní —esa que cuestiona la condena a los terroristas de AMIA— seguramente saldrá a llorar «imperialismo» ante estos bombardeos.

Pero los argentinos de bien sabemos la verdad: Irán es responsable del atentado más sangriento de nuestra historia. Cada bomba que cae sobre Teherán es justicia tardía para las víctimas de la AMIA. Cada instalación nuclear destruida es una amenaza menos contra el mundo libre.

El presidente Javier Milei tiene razón alinearse con Trump y Occidente. No hay neutralidad posible frente al mal. O estás con los defensores de la libertad, o estás con los terroristas.

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