Pullaro gastó $1.300 millones en pintar de colores las columnas de los puentes de la Autopista Rosario-Santa Fe
Mientras el santafesino común no llega a fin de mes, Pullaro, Enrico y compañía se gastan una fortuna en pintar puentes con los colores de su propio partido. La matemática no miente: sobran más de 800 millones. ¿Dónde están?
Hay cosas que solo la «casta» política puede explicar con cara seria. Una de ellas es cómo se justifica gastar 1.362.161.614 pesos —más de 1.300 millones— para pintar 38 puentes en la autopista Rosario-Santa Fe. No para repararlos estructuralmente, no para hacerlos más seguros, no para ampliar capacidad. No. Para pintarlos. Y no de cualquier color: en un degradé de amarillo, naranja, rosa y violeta que, casualmente, replica fielmente la paleta cromática de la coalición gobernante Unidos.
El cinismo tiene nombre y apellido: Licitación Pública N° 05/25 del Corredor Vial AP-01, bajo el pomposo título de «Plan Integral de Renovación de Pinturas de Puentes». Un plan tan «integral» que incluye la Estrategia 1: columnas pintadas con los colores del partido de quienes deciden el gasto. Propaganda política pura, financiada con la plata de todos los contribuyentes santafesinos. Marketing partidario sobre hormigón, con sobreprecio incluido.

Los números que no cierran
Hagamos la cuenta que el gobierno no quiere que hagamos, siendo extremadamente generosos en cada ítem —como para que sobre:
- Pintura para columnas y faldones: 26.600 m² a $7.000 el litro de látex exterior primera calidad = 186 millones. Ya estamos siendo generosos, porque en obra pública nunca se usa primera calidad.
- Pintura sintética para barandas: Sumemos otros 30 millones para este ítem.
- Total materiales:216 millones de pesos (redondeamos a 210).
- Empleados: estimando cuatro empleados, que es lo que se necesita para terminar esa obra en 10 meses como decía el contrato (pintar 38 puentes en 10 meses entre cuatro es bastante tiempo de ocio) $60 millones más.
Esto le dejaría a la empresa amiga una ganancia neta de aproximadamente $1.100 millones. ¡Un negocio redondo trabajar para el Estado!
Costo estimado: 280 millones de pesos.
Presupuesto oficial: 1.362 millones.
Ganancia pura $1.080 millones.
Mil. Cien. Millones. Que no aparecen en pintura, no aparecen en mano de obra, no aparecen en nada que se pueda justificar ante un contribuyente honesto. Mil cien millones de diferencia, incluso redondeando todo para arriba, a precio minorista, con primera calidad que nunca se usa y mano de obra sobreestimada.
Esto solo se explica de una manera: es la caja de la obra pública, el negocio redondo de la política tradicional santafesina, donde el presupuesto se infla, se adjudica a los amigos, y el sobrante se distribuye entre quienes hacen posible el choreo.

Zatatec: la empresa de los amigos
La transparencia brilla por su ausencia. El pliego de adjudicación, que debía publicarse tras la apertura de sobres el 11 de junio de 2025, no aparece por ningún lado en los portales oficiales. Pero la realidad se filtra por Instagram, como todo lo que el Estado quiere ocultar.
La empresa Fab Pinturas Industriales publicó recientemente el fin de los trabajos en los puentes, agradeciendo la «confianza» de Zetatec S.A. Esto permite deducir que Zetatec —empresa nicoleña con sede en San Nicolás— resultó adjudicataria de la millonaria licitación y tercerizó la pintura, aunque viajeros asiduos de la autopista reportan haber visto a personal de Vialidad Provincial haciendo el trabajo.
¿Entendemos? Pagamos una fortuna a una empresa privada para que el Estado haga la obra con sus propios empleados. El negocio perfecto: cobrar como privados, ejecutar como estatales, y que la diferencia se pierda en el camino.
Pero Zetatec no es cualquier empresa. Es una firma muy vinculada a la obra pública santafesina, con una trayectoria de adjudicaciones sospechosas y vínculos estrechos con el clan Passaglia de San Nicolás —don Ismael y su hijo Manuel— y con la UOCRA, el gremio que garantiza el silencio de los trabajadores mientras los negocios prosperan.
En los 2000, los Passaglia ya acumulaban nubarrones sobre adjudicaciones millonarias, sobreprecios y escuchas. Hoy, con el gobierno de Pullaro, la relación parece más fluida que nunca. Zetatec «arrasa» con contratos de pintura millonarios mientras el ministro Gustavo Puccini —el mismo que celebra «ahorros» del 39% en otras obras— firma contratos a favor de la empresa.

El circo de la eficiencia
No es la primera vez que Puccini y Zetatec comparten escenario. En la reciente firma para la «recuperación» del muelle de La Fluvial en Rosario —obra de $2.600 millones que Puccini celebró como ejemplo de «ahorro» y «competencia»— estuvo presente Juan Agustín Zanini, CEO de Zetatec, agradeciendo ser «parte de la historia» de la gestión Pullaro.
Once empresas compitieron, dijeron. Un 39% de ahorro, dijeron. Pero la que se lleva los contratos millonarios de pintura es, una vez más, la empresa de los amigos. La matemática de la «eficiencia» oficial es simple: competencia simulada, adjudicación real a los de siempre, y «ahorro» que nunca se ve reflejado en el bolsillo del ciudadano.

Pullaro, Enrico, Puccini y la obligación de que te alaben la obra pública
Este es el modelo que defienden Pullaro, Enrico y la tropa de Unidos: obra pública como caja de recaudación, estética partidaria camuflada de gestión, y empresas amigas que se llevan los millones mientras el Estado hace el trabajo pesado. No les importa el puente, les importa la pintura que lleva sus colores. No les importa el costo real, les importa el margen de negocio.
En El Liberador lo tenemos claro: no están enamorados de las obras, están enamorados de la caja. Mientras ellos juegan al degradé con 1.300 millones, el santafesino común no llega a fin de mes. Esa es la única «conectividad integral» que entiende esta gestión: la que conecta el presupuesto público con los bolsillos privados de los amigos del poder.
La obra pública santafesina no es gestión. Es saqueo con brocha gorda.
