Palestina celebró al Reino Unido justo cuando Londres chocaba con Argentina por Malvinas: el gesto que incomoda a la izquierda
El 8 de septiembre, la cuenta oficial del Estado de Palestina ante la ONU respondió con las banderas 🇵🇸🇬🇧 a un mensaje diplomático británico. No fue un reconocimiento formal de la soberanía británica sobre Malvinas, pero el momento estuvo lejos de ser neutro: ese mismo día Londres reafirmaba que “no hay dudas” sobre su soberanía en las islas mientras Argentina intensificaba su ofensiva contra la explotación petrolera.
Dos banderas y ningún texto.
El 8 de septiembre de 2026, la cuenta oficial de la Misión del Estado de Palestina ante Naciones Unidas respondió a una publicación de la representación británica en Jerusalén colocando simplemente 🇵🇸🇬🇧.
El mensaje original británico celebraba la nueva ofensiva diplomática de Londres contra la política israelí en los territorios palestinos. Ese mismo día, el canciller Ed Miliband anunció restricciones comerciales contra asentamientos, nuevas sanciones y afirmó que Reino Unido no estaba dispuesto a permanecer de brazos cruzados frente a lo que denominó la “opresión del pueblo palestino”.
La reacción palestina tenía, por lo tanto, una explicación inmediata: Palestina estaba agradeciendo a Gran Bretaña por respaldar una de sus principales reivindicaciones internacionales.
Pero existe otro elemento que vuelve políticamente significativa la fecha.
Mientras Palestina publicaba juntas su bandera y la británica, Argentina y Reino Unido atravesaban precisamente una de las mayores escaladas diplomáticas recientes por las Islas Malvinas.
El 8 de septiembre no era un día cualquiera para Malvinas
Sólo cuatro días antes, Javier Milei había anunciado en cadena nacional un endurecimiento de la política argentina frente a la explotación petrolera alrededor de las islas y nuevas sanciones contra las compañías involucradas en el proyecto Sea Lion.
La disputa había adquirido además una dimensión inédita después de que Donald Trump afirmara el 31 de agosto que Estados Unidos estaba revisando su histórica posición sobre Malvinas. El mandatario norteamericano incluso había puesto públicamente en duda la actual capacidad británica para defender nuevamente las islas.
Londres reaccionó inmediatamente.
Y precisamente el 8 de septiembre, el mismo día del mensaje palestino con 🇵🇸🇬🇧, la ministra británica de Relaciones Exteriores Kirsty McNeill declaró ante el Parlamento que “no puede haber ninguna duda” sobre la soberanía británica sobre las Falklands y aseguró que el compromiso de Londres con las islas era absoluto.
Ese mismo martes, Argentina anunció además una denuncia penal contra Navitas Petroleum y sus directivos por explotar hidrocarburos en Malvinas con licencias otorgadas por las autoridades británicas. La medida profundizaba una ofensiva iniciada días antes contra decenas de personas y empresas vinculadas al negocio petrolero en el archipiélago.
Es decir: el enfrentamiento Argentina-Reino Unido por Malvinas no era un asunto secundario ni una discusión histórica dormida cuando Palestina publicó aquella imagen.
Era noticia internacional ese mismo día.
¿Palestina apoyó entonces al Reino Unido por Malvinas?
Acá hay que separar dos cosas.
La respuesta palestina no mencionó las Malvinas y, por sí misma, no constituye un reconocimiento jurídico o diplomático de soberanía británica sobre las islas.
Ese es el argumento utilizado por sitios de verificación como Newtral para calificar como falsa la afirmación de que Palestina hubiera cambiado formalmente de posición sobre la cuestión Malvinas. El medio recordó además que el embajador palestino en Argentina había respaldado meses antes el reclamo argentino.
Pero reducir el episodio únicamente a esa aclaración formal también deja afuera una parte relevante del contexto.
El Estado palestino eligió mostrar públicamente su acercamiento con Reino Unido mediante las dos banderas nacionales en el mismo momento en que Londres estaba protagonizando un enfrentamiento directo con Argentina por soberanía.
Eso puede interpretarse como un gesto de alineamiento político con Londres en aquella coyuntura internacional, aunque no equivalga técnicamente a modificar su posición jurídica sobre Malvinas.
Las dos afirmaciones pueden ser ciertas al mismo tiempo.
La paradoja se hizo todavía mayor ese mismo día
La escena resultó particularmente llamativa porque el 8 de septiembre ocurrió además el movimiento exactamente inverso desde Israel.
El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, pidió públicamente a Benjamin Netanyahu que Israel reconociera oficialmente las Malvinas como territorio argentino ocupado por Gran Bretaña y reclamó sanciones contra Londres mientras continuara esa situación.
La fotografía política fue difícil de imaginar apenas unos meses antes:
Palestina colocaba su bandera junto a la británica mientras un ministro israelí reclamaba respaldar a Argentina contra Reino Unido.
Nada de esto implica que Netanyahu haya adoptado oficialmente la posición de Ben-Gvir, del mismo modo que el tuit palestino no constituye una modificación formal de su postura sobre Malvinas.
Pero demuestra hasta qué punto las alianzas internacionales pueden moverse por intereses concretos y no por las afinidades ideológicas que muchas veces se proyectan desde la Argentina.
Una contradicción incómoda para cierta izquierda argentina
Es precisamente por eso que el episodio generó semejante reacción.
Sectores de la izquierda argentina mantienen simultáneamente dos posiciones muy fuertes: un apoyo militante a la causa palestina y un rechazo absoluto a la presencia británica en Malvinas.
Hasta allí no existe necesariamente contradicción.
El problema aparece cuando el propio Estado palestino encuentra actualmente en Reino Unido un socio diplomático útil, al punto de celebrar públicamente su política exterior con las dos banderas juntas, mientras ese mismo Gobierno británico endurece su posición contra Argentina.
No significa que Palestina haya pasado a decir “las Malvinas son británicas”.
Significa algo probablemente más interesante: cuando sus propios intereses están en juego, Palestina prioriza aquello que considera beneficioso para Palestina, aun cuando el país que la respalda mantenga simultáneamente un enfrentamiento soberano con Argentina.
Eso es lo que hacen los Estados.
La imagen existió y el contexto también
Por eso la discusión no debería reducirse a elegir entre dos extremos.
No corresponde transformar dos emojis en una declaración formal sobre Malvinas que nunca existió.
Pero tampoco tiene sentido fingir que colocar 🇵🇸🇬🇧 desde una cuenta diplomática oficial carece de significado político, especialmente cuando se observa qué estaba ocurriendo exactamente ese día.
El 8 de septiembre de 2026, Reino Unido endurecía su política favorable a Palestina.
Palestina lo celebraba públicamente.
Ese mismo día, Reino Unido declaraba que no existía ninguna duda sobre su soberanía en Malvinas.
Y Argentina presentaba acciones judiciales contra empresas que explotaban petróleo en las islas con autorización británica.
La publicación palestina no resolvió la cuestión de soberanía ni modificó formalmente décadas de diplomacia.
Pero ocurrió.
Y ocurrió precisamente cuando las banderas argentina y británica volvían a enfrentarse en uno de los momentos de mayor tensión por Malvinas de los últimos años.
