Reforma electoral: el Gobierno de Javier Milei avanza para terminar con las PASO

El presidente Javier Milei anunció el envío al Congreso de una reforma electoral que propone eliminar las PASO, modificar el financiamiento de los partidos e implementar Ficha Limpia. El objetivo central del Gobierno es reducir el gasto público y evitar que los ciudadanos sigan financiando internas partidarias.

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El presidente Javier Milei confirmó el envío al Congreso de una reforma electoral integral que promete cambiar de raíz el sistema político argentino. El proyecto incluye la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una profunda modificación del financiamiento de los partidos y la implementación de la ley de Ficha Limpia, en una clara señal de endurecimiento contra la corrupción.

El anuncio fue realizado a través de sus redes sociales, en un mensaje contundente que marca el tono de la iniciativa: “Se acabó la impunidad. Se acabó la joda”. Con esta reforma, el Gobierno busca instalar un cambio estructural que, según sostiene, apunta a reducir el gasto público, transparentar la política y devolverle poder de decisión a los ciudadanos sin obligarlos a financiar disputas internas partidarias.

El eje central: eliminar las PASO

La eliminación de las PASO es el corazón del proyecto. Desde el oficialismo consideran que este sistema, vigente desde 2011, dejó de cumplir su función original y se convirtió en una carga económica para la sociedad.

Las primarias obligan a todos los ciudadanos a participar y, sobre todo, a financiar con recursos públicos la definición de candidaturas dentro de los partidos. Para el Gobierno, esto representa una distorsión del sistema democrático: los votantes terminan pagando internas que corresponden exclusivamente a las estructuras políticas.

El argumento económico es central. Las PASO de 2023 tuvieron un costo cercano a los 45 mil millones de pesos, una cifra que el Ejecutivo considera injustificable en un contexto donde se exige ajuste y eficiencia en el uso de los recursos públicos.

“Basta de obligar a los argentinos a pagar internas de la casta”, expresó Milei, sintetizando el enfoque del proyecto. La propuesta apunta a que cada partido resuelva sus candidaturas con sus propios mecanismos, sin intervención ni financiamiento estatal.

La eventual eliminación de las PASO implicaría un cambio profundo en la dinámica política argentina. Durante más de una década, estas primarias funcionaron como una herramienta para ordenar internas, definir liderazgos y, en muchos casos, medir fuerzas antes de las elecciones generales.

Sin embargo, el oficialismo sostiene que ese rol puede ser cumplido por los propios partidos sin necesidad de recurrir al Estado. En este nuevo esquema, las fuerzas políticas deberán asumir el costo y la organización de sus procesos internos.

Este punto genera resistencias en sectores de la oposición, incluyendo espacios como el PRO y la UCR, que ven en las PASO un mecanismo útil para dirimir candidaturas, especialmente en contextos de alianzas electorales. Algunos dirigentes incluso advierten que sin primarias abiertas, podrían surgir conflictos internos o imposiciones de candidatos.

Aun así, el Gobierno mantiene su postura: el sistema actual no puede sostenerse si implica un gasto que recae sobre toda la sociedad.

Reforma del financiamiento: fin de la política subsidiada

Otro de los pilares del proyecto es la modificación del financiamiento de los partidos políticos. La iniciativa busca reducir o eliminar el financiamiento público directo y reemplazarlo por aportes privados regulados.

El objetivo, según el Ejecutivo, es terminar con lo que denomina “la política viviendo del bolsillo de la gente”. En este nuevo esquema, los partidos deberán financiarse a través de donaciones, aportes de afiliados y contribuciones privadas, siempre bajo mecanismos de control y trazabilidad.

Además, se establecerán mayores exigencias para la creación y mantenimiento de partidos políticos. Esto apunta a eliminar los llamados “sellos de goma”, estructuras que participan en elecciones sin representación real pero que acceden a fondos públicos.

El Gobierno considera que esta depuración fortalecerá el sistema político, reduciendo la fragmentación y promoviendo una competencia más genuina.

Ficha Limpia: una señal contra la corrupción

La incorporación de Ficha Limpia es otro de los puntos clave de la reforma. Esta medida busca impedir que personas con condenas por delitos de corrupción en segunda instancia puedan presentarse a elecciones o ejercer cargos públicos.

Se trata de una iniciativa que ya había sido debatida en el Congreso en años anteriores, pero que no logró convertirse en ley. Ahora, el oficialismo la incluye dentro de un paquete más amplio, con la intención de sumar apoyos y reactivar su tratamiento.

Para el Gobierno, Ficha Limpia no solo es una herramienta legal, sino también un mensaje político: establecer límites claros y recuperar la confianza en las instituciones.

Otros cambios: boleta única y recorte de privilegios

El proyecto también contempla el rediseño de la Boleta Única de Papel (BUP), un sistema que busca simplificar el proceso electoral y reducir costos logísticos.

Asimismo, se propone eliminar el régimen de espacios cedidos en medios de comunicación, que obliga a las empresas a otorgar tiempo gratuito para propaganda política. Según el Ejecutivo, esta medida representa un subsidio indirecto que distorsiona el funcionamiento del mercado.

Otro punto relevante es la eliminación del financiamiento para el Parlamento del Mercosur (Parlasur), al considerar que no tiene un impacto real en la vida cotidiana de los ciudadanos.

La reforma será enviada inicialmente al Senado, donde el oficialismo buscará construir acuerdos con gobernadores y distintos bloques políticos. Sin embargo, el camino no será sencillo.

La eliminación de las PASO es el punto más conflictivo y enfrenta resistencias incluso entre aliados potenciales. Para aprobarse, el proyecto necesitará mayorías en ambas cámaras, lo que obliga al Gobierno a negociar y sumar consensos.

En este contexto, la inclusión de Ficha Limpia aparece como una estrategia para atraer a sectores de la oposición que históricamente impulsaron esa iniciativa.

Un debate de fondo: ¿Quién paga la política?

Más allá de la discusión técnica, la reforma plantea un debate de fondo sobre el rol del Estado en el sistema electoral. ¿Debe el Estado financiar la política o deben hacerlo los propios partidos?

El Gobierno de Javier Milei tiene una respuesta clara: la política no debe ser sostenida por los ciudadanos. En esa línea, la eliminación de las PASO se presenta como una medida emblemática que busca terminar con un esquema que, según el oficialismo, ya no tiene justificación.

Con este proyecto, el Ejecutivo no solo propone una reforma electoral, sino también un cambio de paradigma: menos gasto público, más responsabilidad partidaria y reglas más estrictas para quienes aspiran a ocupar cargos.

El Congreso tendrá ahora la tarea de debatir una iniciativa que promete generar tensiones, pero que ya instaló una discusión central en la Argentina actual: hasta dónde debe llegar el financiamiento estatal de la política y quién debe hacerse cargo de sus costos.

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Julián Sayago
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