La Casta en acción en Baigorria: denuncian a concejal Fontana por oponerse a auto subirse los sueldos a $4.2 millones

Por intentar congelar los sueldos políticos, el concejal de La Libertad Avanza Santiago Fontana desencadenó una reacción en cadena: amenazas, despido ideológico, apagón forzado y una denuncia penal que hoy tramita en el MPA.

fontana garcia da ponte

El Detonante: Congelar los Sueldos del Personal Político

Todo comenzó cuando el concejal Santiago Fontana, de La Libertad Avanza, decidió presentar un proyecto para congelar los sueldos del personal político del Concejo Deliberante de Granadero Baigorria. El motivo era concreto: ese personal acababa de subirse sus dietas a sí mimsmos a $4.200.000 mensuales, una cifra que Fontana consideró injustificada y que quiso someter al debate público.

La reacción no se hizo esperar.


La Amenaza: «Si presentás eso, echamos al secretario»

Según trascendió, ante la posibilidad de que Fontana avanzara con su propuesta, representantes de los dos bloques mayoritarios del cuerpo —el peronismo oficialista ligado al intendente Maglia y la alianza entre el radicalismo de Pullaro y el Movimiento Evita— enviaron un mensaje intimidatorio a través del concejal Favio Maurelli: si Fontana presentaba el proyecto de congelamiento, despedirían al secretario administrativo del concejo por el simple hecho de ser libertario.

La elección de esa «víctima» no era casual. El empleado en cuestión, Diego Lezcano, estaba en ese momento finalizando la nueva página web del Concejo Deliberante de Baigorria, una herramienta de transparencia institucional que el organismo nunca había tenido en toda su historia, debido, precisamente, a la opacidad que ha caracterizado históricamente a ese cuerpo deliberativo siempre peronista.

La amenaza generó incomodidad incluso entre concejales del propio bloque. Pero Fontana no bajó el proyecto.


El Lunes Negro: Despido Inmediato y Expulsión del Edificio

El pasado lunes, los concejales que respondieron a la amenaza cumplieron su palabra. En una votación de 6 a 1 (sólo Fontana votó en contra) entre los representantes de la llamada «casta local», resolvieron la destitución de Diego Lezcano del cargo administrativo que venía desempeñando, en lo que fue descripto abiertamente como una represalia directa por la presentación del proyecto de Fontana.

Los ediles que votaron el despido fueron:

  • Antonella García — Movimiento Evita (peronismo de izquierda)
  • Adrián Milo — Ramismo (poronista aliado a Movimiento Evita)
  • Gisela Da Ponte — Unidos (radicalismo pullariísta aliada a Movimiento Evita)
  • Favio Maurelli, Natalia Annunziata y Martín Tartarelli — PJ oficialista del intendente Maglia

Peronistas que compiten entre sí en las urnas, radicales que dicen diferenciarse del kirchnerismo, y referentes del Movimiento Evita: todos alineados en un solo voto, en defensa de sus privilegios salariales. Sin fisuras.


El Apagón: No Querían que Cerrara sus Cuentas Personales

Lo que vino después escaló aún más la situación. Cuando Lezcano fue notificado de su despido en el mismo momento en que se encontraba trabajando en el edificio, solicitó unos minutos para cerrar sus cuentas personales antes de retirarse: su WhatsApp, su correo de Gmail, sus sesiones abiertas en los equipos del lugar.

Un pedido absolutamente razonable. Y la respuesta fue desproporcionada.

Los ediles se negaron. La tensión creció. Y entonces ocurrió algo que difícilmente pueda tener otra interpretación: cortaron la luz del edificio para impedir que Lezcano pudiera cerrar sus cuentas personales antes de irse.

La pregunta que instala ese hecho es incómoda: ¿por qué les molestaba que cerrara sus sesiones personales? ¿Qué pretendían acceder si el joven administrativo se iba sin cerrarlas?

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La Denuncia Falsa: «Estaba Robando Datos»

Como si el episodio del apagón no fuera suficiente, los mismos concejales que votaron el despido —en particular, desde el radicalismo pullariísta y el Movimiento Evita— lanzaron una acusación pública contra Lezcano: que supuestamente estaba «robando datos» del Concejo en el momento de su salida.

La acusación suena inverosímil por donde se la analice. Si alguien hubiera querido sustraer información del Concejo con malas intenciones, habría tenido todo el tiempo del mundo para hacerlo durante cualquier jornada laboral ordinaria. La acusación apunta, claramente, en otra dirección: es una maniobra para intimidar, ensuciar la imagen del empleado despedido y, de paso, desviar la atención de lo que realmente ocurrió.

La denuncia está radicada en el Ministerio Público de la Acusación (MPA) de la provincia de Santa Fe.


Fontana Contraataca: Propone Bajar los Sueldos a 1 RIPTE

Lejos de amedrentarse, el concejal Fontana respondió con una propuesta aún más audaz. Ya no habla solo de congelar los sueldos del personal político: ahora impulsa que los concejales reduzcan sus ingresos a 1 RIPTE, que equivale a $1.734.357 pesos mensuales, menos de la mitad de lo que cobran actualmente.

Y les lanzó un desafío público a sus colegas: si no aprueban la reducción, él donará el sobrante de su propio sueldo. Y preguntó en voz alta lo que muchos vecinos de Baigorria se están preguntando: ¿También ustedes van a donar el excedente si votan en contra? ¿O van a seguir cobrando más de cuatro millones mientras les explican a la gente por qué no pueden llegar a fin de mes?


El Espejo Provincial: Lo que Pasa en Baigorria Refleja lo que Denuncia Milei

El episodio en el pequeño concejo de Granadero Baigorria es, en miniatura, lo que el presidente Javier Milei describió como el funcionamiento estructural de la política argentina: cuando alguien se mete con los privilegios de la casta, la casta cierra filas. No importa si son peronistas, radicales o socialistas. No importan las diferencias electorales. No importan los discursos.

En Baigorria, partidos que se presentan en listas separadas, que se atacan en campaña, que dicen representar proyectos distintos, se unieron en cuestión de horas para despedir a un joven empleado cuyo único delito fue trabajar en la misma institución que el concejal que quiso tocarles el sueldo.

Así funciona la política santafesina. Se habla del Estado para obtener recursos. Se cobran sueldazos a costa de los contribuyentes. Y cuando alguien intenta exponerlo, la reacción es inmediata, brutal y transversal.

La casta en acción. En Baigorria, para que todos lo vean.

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