Pullaro y su coalición usan bots para manipular una encuesta de Instagram: el escándalo que expuso Zavalla Diario
Una encuesta simple —»¿Lo volverías a votar?»— mostraba que el gobierno socialista-radical de Santa Fe tenía rechazo mayoritario. La respuesta no fue mejorar. Fue inundar de cuentas falsas el voto para voltear el resultado. Ingeniería digital, dinero público y la misma metodología que usan las dictaduras caribeñas para ocultar la verdad.
El medio independiente Zavalla Diario publicó el martes una encuesta en su cuenta de Instagram. Una pregunta directa, sin filtro, sin encuestadora pagada por el Estado: «¿Lo volverías a votar?», acompañada de la imagen del gobernador Maximiliano Pullaro. El resultado inicial fue contundente: 90% decía que no. Un número catastrófico para un gobierno que lleva poco más de un año en funciones y que prometió «cambiar Santa Fe».
Pero la respuesta del oficialismo no fue autocriticarse. No fue escuchar a la gente. Fue manipular la encuesta.
La fábrica de bots: cómo funciona la ingeniería digital del gobierno
Lo que ocurrió en las horas siguientes es un manual de guerra digital sucia. Zavalla Diario documentó con capturas de pantalla cómo decenas de cuentas falsas ingresaron masivamente a votar «Sí» para revertir el resultado. Los perfiles tienen nombres de animales generados al azar —dinosaur.63052616, rabbit.43952832, gazelle.6779851, moose.9135883, goose.63655973, bear.1273879, camel.1085791, penguin.8908088, badger.62549895, chipmunk.9294751, armadillo.50490295, turtle.5639963, alligator.4661013— y todos comparten el mismo patrón: cero publicaciones, cero seguidores, cero seguidos, cuenta creada en mayo de 2026.


Esto no es casualidad. Es una operación de bot farming: la creación masiva de cuentas automatizadas que imitan comportamiento humano para influir en algoritmos, encuestas y tendencias. El procedimiento es técnico y costoso. Primero, se generan cientos o miles de perfiles falsos usando herramientas de account creation masiva, muchas veces a través de servidores proxy para evitar detección por IP. Segundo, se programan para realizar acciones específicas —en este caso, votar «Sí» en una encuesta de Instagram— en intervalos que simulan actividad orgánica. Tercero, se los alimenta con interacciones mínimas —seguir cuentas, dar likes— para que el algoritmo de Meta no los detecte como spam.
El costo de esta operación no es menor. Un bot farm profesional, capaz de generar y mantener activas miles de cuentas durante semanas, puede costar entre 5.000 y 50.000 dólares mensuales dependiendo de la escala y la sofisticación. En Argentina, donde el dólar oficial cotiza por encima de 1.300 pesos, hablamos de millones de pesos por mes solo en infraestructura digital. Eso sin contar los sueldos de los operadores, los community managers que coordinan el ataque y los analistas que monitorean los resultados.
El patrón de las dictaduras: si la realidad no te favorece, cambia la realidad
Esta metodología no es nueva. Es la misma que utilizan los regímenes autoritarios de Venezuela, Nicaragua y Cuba para crear la ilusión de apoyo popular en redes sociales. Es la misma que el kirchnerismo perfeccionó en Argentina con sus trolls de la Cámpora y sus ejércitos digitales pagados con fondos públicos. Y ahora, el gobierno de Pullaro —esa coalición de radicales, socialistas y PRO que se presenta como «moderada»— la replica en Santa Fe.
La lógica es siempre la misma: si los números reales te perjudican, inventá números falsos. Si la gente te rechaza, comprá bots que te aplaudan. Si los medios independientes publican la verdad, atacalos con pauta oficial, denuncias penales o operaciones de desprestigio. La ingeniería digital del gobierno de Santa Fe, lejos del republicanismo que dicen defender, se parece cada vez más a las provincias feudales como Formosa, donde el político de turno gasta millones en pauta para que la gente solo sepa lo que él quiere que se sepa.
Pauta millonaria y ataques a medios independientes
El gobierno de Pullaro no invierte en seguridad, no baja los impuestos, no mejora las calles. Pero sí gasta fortunas en publicidad oficial y en maquinaria de propaganda digital. Los ataques constantes a medios independientes —como este diario, como Zavalla Diario, como cualquier voz que no repita el libreto oficial— no son accidentales. Son estrategia de contención: si no pueden ganar en el debate de ideas, intentan ahogar al rival en el silencio o en la descalificación.
En esta ocasión, no les alcanzó con descalificar. Tuvieron que comprar bots para voltear una encuesta de Instagram. Esa es la medida de su desesperación. Y de su cinismo: usan dinero público —nuestros impuestos— para financiar una operación de desinformación que beneficia a un gobernante que ya no puede defenderse con hechos.

La verdad que no pueden tapar
Zavalla Diario hizo lo que corresponde: documentó, publicó y denunció. Las capturas de pantalla que acompañan esta nota son la prueba fehaciente de una operación de manipulación digital orquestada desde el entorno del gobierno provincial. No hay otra explicación para que decenas de cuentas creadas en el mismo mes, con nombres de animales generados algorítmicamente, con cero actividad previa, ingresen simultáneamente a votar «Sí» en una encuesta que perjudicaba al oficialismo.
El gobierno de Pullaro puede gastar millones en bots. Puede comprar encuestas, puede pagar trolls, puede llenar de pauta a los medios cómplices. Pero no puede comprar la realidad. La gente de Santa Fe sabe que las calles están rotas, que la inseguridad crece, que los impuestos suben, que la casta política —radical, socialista, PRO— sigue viviendo del Estado mientras el ciudadano común se empobrece.
La encuesta de Zavalla Diario mostró la verdad antes de que los bots la voltearan. Y esa verdad, por más que la quieran ocultar con ingeniería digital y dinero público, ya está en la calle. Pullaro no es lo que prometió. Es más de lo mismo. Y la gente, tarde o temprano, se lo hará saber en las urnas. Sin bots que lo impidan.
