Campaña mediática contra Juan Pedro Aleart por denunciar ñoquis en el Garrahan

HWT7GEU3UREDVO557IFGMMPAX4

Juan Pedro Aleart, periodista rosarino y candidato de La Libertad Avanza (LLA), ha desatado una controversia al denunciar la presencia de «ñoquis» (empleados fantasmas) en el Hospital Garrahan, acusando al kirchnerismo de haber utilizado este centro pediátrico de referencia como tapadera para prácticas corruptas. En un mensaje publicado en X el 1 de junio de 2025, Aleart afirmó que estos empleados no laborales desviaban recursos que deberían destinarse a médicos y pacientes, perjudicando la atención de los niños más vulnerables. Sin embargo, medios alineados con intereses políticos, dependientes de la pauta oficial, han tergiversado sus palabras, acusándolo de atacar a los médicos cuando, en realidad, defiende sus recursos y condiciones laborales. La diputada nacional Romina Diez salió en su defensa, denunciando la manipulación mediática como una táctica de la casta política para proteger sus privilegios. Esta campaña de desinformación refleja las tensiones tras la victoria de LLA en Rosario, donde Aleart obtuvo el 31,43% de los votos en las elecciones de convencionales constituyentes de abril de 2025. La denuncia de Aleart es un ejemplo de la lucha por la transparencia y el uso eficiente de los recursos públicos, enfrentando una resistencia que utiliza el poder mediático para distorsionar la verdad.

La campaña de desinformación

La denuncia de Aleart ha generado una reacción virulenta, con medios y figuras políticas tergiversando sus palabras para presentarlo como un enemigo de los trabajadores del Garrahan. El portal RosarioPlus publicó un artículo titulado «Aleart llamó ‘ñoquis’ a los médicos del Garrahan», sugiriendo que el periodista se refería a los profesionales de la salud, cuando su crítica estaba claramente dirigida al personal administrativo no productivo (RosarioPlus: Aleart llamó «ñoquis»). Esta distorsión es un ejemplo de fake news diseñado para desacreditar a Aleart y proteger a quienes se beneficiaban del sistema de «ñoquis».

El dirigente peronista Roberto Sukerman intensificó las críticas, calificando a Aleart de «siniestro personaje» y acusando al gobierno de Milei de ser «el más cruel desde la dictadura» por supuestamente atacar a trabajadores, jubilados y sectores vulnerables. Otros, como el músico Andrés Abramowski, ironizaron sobre su potencial como intendente de Rosario, sugiriendo que su falta de ideas no sería un obstáculo en una ciudad «hecha mierda». Estas reacciones parecen formar parte de una campaña coordinada para deslegitimar a Aleart, especialmente tras la victoria de LLA en Rosario.

Sin embargo, no todos los actores políticos se unieron a la crítica. La diputada nacional Romina Diez, también de La Libertad Avanza, salió en defensa de Aleart, aclarando que sus palabras fueron tergiversadas. En un mensaje publicado en X, Diez afirmó: «La casta tiene miedo!! Es clarísimo lo que expresaste @JAleart !!! Hablaste de los ñoquis, jamás de los médicos!! Al igual que nuestro Presidente!! Que sigan mintiendo y operando… nosotros seguimos trabajando!! La libertad avanza!! VLLC!!» (Romina Diez en X). Esta declaración no solo respalda a Aleart, sino que también denuncia la manipulación mediática como una táctica de la casta política para mantener sus privilegios, reforzando la narrativa de LLA sobre la necesidad de transparencia y eficiencia en la gestión pública.

Muchos de los medios que amplifican estas críticas han dependido históricamente de la pauta oficial, fondos públicos destinados a la publicidad estatal que, bajo administraciones anteriores, se utilizaban para comprar el favor de los medios. En diciembre de 2023, el gobierno de Milei suspendió esta pauta por un año, una medida que afectó a medios como La Capital de Rosario, que recurrió a la Justicia para impugnarla, argumentando que atenta contra la libertad de prensa. Esta dependencia de la pauta oficial sugiere que algunos medios están respondiendo a la pérdida de estos fondos con una narrativa crítica contra Aleart y el gobierno, utilizando la desnformación para proteger los intereses de la casta política.

La verdadera postura de Aleart

Contrario a lo que sugieren los titulares engañosos, Aleart ha sido un defensor del personal médico del Garrahan. Su denuncia se centra en los «ñoquis» y el personal administrativo que, según él, fueron incorporados por el kirchnerismo para desviar recursos públicos. Las auditorías del gobierno confirman esta problemática, revelando que el presupuesto del hospital, que aumentó un 244% en 2025 (de 48 millones a 165 millones de pesos), se destinó principalmente a gastos administrativos, no a médicos o pacientes. Entre 2020 y 2023, el hospital sumó 1.200 empleados, de los cuales 300 son administrativos, sin un aumento proporcional en la atención a pacientes.

Aleart ha destacado que los médicos y residentes, quienes enfrentan salarios por debajo de la línea de pobreza ($797.061 para residentes en abril de 2025, frente a una línea de pobreza de $1.110.000), son las verdaderas víctimas de este sistema. Su mensaje busca garantizar que los recursos se destinen a quienes trabajan directamente en la atención de los pacientes, no a militantes políticos que ocupan cargos administrativos sin funciones reales.

Implicaciones y futuro

La controversia en torno a la denuncia de La Libertad Avanza es un reflejo de las profundas divisiones políticas en Argentina, especialmente tras el ascenso de LLA en Rosario. La victoria de La Libertad Avanza en las elecciones de abril de 2025, ha alterado el equilibrio de poder en la ciudad, generando preocupación entre los sectores tradicionales que dependían de la pauta oficial y de las estructuras de privilegios en instituciones como el Garrahan.

Las auditorías al Garrahan, que buscan eliminar ineficiencias y priorizar a los pacientes, son un paso hacia una gestión más transparente, pero enfrentan la resistencia de gremios y sectores políticos que defienden el statu quo. El gobierno ha implementado medidas como un sistema de control biométrico, que comenzará el 1 de junio de 2025, para garantizar que los empleados cumplan con sus funciones. Además, el plan de eficiencia para 2024-2025 busca reducir la estructura administrativa y mejorar los ingresos del personal médico, como la valorización de las horas de guardia.

El éxito de estas reformas dependerá de la capacidad del gobierno para superar la resistencia gremial y mediática, y de figuras como Aleart y Diez para movilizar a la ciudadanía en favor de la transparencia. La campaña de desinformación contra Aleart es un intento de desviar la atención de las irregularidades en el Garrahan, pero también una oportunidad para que LLA refuerce su mensaje de lucha contra la corrupción y el mal uso de los recursos públicos.

icono
el.liberador.diario@gmail.com |  + posts
Compartí esta noticia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *