Dragado del Paraná: ¿proteger «batatitas» o salir de la pobreza?

Mientras Argentina necesita crecer para salir de la pobreza, legisladores santafesinos impulsan una agenda ambientalista radical que frena el dragado del Paraná, obra clave para el desarrollo exportador. En nombre de la “justicia ecosocial”, el progresismo impone una ideología que desprecia la inversión, paraliza la infraestructura y condena al país al estancamiento.

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Legisladores santafesinos frenan el desarrollo en nombre del ambientalismo ideológico

Mientras Argentina lucha por dejar atrás décadas de estancamiento, inflación y pobreza estructural, un grupo de legisladores y activistas santafesinos vuelve a colocar el freno ideológico al progreso económico, esta vez en nombre de la ecología. El blanco de ataque es el dragado del Paraná, una obra vital para garantizar la competitividad logística del país y ampliar su capacidad exportadora.


🧱 ¿Qué proponen?

Encabezados por referentes como Carlos del Frade (Frente de Izquierda) y Erica Rut Hynes (Partido Socialista), los sectores progresistas de Santa Fe impulsan una agenda “ecosocial” que pretende incluir en la Constitución provincial la idea de que la naturaleza debe ser “sujeto de derechos”. En la práctica, esto significaría sacrificar infraestructura estratégica en nombre de un ambientalismo místico, sin medir las consecuencias económicas.

Activistas como Ana María Laurino fueron más explícitos aún: la Constitución debe propiciar la “justicia ecosocial, étnica, de género y cultural”. Todos los slogans modernos condensados en un marco legal que, de aprobarse, paralizaría cualquier intento serio de desarrollo productivo.


🛑 ¿Por qué es grave?

Porque frenar el dragado del Paraná no es proteger la naturaleza: es condenar al país al subdesarrollo. El Paraná es la columna vertebral de nuestras exportaciones. Por esa vía salen el 80% de los granos que Argentina vende al mundo. Si no se dragan correctamente los tramos estratégicos, los barcos salen con menor carga, los costos aumentan y el país pierde competitividad.

Mientras el mundo demanda alimentos y energía, sectores ideologizados se oponen incluso a la exploración petrolera offshore, usando como excusa expediciones científicas como “Talud Continental IV” (CONICET + ONGs extranjeras) para hacer militancia ecologista disfrazada de ciencia. Es la versión siglo XXI del sabotaje productivo.


📉 Ideología anti desarrollo

Este fenómeno no es nuevo. Como explicó Friedrich Hayek, “la planificación central destruye la libertad y empobrece al individuo”. En su obra Camino de servidumbre, advertía que el Estado que intenta planificar todo termina restringiendo la iniciativa privada y generando estancamiento.

Desde el otro extremo, Karl Marx no dejó dudas sobre su desprecio al desarrollo burgués: “el capital tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y el ser humano” (El Capital, Vol. 1). Esa lógica de guerra contra el capital permea hoy al ambientalismo radical, que ve en toda inversión una amenaza. No importa si saca al país de la pobreza: lo ideológico prima sobre lo humano.


🧭 Legisladores que frenan el desarrollo

Nombre
Partido
Postura
Carlos del Frade
Frente de Izquierda
Rechaza la obra por “extractivista” y por supuesta entrega a multinacionales.
Erica Rut Hynes
Partido Socialista
Promueve legislación ambientalista extrema, con “sujeto de derechos” para la naturaleza.
Ana María Laurino
Activista progresista
Plantea constitucionalizar la “justicia ecosocial, étnica y de género”.

🔍 ¿Y el contexto nacional?

Argentina tiene un 51,9% de pobreza infantil, 42% de informalidad laboral y necesita reconstruir su matriz exportadora para evitar nuevas crisis fiscales. Frenar obras de infraestructura como el dragado del Paraná es criminal desde el punto de vista económico y ético.

Cada día que pasa sin dragado es menos trabajo, menos divisas y más atraso.


💡 Entre el dogma y el desarrollo

La izquierda ambientalista no busca cuidar el agua ni las «batatitas» del CONICET: busca imponer un modelo anticapitalista que boicotea cualquier intento serio de crecimiento, porque considera que el desarrollo es “extractivista”, “patriarcal” o “colonial”. Poco les importa si ese desarrollo es el que saca a millones del hambre.

Como enseñó Ludwig von Mises, “los enemigos del capitalismo no tienen mejor alternativa que ofrecer; sólo tienen odio”. Y ese odio, en Santa Fe, se está convirtiendo en ley.

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