Cuatro diputados se van de La Libertad Avanza en medio del mayor embate político contra Milei

Marcela Pagano, Carlos D’Alessandro, Gerardo González y Lourdes Arrieta abandonaron La Libertad Avanza para formar el bloque “Coherencia”. En las votaciones de los vetos presidenciales se alinearon con la oposición estatista, debilitando al Gobierno y traicionando la confianza de los votantes que los llevaron al Congreso junto a Javier Milei.

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El oficialismo volvió a sufrir una fractura en la Cámara baja. Cuatro legisladores que en 2023 llegaron al Congreso de la mano del presidente Javier Milei decidieron abandonar La Libertad Avanza para conformar un bloque propio, irónicamente bautizado “Coherencia”. Una etiqueta que choca con su accionar: dar la espalda a quienes los votaron para seguir ambiciones personales.

Se trata de Marcela Pagano, Carlos D’Alessandro, Gerardo González y Lourdes Arrieta, quienes en vez de respaldar el proyecto político que les dio identidad y banca, eligieron enredarse en disputas internas y cálculos de supervivencia personal.


Una excusa que no convence

Los cuatro diputados intentaron justificar la ruptura diciendo que buscan “mantener la coherencia y recuperar el valor de la palabra”. Pero en los hechos, su accionar no es más que un quiebre con la confianza de los votantes y un guiño al mismo sistema político que Milei se propuso combatir.

Cada uno de ellos arrastra diferencias con Martín Menem y Karina Milei, pero lejos de procesar esas tensiones dentro del espacio, prefirieron golpear en el peor momento: justo cuando el Congreso discute las reformas estructurales que necesita el país.


Cómo votaron en los vetos presidenciales

La fractura se hizo más evidente en las últimas sesiones:

  • Lourdes Arrieta: votó en contra del veto presidencial a la emergencia en discapacidad, alineándose con el kirchnerismo y sectores de la oposición estatista.
  • Marcela Pagano: también se expresó contra el Ejecutivo en la votación del veto al aumento de las jubilaciones, debilitando al bloque oficialista.
  • Carlos D’Alessandro: acompañó los intentos opositores de derogar los vetos, pese a que eso implicaba dinamitar la política de déficit cero.
  • Gerardo González: de bajo perfil hasta entonces, se sumó a este bloque de rebeldes y se alineó en las votaciones contra el Gobierno, mostrando que su prioridad no era el programa libertario sino ganar espacio político.

En todos los casos, los cuatro actuaron en contra de las posiciones del Ejecutivo, quedando en la práctica como aliados circunstanciales del estatismo parlamentario.


Lourdes Arrieta: de víctima a verdugo

Arrieta primero se mostró como víctima de un “engaño” en la visita al penal de Ezeiza, pero luego denunció públicamente a sus propios compañeros y terminó consolidando un monobloque opositor. Hoy sus votos se cuentan junto a los del kirchnerismo.


Marcela Pagano: del periodismo al escándalo

La periodista que entró al Congreso por su cercanía a Milei pasó rápidamente de ser una figura prometedora a un factor de crisis interna. Sus frustraciones personales, como no haber sido designada en la Comisión de Juicio Político, derivaron en escenas bochornosas con megáfonos e insultos. Su voto contra el Ejecutivo en el caso de las jubilaciones fue el golpe final a su credibilidad libertaria.


Carlos D’Alessandro: rebelión en San Luis

Su enfrentamiento con Karina Milei por la intervención partidaria en San Luis dejó al descubierto su falta de lealtad. Sus críticas públicas al Gobierno, a las que sumó sus votos contra los vetos, terminaron de sellar su salida.


Gerardo González: de la irrelevancia al oportunismo

Sin peso político propio, eligió subirse al carro de los disidentes y acompañar con su voto a la oposición en los vetos. De la irrelevancia pasó al oportunismo, mostrando que su brújula está lejos de los principios que dijo defender en campaña.


Una traición al pueblo

La formación del bloque “Coherencia” no es más que un golpe bajo al oficialismo y una falta de respeto hacia los votantes que confiaron en Milei y en La Libertad Avanza.

En vez de respaldar las reformas que pueden sacar a la Argentina del pantano estatista, estos cuatro diputados eligieron seguir sus egos y ambiciones, repitiendo las mismas prácticas de la política tradicional que la ciudadanía decidió castigar en las urnas.

La historia recordará sus nombres no como constructores, sino como lo que son: los primeros en quebrar la voluntad popular y darle la espalda al proyecto libertario que juraron representar.

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