Se mantiene el veto al dictamen de jubilados: victoria del gobierno sobre la irresponsabilidad fiscal
La Cámara de Diputados no alcanzó los dos tercios necesarios para revertir el veto presidencial al aumento de las jubilaciones. Con 160 votos a favor del veto y 83 en contra, el Gobierno de Javier Milei logró sostener la meta de déficit cero y consolidó una victoria clave frente al embate estatista, apenas días después del traspié por las pensiones por discapacidad.
Este miércoles, la Cámara de Diputados no logró revertir el veto presidencial al aumento de las jubilaciones, una de las medidas más discutidas en las últimas semanas. El proyecto frenado por Javier Milei proponía un incremento del 7,2% en los haberes y una suba en el bono mensual, pero la oposición no alcanzó los dos tercios de la Cámara necesarios para imponerlo por encima de la decisión del Presidente.
La votación terminó con alrededor de 160 votos a favor de sostener el veto y 83 en contra, dejando firme la postura de Milei. Con este resultado, el beneficio extraordinario aprobado en el Congreso queda sin efecto y el equilibrio fiscal permanece intacto.
Este triunfo del oficialismo se produjo apenas días después de que el Gobierno sufriera una derrota en la discusión sobre las pensiones por discapacidad, pero a diferencia de ese revés parlamentario, el capítulo de las jubilaciones era considerado el más importante en la batalla por sostener la disciplina fiscal.
Desde la Casa Rosada explicaron que el proyecto era “deficitario”: no señalaba de dónde saldrían los fondos para financiar el gasto adicional, que representaba casi un 1% del PBI. Aplicarlo hubiese puesto en riesgo la meta de déficit cero y con ella la estabilidad fiscal.
“El equilibrio fiscal no se negocia”, sentenció Milei al defender su decisión. Y fue más allá: advirtió que cualquier aumento sin financiamiento real “quiebra al Estado”. El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, fue igual de categórico: el Gobierno no tiene recursos para afrontar este gasto y descartó de plano financiarlo con emisión monetaria.
La oposición intentó forzar un proyecto sin respaldo ni planificación, disfrazando de sensibilidad social lo que en realidad era puro populismo presupuestario. No pudieron explicar cómo sostenerlo, ni de dónde sacarían los recursos. El intento quedó expuesto como una maniobra irresponsable.
Gracias a la firmeza del Gobierno, la disciplina fiscal se mantiene como prioridad y el Estado evita cargar con gastos insostenibles que hipotecarían el futuro de todos los argentinos. Cuidar las cuentas no es un capricho: es garantizar que los recursos se usen de manera responsable y que el país no regrese al pozo del déficit permanente.
De esta manera, La Libertad Avanza ratifica su compromiso con la estabilidad y con una política económica seria, entendiendo que proteger a los jubilados también significa no condenarlos —junto con el resto de los argentinos— a un sistema quebrado y sin futuro.
