Un nuevo golpe al bolsillo: Kicillof sube impuestos en tarjetas y billeteras virtuales a un día de ganar

Recién salido del triunfo electoral, Axel Kicillof vuelve a elegir el camino fácil: más impuestos, menos libertad. La Provincia de Bs As imita a Pullaro en Santa Fe y aumenta la alícuota de Ingresos Brutos sobre operaciones con tarjeta de crédito, descargando sobre trabajadores, comercios y consumidores una presión fiscal que ya es asfixiante.

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Del plástico al QR: ahora te cobran también en las apps

ARBA lanzó un régimen por el cual proveedores de servicios de pago deberán retener Ingresos Brutos cuando un contribuyente reciba fondos en su cuenta digital. Empieza 1° de octubre para prestadores ya designados en otras jurisdicciones y 1° de noviembre para el resto. Alícuotas por padrón: 0,1% a 5% según actividad. Exclusiones: sueldos, jubilaciones, pensiones, préstamos y exportaciones.

¿A quiénes alcanza? A contribuyentes de IIBB bonaerenses —locales y de Convenio Multilateral—, incluidos monotributistas y comercios que cobran por billetera. En la práctica, la app descuenta automático cada acreditación: otro peaje más.

La pinza impositiva: tarjeta + billetera

A la suba de alícuotas en consumos con tarjeta se suma la mordida sobre acreditaciones digitales. Lo que debería ser comodidad y competencia para bajar costos, la Provincia lo transforma en un encarecimiento que achica márgenes al comercio. Más impuestos, menos actividad.

Prioridades del poder vs. prioridades de la gente

Mientras la inseguridad, el empleo y la inversión siguen esperando, la respuesta oficial es recaudar. En vez de bajar gasto político y privilegios, el Estado vuelve a mirar al contribuyente como caja. Cada compra con tarjeta o cobro por QR se convierte en otra mordida.

Traducción: en lugar de ordenar el Estado, te ordenan la billetera.

Mirada libertaria: cómo se sale

La salida es conocida: menos Estado, menos impuestos, más libertad.

  • Aliviar la presión fiscal.
  • Liberar la producción y el comercio.
  • Dejar que la gente decida qué hacer con su dinero, sin un burócrata cobrando peaje en cada transacción.

El silencio caro de la pauta

No es solo voracidad fiscal: también hay silencio en buena parte del ecosistema mediático. Cuando el ajuste toca intereses políticos, la noticia se edita. La pauta oficial manda; las incomodidades van bajo la alfombra. El saldo: ciudadanos desinformados, libertad de expresión erosionada y medios dependientes del poder.

Conclusión. Elección ganada, impuestazo en marcha. Si no cambia el rumbo, cada “victoria” política vendrá con otra suba y menos libertad para producir, invertir y trabajar—en Buenos Aires, en Santa Fe y en los municipios que copiaron la receta.

Ezequiel Alanis
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