Triple crimen en Florencio Varela; Provincia de Buenos Aires bañada en sangre.

El brutal asesinato de Lara Gutiérrez (15), Brenda del Castillo (20) y Morena Verdi (20) en Florencio Varela, atribuido a una banda narco, volvió a poner en el centro del debate la inseguridad y el avance del narcotráfico en la provincia de Buenos Aires. Las jóvenes fueron torturadas, descuartizadas y enterradas; las imágenes se transmitieron en vivo por redes sociales.
El caso generó fuertes cuestionamientos a la administración de Axel Kicillof por la creciente sensación de abandono en barrios del Conurbano.

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Una trampa mortal

Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15) concurrían a lo que les habían prometido como una fiesta en Bajo Flores, Ciudad de Buenos Aires. Pero esa invitación fue parte del engaño: en lugar de diversión, las jóvenes cayeron en una emboscada.

Durante días estuvieron desaparecidas hasta que sus restos aparecieron en una vivienda de Villa Vatteone, Florencio Varela: torturadas, descuartizadas y enterradas en el jardín.

La casa del horror y el mensaje mafioso

La propiedad donde fueron asesinadas ya había sido forzada: los sicarios obligaron a los dueños a “poner la casa a disposición” para el viernes siguiente, y en ese lapso acondicionaron un pozo profundo en el patio. Aunque no era un búnker de narcotráfico formal, funcionaba como apoyo logístico de la banda, en la zona sur del Gran Buenos Aires. Uno de los mensajes difundidos por los autores fue: “Esto les pasa a quienes me roban”, presuntamente atribuido a “Pequeño J”.

La “transmisión” como sello de terror

Lo más escabroso: la tortura y ejecución se transmitieron en vivo en un grupo cerrado de Instagram, con unos 45 integrantes de la organización narco, que vieron las sesiones de violencia extrema como espectáculo y advertencia.

Era una demostración de poder y brutalidad: quien se “mete con él” debe ver lo que le puede pasar.

Detenciones y el rol del supuesto “Pequeño J”

Hasta ahora, hay cuatro detenidos:

  • Magalí Celeste González Guerrero (28)
  • Andrés Maximiliano Parra (18)
  • Iara Daniela Ibarra (19)
  • Miguel Ángel Villanueva Silva (27)

Fueron trasladados al penal de Melchor Romero.

Pero la justicia apunta a un autor intelectual: un joven narco conocido como “Pequeño J”, de nacionalidad peruana, de unos 23 años (también identificado como Julio Valdeverde o Julio Noguera).

La hipótesis predominante es que el crimen fue una represalia: se sospecha que una de las víctimas robó dinero y cocaína de ese grupo criminal.

Narco, impunidad y territorio: el ascenso del crimen en el Conurbano

Este caso no es una anomalía aislada. La provincia de Buenos Aires —especialmente en el Conurbano— ha experimentado un notable crecimiento del narcotráfico en los últimos años, con bandas territoriales que imponen su ley, extorsionan, controlan puntos de venta y disputan zonas.

La masividad de la violencia ya no es solo entre bandas rivales: ahora se extiende sin miramientos sobre poblaciones vulnerables, mujeres jóvenes, barrios periféricos, donde la presencia estatal es débil o casi nula.

El hecho de que estos crímenes se realicen con impunidad relativa (o bajo amenazas de represalias) alimenta la sensación de “territorio abandonado” por las autoridades provinciales y nacionales.

Ante un episodio tan brutal, las críticas hacia la provincia de Buenos Aires y su gobernador —Axel Kicillof— afloran con fuerza. Para muchos, la Provincia ha sido incapaz de contener el avance del narcotráfico y garantizar seguridad real en los barrios más vulnerables.

La pregunta que circula entre vecinos, organizaciones sociales y voces políticas es inevitable: ¿cómo puede haber una transmisión en vivo de un crimen horrendo si no se detecta antes? ¿Dónde estaban los operativos de inteligencia, los controles sociales, la prevención?

El gobernador de PBA – Axel Kicillof- ha dejado el territorio en manos de los delincuentes, y la provincia es un baño de sangre y de impunidad.

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