El insólito “impuesto a los pedos de vaca” que impulsa una diputada de Grabois
La Legislatura bonaerense volvió a cruzar la frontera del absurdo: una diputada del espacio de Juan Grabois presentó un proyecto para crear un impuesto al “metano bovino”, es decir, a los pedos de vaca. Una iniciativa que revela un nivel de desconexión alarmante, convierte al país en meme internacional y muestra hasta dónde puede llegar el fanatismo climático cuando legisla sin ciencia, sin campo y sin sentido común.
La Legislatura bonaerense volvió a ser noticia internacional… pero no por sus avances, sino por el nivel de disparates legislativos que algunos sectores están dispuestos a impulsar. Esta vez, la protagonista es una diputada provincial del bloque de Juan Grabois, autora del proyecto que crea la Tasa Ambiental sobre el Metano en Buenos Aires (TAMBA).
Traducido al lenguaje común:
👉 un impuesto a los gases de las vacas.
👉 sí: a los pedos de vaca.
👉 en serio: a los pedos de vaca.
Mientras la provincia enfrenta problemas urgentes como inseguridad, pobreza, desempleo y colapso educativo, un sector de la política dedicó tiempo, recursos y estructura legislativa a redactar un proyecto para gravar biología bovina básica, con sello oficial y membrete estatal.
🐄💨 Un tributo que haría sonrojar hasta al más dogmático activista climático
Según el proyecto, las emisiones de metano del ganado vacuno son tan peligrosas que los productores deben pagar una tasa especial para “compensarlas”.
El texto habla con total seriedad de:
- “neutralización del impacto de los gases emitidos por la actividad ganadera”,
- creación de un “fondo fiduciario ambiental”,
- y objetivos climáticos que parecen copiados y pegados de foros de Europa del Norte.
Mientras tanto, el mundo entero se ríe cada vez que aparece una iniciativa así.
Argentina, país del asado, la lechería y la ganadería, decide discutir cuánto debe pagar una vaca por hacer lo que una vaca hace desde antes que existan los Estados.
🤡 Cuando la política pierde el sentido del ridículo
Este proyecto no es solo malo.
Es vergonzoso.
Muestra una desconexión total con la vida real, con el campo, con la gente y con el sentido común. Revela un tipo de política que legisla desde PowerPoints importados, sin saber ni siquiera cómo funciona una vaca, un tambo o un rodeo.
Es la demostración perfecta del activismo climático mal entendido, que confunde soluciones reales con delirios impositivos, siempre con la creatividad suficiente para convertir cualquier cosa en un “nuevo impuesto”.
📉 Una mancha para la política argentina: quedamos como un sketch internacional
El impuesto a los pedos de vaca es un chiste repetido en Europa desde hace 15 años, cuando algunos legisladores nórdicos propusieron ideas similares… que fueron descartadas de inmediato.
En Argentina, no solo se impulsa: se presenta en la Legislatura, con membrete oficial y firma de diputada.
Mientras millones de bonaerenses esperan soluciones a problemas urgentes, un sector de la política debate si el metano bovino debe tributar o no.
🐮 Conclusión: el TAMBA no es un proyecto—es un papelón
La agenda que promociona el progresismo radicalizado llega a estos niveles:
- Proyectos absurdos,
- Desconectados de la vida cotidiana,
- Ideados por gente que jamás pisó una rural,
- Y que hacen que el Estado parezca un museo de ocurrencias.
Argentina no necesita más motivos para convertirse en meme internacional.
Pero la extrema izquierda pareciera esforzarse para aportar uno nuevo cada semana.