España abre juicio oral contra Íñigo Errejón: el «intelectual» de la nueva izquierda europea, chavista y abusador
La Justicia española resolvió llevar a juicio oral a Íñigo Errejón, exdiputado y cofundador de Podemos, por la denuncia de la actriz Elisa Mouliaá por un presunto delito de agresión sexual ocurrido en 2021. El juez Adolfo Carretero citó al dirigente para el 15 de enero y fijó una fianza de 30.000 euros, en una decisión que contradice el pedido de archivo de la Fiscalía y habilita un proceso que golpea de lleno la narrativa moral de la “nueva izquierda”.
La Justicia española resolvió avanzar a la etapa de juicio oral contra Íñigo Errejón, exdiputado y uno de los fundadores de Podemos, tras la denuncia presentada por la actriz Elisa Mouliaá por un presunto delito de agresión sexual ocurrido en 2021. La decisión fue firmada por el juez Adolfo Carretero, del Juzgado de Instrucción Nº 47 de Madrid, quien citó al dirigente para el 15 de enero y le impuso una fianza de 30.000 euros para afrontar posibles responsabilidades civiles.

La resolución adquiere especial impacto político porque se adopta a contramano del criterio de la Fiscalía, que había pedido archivar el expediente por falta de pruebas suficientes. El magistrado, sin embargo, consideró que existen indicios que ameritan la continuidad del proceso y que los elementos aportados por la acusación deben ser valorados en el debate oral. La querella solicita tres años de prisión.
Errejón niega los hechos, pero el avance del caso supone un golpe severo para una figura que durante años fue presentada como rostro académico, moral y discursivo de la “nueva izquierda” europea.
Quién es Íñigo Errejón: del laboratorio ideológico universitario al poder político
Doctor en Ciencia Política y formado en el entorno universitario vinculado al pensamiento posmarxista, Errejón fue uno de los arquitectos teóricos de Podemos. Desde sus inicios, defendió una estrategia populista de inspiración latinoamericana, basada en la construcción de antagonismos sociales —“pueblo” vs. “casta”— y en un rol ampliado del Estado en la economía.
En América Latina, sus intervenciones públicas y escritos lo ubicaron en sintonía con gobiernos como el de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela, a los que justificó en clave geopolítica y social, aun frente a denuncias internacionales por autoritarismo, persecución política, colapso institucional y migratorio. Esa cercanía conceptual y retórica con el chavismo y el eje bolivariano alimentó críticas persistentes sobre su tolerancia hacia regímenes de matriz iliberal.
Tras tensiones internas con Pablo Iglesias, Errejón rompió con Podemos y fundó Más País, luego integrado en la órbita de Sumar. Pese al recambio de siglas, mantuvo un perfil ideológico marcado por el intervencionismo económico, el ambientalismo político y una mirada crítica del libre mercado y de Occidente.
La causa judicial y el punto de inflexión reputacional
La denuncia de Mouliaá describe hechos ocurridos en 2021. El juez valoró que la declaración de la denunciante resulta “coherente en lo esencial”, y que los peritajes y testimonios indirectos incorporados ameritan su examen en juicio. No existen testigos presenciales, por lo que la credibilidad de los relatos será central en el proceso.
Si bien la apertura del juicio no implica una condena, el solo hecho de llegar a esta instancia erosiona la narrativa ética que durante años la dirigencia de esa corriente política sostuvo como bandera —en especial en materia de género— y deja a Errejón en una posición pública fuertemente debilitada.
La izquierda repite patrón en todo el mundo
En todo el globo, ya se hizo costumbre leer noticias acerca de líderes de izquierda abusadores. El caso Errejón repercute también en América Latina, donde distintos dirigentes asociados a proyectos de izquierda populista han enfrentado, en los últimos años, denuncias o controversias judiciales por abusos sexuales o violaciones.
En Bolivia, Evo Morales, en Argentina existen denuncias de gravedad contra kirchneristas como José Alperovich, Guazzora o Fernando Espinoza. El caso consolida la percepción de una élite política que construyó poder desde el relativismo frente a regímenes como el chavista, mientras reclamaba estándares éticos más altos para sus adversarios.
Esto se ha ido consolidando como un auténtico patrón estructural dentro de la izquierda internacional: numerosos dirigentes, altos funcionarios y referentes partidarios terminan siendo denunciados —y condenados— por hechos vinculados a la corrupción, el abuso de autoridad, el enriquecimiento ilícito y por situaciones graves de violencia y acoso.
Los casos a nivel mundial reafirman que los dirigentes de izquierda son ante todo, delincuentes ocultos que tarde o temprano terminan encarcelados.
