Irán al borde del estallido: protestas masivas desafían al régimen
Teherán y más de 100 ciudades iraníes viven la mayor ola de protestas contra el régimen islámico en años, mientras el gobierno responde con represión, apagones de internet y amenazas de una nueva masacre.
Irán atraviesa su momento de mayor tensión interna en más de una década. Miles de personas salieron masivamente a las calles de Teherán y de decenas de ciudades en todo el país en una serie de protestas antigubernamentales que ya llevan más de 13 días consecutivos, desafiando abiertamente al régimen clerical que gobierna desde 1979.
Las manifestaciones, descritas por observadores independientes como las más grandes desde 2009, fueron detonadas por el colapso de la moneda iraní, una inflación que supera el 40% y una crisis económica agravada por décadas de corrupción, mala gestión y sanciones internacionales. Sin embargo, rápidamente evolucionaron hacia un cuestionamiento directo al sistema político y religioso que domina el país.
“Muerte al dictador” y “Pahlavi volverá”: consignas que rompen un tabú histórico

Multitudes avanzando por avenidas principales de Teherán, Mashhad, Isfahán, Tabriz, Shiraz, Kermanshah y Zahedan, coreando consignas impensables hace pocos años:
- “Muerte al dictador”, en referencia directa al líder supremo Ayatollah Ali Khamenei
- “Pahlavi volverá”
- “Larga vida al shah”
- “No tengan miedo, estamos todos juntos”
En Mashhad, ciudad natal de Khamenei, miles de manifestantes marcharon durante horas sin ser dispersados inicialmente, arrancaron cámaras de vigilancia y ocuparon pasos elevados. En Teherán, columnas humanas recorrieron kilómetros mientras se escuchaban cánticos contra el régimen y la Guardia Revolucionaria.
El crecimiento del apoyo simbólico a la restauración de la monarquía, con referencias explícitas a Reza Pahlavi —hijo del último shah derrocado en 1979— refleja no solo una adhesión concreta, sino la desesperación de una sociedad que ya no ve salida dentro del sistema actual.
Internet cortado, calles militarizadas y muertos en aumento
Ante la magnitud de las protestas, el régimen respondió con una táctica conocida: apagón casi total de internet y comunicaciones. Según NetBlocks y Cloudflare, la conectividad nacional cayó a menos del 1% durante más de 18 horas, aislando al país del mundo y dificultando el contacto incluso entre familiares.
Organizaciones de derechos humanos advierten que este tipo de apagones suelen preceder represiones sangrientas, como ocurrió en 2019 y en 2022 tras la muerte de Mahsa Amini.
Las cifras de víctimas varían, pero todas coinciden en un punto: la violencia estatal está aumentando.
- HRANA reporta al menos 34 manifestantes muertos, incluidos niños, y más de 2.270 detenidos
- Iran Human Rights eleva la cifra a 45 muertos
- La BBC logró confirmar identidades de al menos 22 personas fallecidas
- El régimen admite solo muertes de fuerzas de seguridad, minimizando o negando las víctimas civiles
En ciudades como Dezful, Ilam y Kermanshah, hay imágenes de fuerzas de seguridad disparando munición real, perdigones y gases lacrimógenos contra manifestantes desarmados.
El régimen endurece el discurso: amenazas y criminalización
Lejos de calmar la situación, el líder supremo Ali Khamenei calificó a los manifestantes como “vándalos” y “saboteadores al servicio de Estados Unidos”, mientras el jefe del Poder Judicial prometió castigos “máximos y sin ninguna indulgencia legal”.
La televisión estatal intentó negar o minimizar las protestas, emitiendo imágenes de calles vacías o actos oficialistas, una estrategia que contrasta violentamente con la avalancha de videos que lograron salir antes del apagón.
Incluso se difundieron acusaciones de supuestas “operaciones del Mossad” y complots extranjeros, un recurso habitual del régimen para justificar la represión y evadir su responsabilidad ante el colapso interno.
Trump endurece su postura y Occidente observa con cautela

Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump lanzó una advertencia directa al régimen iraní:
“Si empiezan a matar manifestantes, los vamos a golpear muy duro”.
El secretario del Tesoro estadounidense aseguró que la economía iraní está “contra las cuerdas”, mientras que gobiernos europeos, como el Reino Unido, pidieron “moderación”, evitando condenas firmes.
Para muchos iraníes en las calles, esa tibieza internacional contrasta con la brutalidad que viven puertas adentro
El mayor desafío al régimen desde su creación
Con protestas activas en las 31 provincias del país, apoyo transversal entre jóvenes, trabajadores, estudiantes y minorías étnicas, y un régimen que responde con censura y balas, Irán enfrenta el desafío más serio a su sistema teocrático en décadas.
El resultado aún es incierto. Pero una cosa parece clara: el miedo ya no paraliza a la sociedad iraní, y la narrativa oficial del régimen se desmorona frente a millones que ya no reclaman reformas, sino el fin del sistema que los gobierna desde hace casi medio siglo.
Las MUJERES en Irán
Las mujeres iraníes son las verdaderas feministas del siglo XXI: luchan a cara descubierta contra un Estado teocrático que las reprime por ley, las vigila con tecnología estatal, las encarcela, las tortura y hasta las viola por reclamar derechos básicos como decidir sobre su propio cuerpo. En Irán, no usar el hiyab puede significar multas, prisión o muerte, y aun así miles salen a la calle bajo la consigna “Mujer, Vida, Libertad”, enfrentando a un régimen que la propia ONU acusa de crímenes de lesa humanidad, violaciones en grupo a manifestantes y persecución sistemática. Frente a ese infierno real, el feminismo de cartón occidental, cómodo, universitario y militante desde redes sociales, guarda silencio o relativiza los abusos porque el opresor es un régimen que la izquierda global se niega a condenar. Mientras en Occidente se discuten privilegios simbólicos, en Irán las mujeres ponen el cuerpo, la libertad y la vida contra una dictadura religiosa que las considera ciudadanas de segunda: ellas no declaman feminismo, lo pagan con sangre.



