Historia en el Senado: La Libertad Avanza desplazó al kirchnerismo y consolida una nueva mayoría
La Libertad Avanza desplazó al kirchnerismo de todos los cargos de conducción del Senado de la Nación Argentina y consolidó una nueva mayoría parlamentaria
En una jornada que ya quedó marcada en la historia parlamentaria argentina, La Libertad Avanza logró desplazar al kirchnerismo de todos los cargos de conducción del Senado de la Nación Argentina, pese a que Unión por la Patria continúa siendo la primera minoría en cantidad de bancas.
La decisión, impulsada por el oficialismo con el respaldo de bloques provinciales, la UCR y el PRO, representa un golpe político directo a la estructura que durante años condujo el kirchnerismo en la Cámara Alta. Por primera vez desde el regreso de la democracia en 1983, el peronismo alineado quedó completamente afuera de la mesa de autoridades.
Una nueva mayoría parlamentaria
La presidencia provisional seguirá en manos del libertario Bartolomé Abdala, pero el cambio clave estuvo en la vicepresidencia. Ese lugar, que históricamente correspondía a la primera minoría, fue otorgado a la senadora jujeña Carolina Moisés, quien rompió con el bloque kirchnerista y conformó Convicción Federal junto a otros legisladores.

Además, la vicepresidencia primera será ocupada por Carolina Losada (UCR) y la segunda por Alejandra Vigo, consolidando un esquema que deja al kirchnerismo sin representación institucional en la conducción del Senado.
La votación fue contundente: 45 votos afirmativos contra 25 negativos y una abstención. Con este nuevo esquema, el oficialismo roza los dos tercios y se posiciona con fuerza para avanzar en temas estructurales, incluyendo designaciones clave como jueces de la Corte Suprema.
El fin de una era
Desde el entorno del presidente Javier Milei celebraron la jugada política como un paso más en la transformación institucional del país. La reconfiguración del Senado no solo implica un cambio de nombres, sino el desmantelamiento del andamiaje de poder que el kirchnerismo sostuvo durante casi dos décadas.
El jefe del bloque peronista, José Mayans, denunció “atropello” y “lectura antojadiza del reglamento”, pero el oficialismo respondió con números: mayoría construida, acuerdos federales y gobernabilidad.
La ruptura interna del peronismo, sumada al acompañamiento de gobernadores y bloques provinciales, refleja un escenario político distinto al de años anteriores. La fragmentación del kirchnerismo deja expuesta una pérdida de liderazgo y cohesión que impacta directamente en su capacidad de maniobra legislativa.
Con esta movida, el Gobierno consolida una arquitectura parlamentaria alineada con su programa reformista. Reforma laboral, acuerdos internacionales y cambios estructurales ya forman parte de la agenda inmediata.
El Senado que durante años fue bastión del kirchnerismo hoy muestra otra correlación de fuerzas. Para el oficialismo, se trata de un hecho histórico que simboliza algo más profundo: el cierre de un ciclo político y el inicio de una nueva etapa en la Argentina.
