Santa Fe: fuerzas de seguridad se autoconvocan y denuncian el “falso aumento” anunciado por Maximiliano Pullaro
Un creciente malestar atraviesa a las fuerzas de seguridad de la provincia. Personal activo y pasivo de distintas áreas se autoconvocó tras resultar falso el aumento salarial anunciado por el gobernador Maximiliano Pullaro.
Un malestar generalizado se sigue notando en la provincia de Santa Fe, todo el personal policial esperaba ansiosamente cobrar este mes de marzo para percibir el prometido aumento por el que arriesgaron sus carreras, pero la realidad les estalló en la cara y decidieron manifestarse nuevamente mostrando su descontento con los oscuros manejos del gobierno provincial.
La protesta, aseguran, no apunta a paralizar el servicio sino a visibilizar una situación que describen como “insostenible”.
De la convocatoria participan trabajadores del IAPIP, Bomberos Zapadores, personal activo,pasivo y retirado de distintas unidades, grupos técnicos, zonas de inspección, comisarías, Gabinete de Identificaciones, personal penitenciario, jubilados, administrativos y agentes de seguridad en general. La decisión es reunirse todos los días a las 18 horas en sus jornadas francas, hasta obtener una respuesta concreta del Ejecutivo provincial.
“No es como lo anunció el gobernador”
Según los voceros del grupo, el incremento informado oficialmente “no es nada como se presentó públicamente”. Denuncian que el supuesto aumento alcanza solo a “unos pocos seleccionados”, que es no bonificable y no remunerativo, y que no impacta en el salario básico.
“El aumento no va al básico, cuando hay una ley que establece que todo incremento debe incorporarse al básico. El gobernador lo ignora”, sostienen. Además, remarcan que incluso quienes fueron alcanzados por la suba la percibirían recién un mes después.
La situación también afecta a los retirados, ya que al no tratarse de una mejora remunerativa, no impacta en los haberes jubilatorios. “Nos vuelven a dejar afuera”, expresaron.
División interna y tensión creciente
En el Servicio Penitenciario la medida generó una fuerte división: algunos agentes recibieron una mejora parcial mientras otros quedaron excluidos, lo que —según los manifestantes— “enfrenta al propio personal”. “Se hizo una división innecesaria. Esto genera bronca y fractura interna”, advierten.
Las críticas también apuntan al desconocimiento de la realidad operativa. “El gobernador no sabe cómo funciona esto”, afirman desde la autoconvocatoria.
Salud mental subestimada
Otro punto que remarcan con preocupación es la ausencia total de políticas de salud mental dentro de la fuerza. Denuncian que no cuentan con atención ni contención psicológica real, ni en instancias preventivas ni después de atravesar situaciones críticas. “No hay acompañamiento, no hay seguimiento, no hay nada”, aseguran. Relatan que en el día a día enfrentan escenas violentas, accidentes, conflictos familiares extremos y hechos traumáticos que dejan secuelas, pero deben seguir trabajando como si nada hubiera pasado. Ante esa falta de respaldo institucional, explican que la única red de contención termina siendo entre ellos mismos: compañeros que se escuchan, se cubren y se sostienen como pueden, en un contexto que describen como de desgaste emocional permanente.
A esa realidad se suma que deben cargar con ese peso psicológico mientras sobreviven a un día a día extremadamente agotador. Jornadas extensas, guardias rotativas, falta de recursos, viajes sin descanso y la presión constante de intervenir en situaciones límite conforman un escenario de desgaste físico continuo. Sin respaldo profesional ni espacios formales de contención, aseguran que la lucha no es solo salarial, sino también por condiciones humanas básicas que les permitan sostener la tarea sin quebrarse en el intento.
Reclamo salarial y advertencia social
Actualmente, señalan, la mayoría del personal percibe alrededor de $900.000, independientemente de contar con más de 12 años de antigüedad. “Queremos que nuestros años de servicio valgan la pena”, remarcan.
Si bien descartan medidas de fuerza que afecten el servicio : “no es la idea frenar móviles ni dejar de trabajar, solo queremos que nos dejen de tomar el pelo”, advierten que el descontento generalizado puede tener consecuencias. “Es un riesgo para la sociedad que los policías no tengan incentivos. No quieren arriesgar sus vidas por dos monedas”, expresaron.
En ese marco, anticiparon que podrían sumarse a las manifestaciones del personal de salud y educación, sectores que también atraviesan conflictos salariales en la provincia.
Por ahora, la modalidad será pacífica y en horarios francos. Pero el mensaje es claro: las fuerzas de seguridad ya no confían en los anuncios oficiales y exigen una recomposición real que impacte en el salario básico y en los haberes de activos y retirados por igual.
