Elecciones en Perú: Keiko Fujimori resiste el avance de Sánchez y mantiene la ventaja
Con el 90,02% de las actas computadas, la candidata de la derecha conserva una ventaja de 1,1 puntos sobre el referente de izquierda. El escrutinio continúa voto a voto y el resultado definitivo aún permanece abierto.
La segunda vuelta presidencial en Perú mantiene en vilo a todo el país. En una de las elecciones más polarizadas de las últimas décadas, la candidata de centroderecha Keiko Fujimori continúa al frente del escrutinio oficial, aunque la diferencia con el izquierdista Roberto Sánchez se redujo significativamente a medida que avanzó el conteo de votos provenientes de las regiones rurales.
La definición presidencial en Perú entra en su tramo más dramático. Con el 90,02% de las actas computadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Keiko Fujimori mantiene una ajustada ventaja sobre Roberto Sánchez. La candidata de Fuerza Popular reúne el 50,55% de los votos válidos, mientras que el postulante de Juntos por el Perú alcanza el 49,45%, una diferencia de apenas 1,1 puntos porcentuales cuando restan contabilizarse más de 9.200 actas.), Fujimori conserva una ventaja ajustada que mantiene abiertas las expectativas sobre el resultado final. Sin embargo, la dirigente de Fuerza Popular sigue siendo la candidata más votada en el recuento oficial y se encamina a una definición que podría extenderse durante varios días.
La elección enfrentó dos modelos de país completamente opuestos. Por un lado, Fujimori representó una propuesta orientada a la seguridad, la estabilidad económica y la continuidad de las políticas de mercado que han caracterizado a Perú durante las últimas décadas. Del otro, Sánchez construyó su candidatura reivindicando el legado del expresidente Pedro Castillo, quien permanece encarcelado tras el intento de autogolpe de Estado de diciembre de 2022.
La disputa se convirtió rápidamente en un plebiscito sobre el rumbo político del país. Mientras Fujimori advirtió durante toda la campaña sobre los riesgos de un giro hacia la izquierda radical, Sánchez buscó moderar su discurso para captar a los votantes de centro, prometiendo respetar la propiedad privada y mantener la independencia del Banco Central.
Fujimori domina en Lima y las principales ciudades
Los primeros resultados oficiales reflejaron una contundente ventaja de Fujimori en Lima Metropolitana y en los principales centros urbanos del país. En la capital peruana, donde vive aproximadamente un tercio de la población nacional, la candidata conservadora obtuvo una diferencia considerable sobre su rival.
Ese respaldo urbano permitió que durante gran parte de la noche electoral la distancia entre ambos candidatos superara los cinco puntos porcentuales. Con el 70% de las actas contabilizadas, Fujimori alcanzaba el 52,5% de los votos válidos frente al 47,4% de Sánchez.
Posteriormente, a medida que comenzaron a incorporarse los resultados provenientes de las regiones andinas y rurales —tradicionalmente favorables a la izquierda—, la diferencia empezó a reducirse.
Sin embargo, incluso con la caída progresiva de la ventaja, Fujimori logró mantenerse siempre por delante en el conteo oficial.
Un escenario extremadamente ajustado
La incertidumbre aumentó cuando comenzaron a difundirse las proyecciones realizadas por distintas consultoras privadas.
El conteo rápido de Ipsos elaborado para la organización Transparencia otorgó una mínima ventaja a Sánchez con el 50,3% de los votos frente al 49,7% de Fujimori. Otra estimación realizada por Datum Internacional también mostró una diferencia prácticamente imperceptible.
No obstante, ambas mediciones se encuentran dentro de sus respectivos márgenes de error, por lo que ninguna permite proclamar un ganador.
La situación recuerda a las elecciones presidenciales de 2016 y 2021, cuando Keiko Fujimori también protagonizó definiciones extremadamente ajustadas que terminaron resolviéndose por apenas decenas de miles de votos.
La candidata se presentó ante sus seguidores durante la madrugada y evitó cualquier declaración triunfalista.
«Hasta el momento no hay ningún ganador en esta contienda. Serán días largos hasta conocer el resultado final. Se necesita contar cada una de las actas», afirmó.
Al mismo tiempo, envió una señal de tranquilidad institucional al asegurar que respetará el veredicto definitivo de las autoridades electorales.
El peso del voto rural
La principal esperanza de Sánchez se concentra en los votos provenientes del interior profundo del país.
Las regiones andinas y rurales se transformaron en los bastiones electorales del candidato de Juntos por el Perú, quien logró resultados abrumadores en departamentos como Puno y Cusco.
Precisamente por tratarse de zonas geográficamente más complejas, sus actas suelen llegar más tarde a los centros de cómputo nacionales.
Esa característica explica por qué la distancia con Fujimori fue disminuyendo a medida que avanzó el escrutinio.
Sin embargo, analistas políticos advierten que todavía resta contabilizar parte del voto exterior, históricamente más favorable a los sectores conservadores y liberales, un factor que podría resultar decisivo en una elección tan ajustada.
Temor a una prolongada incertidumbre
Las autoridades electorales ya anticiparon que el escrutinio definitivo podría demorar varias semanas debido a los procedimientos de fiscalización y revisión de actas.
Esa posibilidad genera preocupación en sectores económicos y empresariales, que observan con atención una elección considerada clave para el futuro político y financiero del país.
A diferencia de procesos anteriores marcados por denuncias cruzadas y acusaciones de fraude, tanto Fujimori como Sánchez llamaron públicamente a respetar los resultados oficiales.
No obstante, la extrema paridad mantiene la tensión política en niveles muy elevados. Por ahora, la única certeza es que Perú atraviesa una de las definiciones electorales más reñidas de su historia reciente.
Y mientras cada nueva actualización del escrutinio modifica décimas y centésimas, Keiko Fujimori continúa al frente del conteo oficial, resistiendo el avance del candidato de izquierda en una batalla que se definirá voto por voto.
