Santacroce en modo Mundial y vecinos de Funes con la calle detonada pese a pagar fortunas de TGI
Funenses que viven alrededor de los barrios Kentucky, Haras de Funes y Chacras del Lago cuestionan a la gestión municipal por el estado de un acceso clave. Denuncian que pagan cifras altísimas de TGI y que una obra quedó a medio hacer por falta de materiales.
La bronca vecinal volvió a escalar en Funes por el estado de una calle pública clave para el ingreso a barrios y desarrollos del sector sur de la ciudad. Mientras crecen las críticas por la agenda mundialista del intendente Roly Santacroce, vecinos de la zona de Kentucky, Haras de Funes y Chacras del Lago denuncian que la Municipalidad inició trabajos de reparación, rompió más de lo que arregló y dejó la obra a medio camino.
El reclamo apunta a una traza que conecta la zona de Galindo con el acceso a Haras de Funes, en un corredor compartido por emprendimientos como Kentucky, el Club Hípico General San Martín, Chacras del Lago, entre otros desarrollos privados. Se trata de una calle de uso público, sin nombre oficial reconocido por los vecinos, que desde hace tiempo acumula quejas por falta de mantenimiento, iluminación deficiente y problemas de seguridad.

El conflicto no empezó ahora. Meses atrás, vecinos del sector ya habían planteado la posibilidad de cerrar o limitar la circulación por esa calle ante el abandono, la presencia de visitantes ocasionales, encuentros nocturnos, fiestas clandestinas y hasta picadas. La propuesta no prosperó y Santacroce rechazó avanzar con esa alternativa. Al mantenerse como calle pública, la responsabilidad del mantenimiento quedó en manos del Municipio.
Después de varios reclamos y reuniones con funcionarios locales, la Municipalidad finalmente comenzó a intervenir la calle. Pero, según denuncian los residentes, los trabajos quedaron inconclusos. “Arrancaron a arreglarla, rompieron todo y después dijeron que se quedaron sin materiales”, señalaron vecinos consultados por El Liberador.

La situación generó malestar porque no se trata de una calle marginal ni de un camino sin uso. Por allí circulan familias de los mencionados barrios, usuarios del hípico y personas que se mueven por una zona que en los últimos años creció de la mano de urbanizaciones privadas, loteos y desarrollos residenciales.
El reclamo tiene además un trasfondo impositivo que enciende todavía más la bronca. Vecinos del sector aseguran que algunos lotes pagan más de mil dólares anuales en concepto de Tasa General de Inmuebles. En conjunto, estiman que el barrio aporta cerca de u$s300.000 por año al Municipio.
Ese es el punto más sensible del conflicto: los vecinos pagan como si vivieran en una ciudad de primer nivel, pero reciben una calle rota, oscura y con trabajos abandonados. La queja se resume en una frase que se repite en la zona: el Municipio aparece rápido para cobrar, pero lento para dar una contraprestación básica.

«La traza presenta condiciones que agravan el problema. Está rodeada de álamos, tiene poca iluminación y durante la noche la visibilidad se reduce de manera considerable. Con sectores abiertos, desniveles, restos de obra y trabajos sin finalizar, los vecinos advierten que circular por allí se convirtió en un riesgo concreto para autos, motos y peatones», apuntaron los damnificados.
Al mismo tiempo, comentaron que en días de lluvia o de baja visibilidad, la situación se vuelve todavía más compleja. Quienes entran o salen de los barrios aseguran que la calle no sólo genera daños en los vehículos, sino que también representa un peligro para quienes no conocen el estado real del camino.
El sector afectado tiene un peso urbano cada vez mayor. Haras de Funes proyecta la llegada de alrededor de 170 familias. Chacras del Lago forma parte de un corredor residencial consolidado, con lotes amplios y frente al lago. También están cerca Kentucky y el Club Hípico General San Martín, dos referencias históricas del crecimiento del sur de la ciudad.

«No estamos reclamando un privilegio, estamos reclamando que una calle pública esté en condiciones mínimas de circulación. Si el Municipio decidió que la traza no podía cerrarse y debía seguir siendo pública, entonces también debe hacerse cargo de mantenerla, iluminarla y garantizar que pueda utilizarse sin romper vehículos y con la debida seguridad», sumaron.
La discusión también se cruza con el clima político local. Mientras en Funes crecen los cuestionamientos por la situación de servicios, obras y mantenimiento urbano, la figura de Santacroce aparece envuelta en críticas por sus prioridades, viajar al Mundial. «Para nosotros no hay margen para otras agendas, mientras hay familias que no pueden ingresar con normalidad a sus casas», concluyeron los denunciantes.
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