Kicillof bajo fuego: el Garrahan le reclama al IOMA una deuda de $8.278 millones
El hospital pediátrico nacional intimó a la obra social bonaerense por prestaciones impagas. Desde la Provincia niegan la deuda, pero el centro de salud sostiene que los pagos fueron parciales y que el monto sigue creciendo.
El Hospital Garrahan volvió a poner contra las cuerdas al gobierno bonaerense de Axel Kicillof. El centro pediátrico nacional le reclama al IOMA, la obra social de la provincia de Buenos Aires, una deuda de $8.278 millones por prestaciones médicas brindadas a afiliados bonaerenses.
El caso expone una postal incómoda para el kirchnerismo, mientras el gobernador se presenta como defensor de la salud pública, uno de los hospitales pediátricos más importantes del país reclama una suma millonaria a la obra social que depende de su administración.
El reclamo fue formalizado mediante una comunicación enviada a autoridades del IOMA, en la que el Garrahan cuestionó los argumentos de la obra social bonaerense para desconocer el monto adeudado. Según la posición del hospital, la deuda asciende a $8.278.254.990,97 en concepto de capital, sin contar los intereses acumulados desde la mora.
Desde el hospital sostienen que los pagos mencionados por la Provincia no cancelan la deuda, sino que corresponden a pagos parciales a cuenta de obligaciones vencidas. Además, remarcan que esas sumas deben imputarse primero a intereses, por lo que el capital reclamado seguiría pendiente.
La respuesta bonaerense fue en la dirección opuesta. El IOMA afirmó que ya canceló el saldo reconocido y que, de acuerdo con sus registros administrativos, no existen obligaciones impagas con el Garrahan. La Provincia sostiene que una parte importante del reclamo carece de respaldo documental, técnico o normativo.
La discusión, entonces, quedó planteada en dos planos: por un lado, el hospital asegura que la deuda existe y que supera los $8.278 millones; por el otro, la obra social de Kicillof rechaza ese cálculo y afirma que no debe nada. En el medio quedan las prestaciones médicas, los recursos del sistema sanitario y los pacientes que dependen de que las instituciones funcionen.
El conflicto no es menor. El Garrahan es un centro de referencia nacional en pediatría de alta complejidad y atiende a pacientes de todo el país. Cada peso que no ingresa por prestaciones realizadas impacta sobre un sistema que debe sostener tratamientos, cirugías, insumos, profesionales y equipamiento.
El reclamo también desnuda las tensiones entre el discurso político y la gestión concreta. Durante años, el kirchnerismo hizo de la defensa del Estado una bandera, pero cuando llega la hora de pagar las prestaciones que utiliza su propia obra social, el problema termina en una pelea administrativa millonaria.
La administración bonaerense informó días atrás que había abonado más de $1.230 millones al Garrahan y presentó ese pago como la cancelación del saldo pendiente. Sin embargo, desde el hospital sostienen que esa cifra representa apenas una parte de lo reclamado y que no alcanza para dar por cerrada la deuda.
El punto central es la diferencia entre lo que la Provincia reconoce y lo que el hospital reclama. Para el IOMA, el expediente estaría saldado. Para el Garrahan, la deuda sigue vigente y continúa acumulando intereses.
La controversia se da además en un contexto de fuerte debate por el financiamiento del sistema de salud. El Garrahan viene siendo eje de discusiones nacionales por salarios, presupuesto y recursos. En ese marco, el reclamo contra el IOMA suma presión sobre Kicillof y sobre una obra social que desde hace años acumula críticas de afiliados, prestadores y profesionales.
IOMA es una de las cajas sanitarias más grandes del país y concentra la cobertura de trabajadores estatales bonaerenses, jubilados y sus familias. Por eso, cualquier conflicto con un hospital de alta complejidad tiene impacto político directo en la Provincia.
La discusión también deja expuesta una contradicción de fondo: el gobierno bonaerense critica permanentemente el ajuste nacional, pero enfrenta reclamos millonarios por deudas o diferencias de pago con instituciones que prestan servicios esenciales. El Estado presente, cuando no paga, se convierte en Estado deudor.
El hospital, por su parte, reclama que se reconozca la deuda y se regularice la situación. La Provincia insiste en que no hay obligaciones pendientes. Mientras tanto, la controversia sigue abierta y amenaza con escalar si no aparece una salida administrativa clara.
El caso Garrahan-IOMA vuelve a mostrar que la salud pública no se defiende con consignas, sino con gestión, cuentas claras y pagos al día. Kicillof deberá explicar por qué la obra social de la Provincia quedó enfrentada con el hospital pediátrico más emblemático del país por una deuda que, según el Garrahan, ya supera los $8.278 millones.
