Un SAMCO y la gestión Pullaro en la mira: denuncian guardias sin médico y ambulancias sin oxígeno

Un trabajador del hospital local presentó una denuncia formal por graves fallas en la atención, falta de cobertura profesional, uso de teléfonos personales para emergencias y presuntos medicamentos vencidos. También pidió una auditoría urgente por posibles conflictos de interés en la gestión.

SAMCO Logroño

El SAMCO de Logroño quedó en el centro de una fuerte denuncia interna que expone presuntas deficiencias en el funcionamiento del hospital local y abre interrogantes sobre el estado real del sistema de salud en el interior santafesino. Según el testimonio del personal del establecimiento, el efector público tendría graves problemas de cobertura médica, organización interna, equipamiento de emergencia y control administrativo. Reclaman a las autoridades una respuesta por escrito y una intervención urgente para garantizar un servicio seguro tanto para los pacientes como para los trabajadores.

Según pudo saber El Liberador, uno de los puntos más sensibles es la falta de médico de guardia permanente. De acuerdo con el planteo, el hospital sólo contaría con presencia médica en días hábiles de 8 a 14, lo que dejaría amplias franjas horarias sin atención profesional. La situación resulta especialmente preocupante para una comunidad que depende del SAMCO como primera respuesta ante urgencias.

El trabajador denunciante aseguró además que, en distintas situaciones críticas, intentó comunicarse telefónicamente sin obtener respuesta. Según el escrito, esas llamadas constarían registradas en su teléfono personal, aunque luego se habría negado haberlas recibido.

La denuncia también advierte sobre la inexistencia de una línea institucional para el funcionamiento del servicio. Ante esa falta, el personal de guardia se vería obligado a utilizar sus propios teléfonos particulares para resolver comunicaciones vinculadas a emergencias, derivaciones y cuestiones operativas del hospital.

Ese punto no es menor. En un área sensible como la salud, depender de celulares personales para coordinar urgencias expone a los trabajadores, debilita la trazabilidad de las comunicaciones y deja al servicio en una situación de precariedad institucional.

Otro aspecto crítico señalado es la ausencia de cobertura de enfermería durante salidas de urgencia. Según la presentación, cuando el personal debe acompañar una derivación, el hospital puede quedar desatendido durante varias horas. La denuncia sostiene que esa situación ocurre sin que ninguna autoridad asuma formalmente la responsabilidad por lo que pueda suceder mientras el efector queda sin personal disponible.

A su vez, apuntaron contra las condiciones de las ambulancias utilizadas para traslados. De acuerdo con la denuncia, los vehículos destinados a derivaciones no contarían con elementos mínimos indispensables, entre ellos oxígeno. Si eso se confirma, el cuadro sería de extrema gravedad, una ambulancia sin oxígeno ante un paciente crítico no es una falla menor, sino un riesgo sanitario y para la vida de los pacientes concreto.

El trabajador dejó asentado que el ejercicio de la enfermería está regulado por la Ley Nacional 24.004, que establece funciones, responsabilidades y límites profesionales. En ese marco, reclamó condiciones laborales adecuadas y respaldo institucional para poder cumplir sus tareas sin quedar expuesto ante situaciones que exceden sus competencias.

A las fallas operativas se suma un clima interno preocupante. Según la información presentada, luego de formular los reclamos el trabajador habría sido objeto de acciones que podrían interpretarse como represalias. Esa situación generó inquietud entre el personal y profundizó la sensación de falta de transparencia dentro del SAMCO.

La respuesta institucional tampoco habría servido para despejar las dudas. Según surge de la documentación, la dirección del establecimiento rechazó los planteos y sostuvo que el hospital funciona con normalidad. Sin embargo, no habría anunciado auditorías internas, revisiones administrativas, cronogramas de mejoras ni medidas concretas para corregir los problemas señalados.

Por el contrario, la contestación oficial habría puesto el foco en cuestionar el accionar del trabajador denunciante. Ese enfoque desplaza el eje de la discusión desde las condiciones del servicio hacia el plano personal, lo que podría interpretarse como una forma de deslegitimar a quien expone irregularidades.

La denuncia también incorpora cuestionamientos sobre la transparencia administrativa del SAMCO. Según la información recabada, existirían vínculos familiares entre autoridades del establecimiento, integrantes de la comisión, personal administrativo y proveedores vinculados al funcionamiento del hospital.

Entre los casos mencionados aparecen relaciones directas entre la conducción del efector, responsables administrativos, proveedores de insumos y servicios, y personas relacionadas con tareas de mantenimiento de la ambulancia. De corroborarse, esas conexiones podrían configurar conflictos de interés o prácticas de nepotismo en la administración de recursos públicos.

El documento también menciona la existencia de material audiovisual donde se observarían medicamentos vencidos almacenados dentro del hospital. Si esa información se confirma, el hecho reforzaría la necesidad de una auditoría inmediata y de controles más estrictos sobre el manejo de insumos.

El caso del SAMCO de Logroño expone un problema de fondo, cuando un hospital público funciona sin médico de guardia permanente, con ambulancias presuntamente incompletas, sin línea institucional y con denuncias internas que no reciben respuestas concretas, la política está metiendo la cola y está fallando en una de sus responsabilidades básicas.

La salud pública no se sostiene con discursos ni comunicados con bajada ideológica. Necesita médicos disponibles, ambulancias equipadas, insumos en condiciones, personal protegido y administración transparente.

La denuncia ahora exige una investigación seria. Una auditoría permitiría verificar qué ocurre realmente dentro del SAMCO, determinar responsabilidades y establecer medidas urgentes para garantizar la atención de los vecinos.

Mientras tanto, la pregunta queda abierta para la gestión provincial: si un trabajador del sistema tiene que denunciar durante años para que alguien escuche, ¿cuántas fallas más permanecen ocultas en hospitales y centros de salud del interior santafesino?

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