Condenaron por cuarta vez a Julio De Vido: otro golpe a la herencia de corrupción K

El histórico ministro de Planificación del kirchnerismo fue condenado por las irregularidades en la adjudicación de obras a Odebrecht. La Justicia volvió a señalar maniobras incompatibles con la función pública y profundiza el oscuro legado de una de las etapas más cuestionadas de la administración estatal argentina.

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La corrupción volvió a sentarse en el banquillo de los acusados y una vez más uno de los nombres más emblemáticos del kirchnerismo terminó condenado por la Justicia.

El Tribunal Oral Federal N°2 condenó este martes al exministro de Planificación Federal Julio De Vido a tres años de prisión de ejecución condicional e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por las irregularidades detectadas en la adjudicación de obras de ampliación de gasoductos a la constructora brasileña Odebrecht.

La sentencia representa la cuarta condena penal para quien fuera uno de los funcionarios más poderosos de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, un hombre que durante más de una década manejó presupuestos multimillonarios, obras públicas estratégicas y gran parte de la estructura estatal vinculada a la infraestructura nacional.

La decisión judicial vuelve a colocar bajo la lupa una etapa de la política argentina marcada por denuncias, escándalos y múltiples investigaciones por corrupción que todavía continúan avanzando en los tribunales.

Un fallo que vuelve a golpear al corazón del kirchnerismo

Los jueces Jorge Gorini, Rodrigo Giménez Uriburu y Néstor Costabel consideraron que De Vido fue partícipe necesario del delito de negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública.

La causa investigó el direccionamiento de las licitaciones vinculadas a la ampliación de los gasoductos operados por Transportadora Gas del Norte (TGN) y Transportadora Gas del Sur (TGS), obras que terminaron beneficiando a la constructora brasileña Odebrecht, protagonista de uno de los mayores escándalos de corrupción de América Latina.

Junto a De Vido también fueron condenados el exsecretario de Energía Daniel Cameron, quien recibió una pena de tres años de prisión en suspenso, y el exsubsecretario de Combustibles Cristian Folgar, condenado a dos años y seis meses.

Los tres fueron además inhabilitados de manera perpetua para ocupar cargos públicos.

Durante el juicio, los fiscales Diego Luciani y José Ipohorski Lenkiewicz sostuvieron que los funcionarios impulsaron un esquema diseñado para favorecer a Odebrecht mediante mecanismos administrativos especialmente confeccionados para beneficiar a la empresa.

Luciani definió el caso como un episodio de «gran corrupción» y aseguró que se montó una verdadera «coreografía administrativa» destinada a direccionar la adjudicación de las obras.

El hombre que concentró el poder durante el kirchnerismo

Durante años, Julio De Vido fue considerado uno de los funcionarios más influyentes de la política argentina.

Desde el Ministerio de Planificación Federal administró miles de millones de pesos en obras públicas, energía, transporte y servicios esenciales.

Su poder dentro del esquema kirchnerista era enorme.

Sin embargo, con el paso del tiempo comenzaron a acumularse investigaciones judiciales que pusieron en duda la transparencia de numerosos procesos llevados adelante durante su gestión.

Lo que alguna vez fue presentado como un modelo de expansión estatal terminó derivando en una larga lista de causas judiciales que todavía hoy siguen generando condenas.

Cuatro condenas y un historial judicial cada vez más pesado

Con este nuevo fallo, De Vido suma cuatro condenas penales.

La única que actualmente se encuentra firme es la relacionada con la Tragedia de Once, donde fue condenado por no controlar adecuadamente el destino de los fondos públicos destinados al sistema ferroviario.

Aquella tragedia ocurrida el 22 de febrero de 2012 dejó un saldo devastador de 52 muertos y más de 700 heridos.

La Corte Suprema confirmó esa condena y desde entonces el exministro cumple prisión domiciliaria por razones de salud.

Además, recibió otras condenas por:

  • La compra de cargamentos de Gas Natural Licuado (GNL).
  • La adquisición de trenes usados a España y Portugal, conocidos popularmente como los «trenes chatarra».
  • El caso Odebrecht, por el que acaba de ser condenado.

Aunque algunas de estas sentencias todavía se encuentran en revisión, el volumen de causas y condenas configura uno de los antecedentes judiciales más significativos entre los exfuncionarios nacionales de las últimas décadas.

Odebrecht, un símbolo continental de corrupción

La causa tiene además una fuerte carga simbólica. Odebrecht se convirtió en el rostro más visible de la corrupción política en América Latina.

Las investigaciones revelaron esquemas de sobornos, direccionamiento de contratos y pagos ilegales en numerosos países de la región.

Argentina no quedó al margen. Según la acusación, la constructora logró posicionarse de manera privilegiada en las obras de ampliación de los gasoductos gracias a decisiones administrativas impulsadas desde áreas clave del Estado. Los fiscales sostuvieron que incluso hubo contactos entre la empresa y funcionarios antes de la apertura formal de algunos procesos licitatorios.

La Justicia consideró acreditadas irregularidades suficientes para condenar a los principales responsables políticos involucrados.

El avance de las causas de corrupción

La condena conocida este martes vuelve a poner el foco sobre las numerosas investigaciones que involucran a exfuncionarios de los gobiernos kirchneristas.

Muchas de esas causas continúan su recorrido judicial y todavía deben atravesar instancias de apelación o revisión. Lo ocurrido con De Vido demuestra que, aun después de dos décadas de los hechos investigados, la Justicia sigue avanzando sobre episodios que marcaron una de las etapas más controvertidas de la administración pública argentina.

La sentencia todavía no está firme y podrá ser revisada por instancias superiores. Sin embargo, el dato político resulta contundente: uno de los hombres más poderosos del kirchnerismo acaba de sumar su cuarta condena penal. Para una sociedad cansada de los escándalos y del uso indebido de los recursos públicos, el fallo representa un nuevo capítulo en la larga búsqueda de responsabilidad y rendición de cuentas.

Y también un recordatorio de que la corrupción, tarde o temprano, termina llegando a los tribunales.

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Julián Sayago
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