Cabral, San Lorenzo y una marcha que identifica a los argentinos
El recuerdo del sargento Juan Bautista Cabral abre la puerta a repasar la historia de la Marcha de San Lorenzo, su origen, su autor y el valor de los símbolos que sostienen una identidad nacional.
De la actuación del sargento Cabral en la batalla de San Lorenzo y en los momentos posteriores hay más de una versión, pero todas coinciden en su heroísmo en defensa de la vida del general José de San Martín.
De no ser por él, en un primer momento, y por el resto del grupo de valientes luego, el libertador de Argentina, Chile y Perú hubiera terminado su carrera en esa primera batalla. Tal vez otra hubiera sido la historia.
Por ello, este 24 de junio se recuerda el natalicio de un valiente y gran hombre que dio su vida por una misión libertadora.
Dice el famoso politólogo Giovanni Sartori que “identidad nacional es un elemento irrenunciable; dejar que se pierda sería un grave error”.
Las sociedades no pueden funcionar sin tejidos conectivos claros y sólidos. Sin ellos, los ciudadanos tenderíamos a ser átomos desligados, dando un paso atrás en una dimensión fundamental de nuestras vidas.
Es lo que los romanos llamaban Unus homo, nullus homo: un hombre solo no es un hombre.
Por eso vale detenernos en una música y en una letra que nos identifica como argentinos, y saber sobre sus orígenes.
En cada fiesta patria argentina se escucha la Marcha de San Lorenzo: “Febo asoma, ya sus rayos iluminan el histórico convento…”.
La lógica sería pensar que el autor la compuso en función del recuerdo de aquel comienzo épico de la guerra de la Independencia, pero podemos llevarnos una sorpresa.
El autor fue un negro de la Banda Oriental y santafesino por adopción
Su autor, Cayetano Alberto Silva, era uruguayo. Nació el 7 de agosto de 1868 en Maldonado, hijo de Natalia Silva, una esclava de la familia que le dio el apellido.
Estudió música, integró una banda en Montevideo y en 1889 viajó a Buenos Aires, donde incursionó en el Teatro Colón.
Se trasladó luego a Rosario, donde fue nombrado maestro de la Banda del Regimiento 7 de Infantería.
En 1898, al ser contratado por la Sociedad Italiana de Venado Tuerto, se mudó con su familia a esa ciudad. Allí fundó un centro lírico, enseñó música y creó la “Rondalla”, con la que actuó en el Carnaval de 1900.
Escribió la música para las obras teatrales Canillita y Cédulas de San Juan, de su compatriota y amigo Florencio Sánchez, así como otras marchas militares: Curupaytí, San Genaro —en homenaje a ese pueblo de Santa Fe—, Río Negro, 22 de Julio y Tuyutí.
La partitura musical que después conoceríamos como Marcha de San Lorenzo fue compuesta por Silva para dedicársela al coronel Pablo Ricchieri, ministro de Guerra de la Nación en ese entonces, modernizador del Ejército Argentino y promotor de la conscripción militar obligatoria, que tanto ayudó a integrar socialmente a los argentinos.
El ministro agradeció el homenaje, pero le pidió que cambiara el título por Combate de San Lorenzo, lugar donde él había nacido y escenario de la contienda que el general San Martín llevó a cabo en territorio argentino.
Fue estrenada oficialmente en 1902, sin letra, en las cercanías del histórico Convento de San Carlos, donde se produjo la memorable batalla de San Lorenzo.
Ese día, la marcha fue designada Marcha Oficial del Ejército Argentino. Asistieron el presidente de la Nación, Julio Argentino Roca, y el ministro Ricchieri.
En 1907, su vecino y amigo de Venado Tuerto, Carlos Javier Benielli, le agregaría la letra que luego sería adaptada para las escuelas. Benielli también escribió las letras de Curupaytí y Tuyutí.
Años después, acosado por la pobreza, Cayetano Silva vendería los derechos de la marcha a un editor de Buenos Aires en $50 de esa época, una suma insignificante.
La marcha se hizo famosa. En Europa se la considera una de las cinco mejores partituras militares de la historia y estuvo presente en momentos históricos fundamentales.
El Gobierno inglés solicitó autorización a nuestro país y fue ejecutada el 22 de junio de 1911 durante la coronación del rey Jorge V. También se ejecuta habitualmente en los cambios de guardia del Palacio de Buckingham, modalidad que estuvo suspendida únicamente durante la guerra de Malvinas.
Fue incorporada al repertorio de bandas militares de Uruguay, Brasil y Polonia, entre otras. También fue usada como música incidental en algunas películas, como Rescatando al soldado Ryan.
El Ejército Argentino, en la época previa al nazismo, le regaló la Marcha de San Lorenzo al Ejército Alemán como muestra de amistad. A cambio, éste obsequió la marcha Alten Kameraden —Viejos camaradas—, que hemos escuchado en numerosas ocasiones en nuestras fiestas patrias.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la Marcha de San Lorenzo fue tocada por los alemanes en París cuando entraron por el Arco de Triunfo.
A manera de desagravio, el general Dwight Eisenhower también la hizo ejecutar cuando el ejército aliado entró en París para liberarla.
Cayetano Silva fue también empleado en la banda policial. Tras serios problemas de salud, falleció en Rosario el 18 de enero de 1920.
Por ser de raza negra, la Policía de Santa Fe le negó sepultura en el Panteón Policial y fue sepultado sin nombre.
Recién en 1997 sus restos fueron trasladados al Cementerio Municipal de Venado Tuerto.
